La invasión iniciada el pasado 24 de febrero convulsionó los mercados presionando al alza la cotización de varios productos e indicadores económicos y financieros a escala global.
En tal contexto, el petróleo se convirtió en uno de los protagonistas tras alcanzar cotizaciones de tres dígitos. Así, el precio del barril Brent (cotización de referencia del crudo en Europa) se había disparado por encima de los US$ 100. Este tipo de episodios no se registraba desde el año 2014.
Por su parte, la cotización del West Texas lntermediate (WTI), el petróleo de referencia en Estados Unidos, también reportó similar comportamiento.
Esta escalada se tradujo en el incremento de los combustibles y otros derivados del petróleo a nivel global.
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En medio de la alta incertidumbre y complicado escenario, han resurgido planes y proyectos sobre la necesidad de revisar la matriz energética de los países absolutamente dependientes de la importación de los derivados del petróleo como el caso de Paraguay.
En tal sentido, el país es una de las economías que ha tomado ahora el desafío como parte importante de su política pública. Es de recordar que la matriz energética de Paraguay (representación cuantitativa de la totalidad de energía que utiliza un país) se caracteriza por una elevada oferta de energía primaria de origen renovable y local, específicamente, la hidroenergía y la biomasa, de origen vegetal.
Estudios realizados por organismos internacionales y datos oficiales dan cuenta de que el acceso a energía eléctrica en Paraguay se encuentra en niveles similares a los de la región. Sin embargo, al observar el consumo per cápita, el país figura entre los de menor consumo, resultado, en parte, por una distribución de la población en zonas rurales, que demandaría menos energía eléctrica, y de su desarrollo económico con respecto a su potencial, que incide directamente en el menor acceso a bienes y limitan la oferta de comercios y servicios.
Aunada a lo anterior, la disponibilidad de energía eléctrica en Paraguay tiene cinco características relevantes: es limpia, no es subsidiada, no contamina, es barata y, por último, presenta serias limitaciones de disponibilidad, debido a las insuficientes líneas de transmisión y distribución.
En la presente edición, la Consultora MF Economía e Inversiones repasa la situación y composición del sector energético en Paraguay.
