Orígenes económicos de la peor guerra interamericana (II)

Que las exportaciones de yerba mate del Guairá a los mercados platinos vía los ríos Paraguay y Paraná prácticamente cesaron a partir de 1820 quedó establecido en la columna anterior, publicada en el Suplemento Cultural del 10 de mayo. Sin embargo, las exportaciones de yerba mate vía Encarnación y el río Uruguay aumentaron, aunque no en la misma medida en que las otras disminuyeron (White, Whigham). Esta ruta alternativa era más costosa que la del Paraná, porque había ríos que vadear, caminos de tierra que transitar y saltos que rodear.

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El beneficio de la yerba mate del Guairá del lado del Paraguay se financió hasta 1820 con fondos obtenidos en préstamo en el mercado de Buenos Aires. Esto ayuda a entender por qué, cuando a partir de ese año la yerba mate comenzó a volverse más escasa en los mercados platinos, y su precio presumiblemente a aumentar, un comerciante del ramo de esa plaza llamado Francisco de Alzagaray viajó a Río Grande do Sul con el propósito de extraer por el lado del Atlántico la yerba mate del Guairá que antes había salido a los mercados latinos por los ríos Paraguay y Paraná. Es obvio, entonces, que cuando la oferta de yerba mate del Guairá salida por el Paraguay a los mercados platinos comenzó a escasear, empresarios privados de los países vecinos buscaron y encontraron una vía alternativa para suplir ese mercado.

A esta reducción del comercio regional resultante del autoaislamiento al comercio por el Paraná hay que sumarle la que resultó de la Ley de Aduanas adoptada a instancias de Rosas en 1835. La protección contra las importaciones que impuso se mantuvo en vigor hasta 1852 y convirtió en aliados naturales contra dicha ley a los países europeos y de la región afectados negativamente por ella (Inglaterra y Francia allende el Atlántico, Brasil y Paraguay de este lado).

Series estadísticas de las exportaciones riograndenses a los mercados platinos durante las décadas del 20 y del 30 y los años posteriores de la revolución de los «farrapos» hasta mediados de la década de 1840, no hay. Una indicación de que, a pesar de los alzamientos referidos, el flujo de las exportaciones de yerba mate desde el Brasil fue aumentando en importancia es la apertura en 1827 por el gobierno de la Provincia de São Pedro do Río Grande do Sul de una aduana en Paranaguá. Además, por informes de prensa parecería que en 1826 las exportaciones de yerba mate de lo que luego sería el estado de Paraná constituían casi el 70 por ciento de las exportaciones totales. Para 1851, el 86 por ciento de las exportaciones de Paraná eran de yerba mate, y alcanzaban los mercados de Río de Janeiro, Buenos Aires, Montevideo y Valparaíso. Debe notarse asimismo que en Curitiba había 29 ingenios, y 47 más cerca de Paranaguá, en Morrete. Existen, sin embargo, series temporales de exportaciones riograndenses de yerba mate a partir de 1848, así como también datos a partir de años posteriores provistos por Whigham. (Figura 1)

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También existe una serie de precios por kilogramo de yerba mate exportada de RGS. Desde 1856 hasta 1861, los precios no bajan de 200 milreis por kilogramo, mientras que en los ocho años siguientes los precios no llegan a los 200 milreis por kilogramo. Dignas de notar además son las oscilaciones de los precios de la yerba mate alrededor de su tendencia. (Fig. 2)

Una idea de la evolución en el tiempo y el espacio de las exportaciones de yerba mate se puede obtener de la disertación de Marcos Gerhardt. (Fig. 3)

Comparemos ahora los regímenes de tributación impuestos a las industrias de la yerba mate en el Paraguay y en Río Grande do Sul. En el Paraguay, el estado se reservaba el comercio de la yerba mate de calidad de exportación; era el único que podía comprársela a quienes había habilitado para beneficiarla y sería también el único vendedor que podría acogerse al arancel preferencial que el Gobierno uruguayo prometía aplicarle a ese producto en caso de que el arancel preferencial entrara en vigor. En Río Grande do Sul, por el contrario, los gravámenes sobre las exportaciones eran de entre el 5 y el 7 por ciento antes de la guerra, y luego de ella oscilaron entre el 7 y el 9 por ciento. Pagando el impuesto, el empresario podía exportar toda la yerba que quisiera.

