El ajuste, tanto para el diésel como para las naftas es de G. 500 por litro, mientras que para el gas licuado de petróleo (GLP) el incremento será de G. 500 por kilo. De acuerdo a estos nuevos valores anunciados en la última semana, el gasoíl común (tipo III), ya registra un incremento histórico de 56% en un año, lo que viene impulsando la escalada inflacionaria que estamos sufriendo.
En el caso de las naftas, el aumento ya fue del 48% en el último año, lo que igualmente afecta a un gran porcentaje de nuestra población, especialmente a la clase media para abajo, que utiliza este combustible para su traslado diario. Por citar un ejemplo, la gasolina de 97 octanos hace un año costaba G. 6.040 por litro, por lo que se podía llenar el tanque de 40 litros de un automóvil por G. 241.600. Sin embargo, con el nuevo incremento anunciado el viernes último esa misma cantidad de combustible ya pasará a costar G. 356.800, pues cada litro tendrá un precio de G. 8.920 desde el 1 de marzo.
Estos nuevos incrementos se sustentan en la alta cotización internacional del petróleo, además del alza que se viene registrando en el tipo de cambio. El precio del crudo intermedio de Texas (WTI) cerró este viernes con un descenso del 1,3 por ciento y se situó en US$ 91,59 el barril, despidiendo la semana con revalorización del 1,5 %.
El petróleo de referencia estadounidense se disparó el jueves último hasta rozar los US$ 100 el barril durante las horas siguientes al inicio de la invasión rusa a Ucrania, pero después siguió una tendencia descendente.