Miles, Marcus y Desmond: el álbum que obligó a tomar partido

Hace 35 años, el legendario músico Miles Davis lanzó el último álbum revolucionario de su carrera, dedicado al obispo Desmond Tutu, luchador contra el apartheid en Sudáfrica que acaba de fallecer el pasado domingo 26 de diciembre. Hoy, en nuestro espacio La Máquina del Tiempo, viajamos al estudio donde se gestó, en 1986, esta obra poderosa, controvertida y ecléctica.

Miles, Marcus y Desmond: el álbum que obligó a tomar partido
Miles, Marcus y Desmond: el álbum que obligó a tomar partidogentileza

En 1986, Miles Davis, el músico que definió la voz del jazz moderno integrando en él todo lo que quiso, la electricidad del rock, el funk, el soul, lanzó el último álbum revolucionario de su carrera. Había vuelto a actuar cinco años antes, en 1981, después de un silencio de otros cinco años. Las drogas, los excesos, la ferocidad e intensidad de una vida implacable habían frenado temporalmente su genio.

Miles Davis entró al estudio para hacer este álbum con Marcus Miller. Miller había sido bajista de sesión en Man With The Horn, de Davis, en 1981, y era pariente del pianista de la banda que tenía Davis en los años 60, Wynton Kelly. Además, Miller había trabajado con The Temptations, con McCoy Tyner, con Luther Vandross y con Groover Washington y se movía como pez en el agua en el estudio y en el escenario, tocando funk y rock, bebop y hip-hop. Miller tenía 27 años, pero ya se había ganado un nombre tanto en el mundo del jazz como en el de la música pop. Era ideal para crear un cóctel polémico, un álbum digno del regreso de Miles Davis.

Miles Davis había alcanzado en 1986 la provecta edad de 60 años, y su joven amigo Miller y él decidieron confabularse para echar por tierra los insolentes rumores de que su talento creativo peinaba canas y de que como músico estaba terminado. Eligieron un tema político para pegarles a los agoreros el bofetón que se merecían y lanzaron Tutu, dedicado al obispo Desmond Tutu, en pleno apogeo del apartheid en Sudáfrica.

El nuevo álbum tendría pistas electrónicas arregladas por Marcus con solos de trompeta de Miles. Una novedad para Davis, que, aunque había utilizado sintetizadores e instrumentos eléctricos en producciones anteriores, como Bitches Brew, hasta ahora había incluido otros músicos en el estudio. En su trabajo anterior, por ejemplo, Gil Evans había montado una orquesta para poner la música sobre la que Davis tocaba sus solos. Tutu sería comparado posteriormente con otras joyas colaborativas de Davis, desde Miles Ahead hasta Sketches of Spain, consideradas a menudo equivalentes acústicos del más digital y tecnológico Tutu.

Las canciones de Tutu están compuestas en gran parte por Miller, incluyendo una versión de la oda de Miles Davis a Madiba del álbum Workin’, de 1956, Half Nelson. Treinta años después, la nueva versión se llamó Full Nelson. Ante la mezcla electroacústica de Tutu y sus líneas pop subrayadas por los estremecedores susurros metálicos de Davis, gran parte de la crítica reaccionó con indignación y los puristas del jazz se escandalizaron, mientras que otros se declaraban fascinados. No se dejó lugar para los indiferentes. Tutu obligó a la gente a tomar partido. Como el arzobispo que lo inspiró.

crononauta700@gmail.com

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