Ahora bien, la libre concurrencia impide que los concurrentes obtengan utilidades por encima de la tasa normal de retorno o, lo que es lo mismo, ganancias extraordinarias. Esto implica que a la larga los concurrentes no podían vender a un precio por encima del precio promedio de largo plazo, impuesto incluido. Habiendo un solo vendedor, sin embargo, la cantidad que el monopolista decida vender afecta el precio del bien transado para arriba o para abajo, respectivamente, según si la cantidad es mayor o menor. En el contexto que nos interesa, la competencia brasileña afectaba el precio al que el monopsonio cum monopolio del Gobierno paraguayo podía vender la yerba mate, debido a que los concurrentes del Brasil no internalizaban la externalidad negativa que producía sobre la que vendía el Gobierno paraguayo (Acemoglu et al). A la larga, la competencia brasileña tendería a reducir a cero las ganancias supranormales del monopolio paraguayo, limitándolas a las del monopsonio doméstico.

Queda claro, por lo tanto, que el sistema tributario paraguayo y el riograndense eran incompatibles. El Gobierno del Paraguay buscaba restringir la cantidad que vendía para aumentar el precio que el comprador le debía pagar, así como también disminuir el precio que pagaba al productor, para así realizar ganancias extraordinarias. En Río Grande do Sul, por el contrario, no existían restricciones sobre la producción y el consumo como las que existían en el Paraguay. La estrategia seguida era otra: exportar todo lo posible. Las estrategias eran función de la elasticidad de la demanda. Por elasticidad se entiende el porcentaje en que aumenta la cantidad demandada a consecuencia de una disminución de 1 por ciento en el precio del producto. Si el precio disminuye en 1 por ciento y la cantidad demandada aumenta en menos del 1 por ciento, la curva de la demanda es inelástica, y al revés. La curva de la demanda tiene una porción inelástica y otra elástica. En el caso del monopolio del Paraguay, la cantidad que suplía debía ser tal que el precio al que el consumidor la comprara estuviera dado por la parte inelástica de la curva de la demanda. En el caso de Río Grande do Sul, por el contrario, cada productor podía vender cualquier cantidad adicional que quisiera al precio establecido en el mercado por un alto número de ofertantes, ninguno de los cuales podía afectar el precio del producto aumentando su oferta. En otras palabras, la demanda para cada productor era perfectamente elástica.

En esta coyuntura, surge la pregunta de si la decisión del Gobierno paraguayo de entrar en guerra con el del Brasil pudo haber tenido que ver con la inelasticidad de la demanda de la yerba mate que suministraba (más específicamente, con que fuera inelástica), como asimismo con que la demanda de la yerba mate de su competencia fuera elástica. La respuesta no puede ser sino afirmativa. Esto debe necesariamente ser así porque si la demanda de la yerba mate exportada por el Estado paraguayo no fuera inelástica, es decir, si al ofrecer vender una cantidad menor de yerba paraguaya a mayor precio su competencia pudiera ofrecer una cantidad adicional de yerba mate igual a menor precio, los consumidores comprarían la yerba mate de menor precio e igual calidad.

Obviamente, para poder realizar ganancias supranormales reduciendo la cantidad que vendía, el Gobierno paraguayo tenía que impedir que simultáneamente aumentara la cantidad que los exportadores del Brasil suministraban. Pero si bien el Gobierno paraguayo hubiera podido obligar a seguir esa conducta a sus proveedores por el monopsonio que se había arrogado a sí mismo, el gobierno del Brasil no tenía ese poder, porque había tomado la decisión de financiarse de otra manera. Y, aunque tuviera ese poder, ¿por qué habría de usarlo en contra de los exportadores del Brasil, que ya no podrían exportar por la restricción cuantitativa y a favor del gobierno del Paraguay? Por lo tanto, para poder vender una cantidad menor a un precio mayor, al estado paraguayo le restaba una sola opción: encontrar la forma de obligar a los productores brasileños a no aumentar su oferta.

Preguntas para el lector: ¿Qué medidas belicosas para lograr el objetivo referido tomó el gobierno paraguayo antes de la firma del Tratado de la Triple Alianza? Por el contrario, ¿tomaron los aliados, antes de la firma del Tratado, medidas, belicosas o de otra naturaleza, tendientes a contrarrestar los objetivos económicos paraguayos? ¿Estuvo acertado o equivocado Cecilio Báez al afirmar que la guerra fue «arancelaria» en su origen?

(Continuará)

(*) Ph. D. en Economía. Académico de Número, Academia Paraguaya de la Historia

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