Otro factor que suele contribuir a que el pelaje tenga alguna afección es que los propietarios tienen muchos gatos y así es difícil llevar un control de la alimentación de cada uno de los animales, y ahí se presentan sarna, hongos, porque están hacinados y se contagian.
La buena nutrición consiste en “elegir un buen balanceado y evitar los que se comercializan a granel, porque no son muy recomendables, aunque son los más económicos”, afirma la profesional.
Su alimentación se inicia con un balanceado para cachorros cuando dejan de mamar, a los 45 días de vida, según explica la profesional. “Al principio se debe humedecer con agua tibia en poca cantidad y se le ofrece cada dos a tres horas, tres a cinco veces al día”, recomienda.
El peso del animal tiene relación con la cantidad de comida que se le ofrece. Se considera adulto al felino “al año y hasta los siete posteriores, en los que comerá balanceado para adultos y una vez que pasa esa edad su balanceado será para animales gerontes, dos a tres veces por día. A esta edad, sin embargo, el apetito es caprichoso, los gatos no suelen querer el balanceado sino solo comidas de la cocina”, refiere la doctora.
No olvide el agua
El calor reinante exige más que nunca que la mascota cuente con agua renovada y limpia a diario, en un lugar fresco, a la sombra, para que no sufra el golpe de calor. Ayudará además el baño, que la Dra. Mónica explica “es complicado en los gatos, pero si se lo acostumbra en esta época se realiza una vez a la semana. Un buen cepillado a diario sería lo ideal, y por último recuerde que debe habitar en un lugar fresco, aireado y limpio. Si pierde pelo hay que eliminarlo”, culmina.
