En el merco del 90° Aniversario de la Inmigración Japonesa al Paraguay, los príncipes herederos de Japón Akishino y Miko han participado del acto central de conmemoración en el Centro de Convenciones de la Conmebol.
El programa incluyó una ofrenda floral en memoria de los primeros inmigrantes difuntos.

Con la solemnidad que amerita este momento, la pareja real depositó una ofrenda de flores blancas que se sumaron a los cientos del mismo color colocadas en un aparte del salón de convenciones para presentar sus respetos a los ancestros que cruzaron el mar para establecerse en nuestro país.
Otro momento muy emotivo para los inmigrantes, así como la comunidad nikkei en el Paraguay asistente al acto, fue el corte de cinta que habilitó la exposición de productos agrícolas y ganaderos producidos por los colonos establecidos en diversas partes de nuestro país como: Asunción, La Colmena, Ciudad del Este, Yguazú, Encarnación, Federico Chávez, La Paz, Amambay y Pirapó.
Paralelamente se abrió una exposición de fotografías recordando la travesía y el modo de vida de esos primeros colonos en nuestro país. Las tomas, en blanco y negro, generaron emociones a los asistentes que reconocían, en parte, a sus ancestros en dichas tomas. Posteriormente se realizó el acto central en el que los príncipes Akishino y Kiko estuvieron acompañados del presidente Santiago Peña y su esposa Leticia Ocampos.

Antes del almuerzo que siguió a los actos protocolares, el príncipe Akishino se dirigió a los presentes con un discurso en el que destacó la cooperación entre ambos países y valoró a los inmigrantes japoneses y a la comunidad nikkei.
El príncipe heredero se dirigió a la concurrencia en idioma japonés; los asistentes podían seguir el discurso traducido al castellano a través de un enorme videowall que podía leerse desde cualquier ángulo del salón.
“Esta es mi visita después de 20 años, desde el año en que se conmemoró el 70º Aniversario de la Inmigración Japonesa al Paraguay. Tengo gratos recuerdos de hace 20 años, donde más de 500 personas reunidas de distintos puntos del país en el Centro Paraguayo Japonés, me brindaron una cálida bienvenida”, dijo primeramente.
Paraguay, un lugar “muy especial”

Akishino también recordó que hace diez años, con motivo del 80º Aniversario de la Inmigración, su hija mayor Mako asistió a la ceremonia conmemorativa, y recibió una bienvenida “igualmente cálida. Por todo ello, Paraguay se ha convertido en un lugar muy especial para nosotros. Me llena de profunda emoción al estar reunidos nuevamente el día de hoy, con todos ustedes”, expresó.
“En 1936, hace 90 años, los primeros japoneses que llegaron al país se instalaron en La Colmena. Desde entonces, la inmigración japonesa continuó a pesar de que hubo una interrupción debido a la circunstancia bélica internacional. Los inmigrantes japoneses y nikkei han forjado el cimiento de la comunidad japonesa actual, en convivencia con la comunidad paraguaya, superando las duras condiciones naturales, diferencias culturales y lingüísticas. Así, construyeron la confianza dentro de la sociedad paraguaya, contribuyendo significativamente al desarrollo del Paraguay”, recordó.
“Hoy, al celebrar el 90 Aniversario, deseo expresar nuestro más sincero respeto a todos los inmigrantes japoneses que echaron sus raíces en esta tierra guaraní, superando diversos desafíos en cada una de las colonias japonesas, y al mismo tiempo, a los que han contribuido a la sociedad paraguaya en las áreas urbanas como Asunción, Ciudad del Este, Encarnación” agregó. “Asimismo, a los que han construido el presente enfrentado al entorno desafiante en las colonias que no podremos visitar en esta ocasión, como Federico Chávez, La Paz, Amambay y Pirapó, quisiéramos expresar nuestros más sinceros respeto y reconocimiento”.
Un vínculo muy estrecho de dos países

En otro momento de su discurso con motivo de los 90 años de la inmigración japonesa, Akishino profesó su “profundo agradecimiento” al pueblo paraguayo que “con sumo respeto a la diversidad social, ha acogido cálidamente a los inmigrantes japoneses y nikkei”.
“Japón y Paraguay se encuentran en lados opuestos del planeta y presentan grandes diferencias en cuanto a su historia y cultura”, sentenció Akishino, cuyo discurso fue seguido atentamente por la concurrencia sentada en mesas circulares adornadas con motivos florales y botellas recicladas.
“Sin embargo”, agregó el príncipe heredero, “las dos naciones han cultivado tradicionalmente un vínculo muy estrecho”.
Dicho vínculo se ha evidenciado en al cooperación técnica, donaciones, intercambio cultural, académico y científico.
“Estamos conscientes de que este sentimiento de cercanía mutua se debe a los más de 10 mil inmigrantes japoneses y nikkei presentes en el país”, expresó mientras algunos presentes asentían orgullosos estas palabras, en especial los presentes más entrados en años, quienes se sentían orgullosos de estar cerca de esta figura que representa el imperio milenario del Japón.
De hecho, con la presencia tanto de Akishino como de su esposa Kiko, Paraguay se convierte en el país más visitado por la familia imperial japonesa en este lado del continente.
Papel activo para el futuro del Paraguay
“Esperamos que aquí, en Paraguay, sigan desempeñando un papel cada vez más activo en pro de su futuro, y sería muy placentero que siguieran contribuyendo como puente de amistad entre ambas naciones”, enfatizó.
Akishino finalizó sus palabras expresando los mejores deseos para el Paraguay y “augurios de prosperidad por el fomento de las relaciones de amistad entre Japón y Paraguay, y continuo desarrollo de la comunidad nikkei”.
Akishinho en idioma guaraní: Aguyje
Antes de abandonar el podio del discurso, como muestra de respeto a nuestra lengua y cultura, Akishino se despidió diciendo “Aguyje” arrancando los aplausos y la admiración de los presentes quienes celebraron ese guiño lingüístico hacia nuestro país.
Posteriormente, la pareja recibió sendos regalos de representantes civiles y del gobierno del Paraguay.
