Biomasa y petróleo cubren el 82%

En 2021, el consumo final de energéticos en el mercado paraguayo, publicitado inclusive desde los niveles más elevados del gobierno de nuestro país, como el ejemplo a seguir en materia de energía renovable, sigue dependiendo en un 82% de biomasa y de derivados el petróleo.

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GENTILEZA

El último Balance Energético Nacional (BEN) que el Viceministerio de Minas y Energía, dependiente del MO PC, publica anualmente, pero con un atraso de 365 días, así lo confirma.

En el ejercicio precedente, de acuerdo con el BEN, la oferta primaria, con origen en nuestro país, respondió a los siguientes porcentajes: hidroelectricidad (35%). Biomasa, 39%.

La parte importada de este ofrecimiento, conformada por los derivados del petróleo que, dicho de paso, no se explota un solo litro en el territorio nacional –tampoco se explora– constituye el 26% de esta propuesta energética.

Consumo final

Si observamos la contraparte de la oferta, la del consumo final, observaremos con inocultable decepción, en el esquema que grafica el consumo de energía eléctrica apenas mide el 18%, a pesar de la condición paraguaya del eslogan oficial que somos los mayores productores y exportadores de energía limpia.

En rigor, la exportación paraguaya se limita a una parte de la producción de la central hidroeléctrica nacional Acaray, cantidad que no alcanza ni el 1% de la demanda atribuida al Sistema Interconectado Nacional (SIN), incluyendo sus pérdidas, que rondan el 26% del total que adquiere la ANDE anualmente.

Su enorme excedente en la central paraguayo-brasileña Itaipú y en la paraguayo-argentina Yacyretá, técnica ni comercialmente se ajusta a la definición “exportación”.

En efecto, la parte de la energía paraguaya que la ANDE no puede consumir en Itaipú y en Yacyretá, por una interpretación de ambos tratados, que queda claro cada vez más que es injusta para el país, la cede obligatoriamente a sus socios en condominio y por partes iguales por una tarifa que inclusive está por debajo de los US$ 10 por MWh.

Tampoco se considera que, en el caso específico del complejo paraguayo-argentino está escrito que el derecho de nuestros socios es solo preferente, es decir la ventaja que tienen se limita a igualar la propuesta del mejor oferente.

Que en Itaipú, el derecho brasileño tampoco es tan categórico o absoluto, tal como lo reflejan 38 años de experiencia, y el numeral IV del Acta Final de Foz de Yguazú, documento que es mencionado posteriormente en el tercer párrafo de Considerando del documento que fue firmado el 26 de abril de 1973 y cuya puesta en vigencia data del 13 de agosto del mismo año.

Menos electricidad, más leña y carbón

Si comparamos las cifras del ejercicio 2021 con las del año anterior, concluiremos que la demanda de energía eléctrica en el país de la hidroelectricidad se redujo 1%, en tanto que el consumo de biomasa, en definitiva leña, carbón, etc., se redujo levemente.

En otras palabras, en 2020 la tajada de la torta correspondiente a la biomasa era del 43% y el año pasado bajó al 41%.

El renglón más inquietante, no solo por su elevado poder contaminante, sino también porque el mercado paraguayo debe importar hasta el último litro para atender el consumo de su mercado, es una herida permanentemente abierta que drena las divisas que incorpora el país gracias mediante su exportación, saltó al 41% del esquema de uso final de energéticos, luego de haber registrado el 38% en el ejercicio 2020.

La confrontación bélica ruso-ucraniana, además, tuvo la virtud de demostrar a los administradores de turno del país que este flanco de la anatomía nacional es inquietantemente débil y difícil de controlar. Los elevados índices de inflación, que retornan luego de décadas de bajas tasas, así lo demuestran.

Está claro que la propuesta no radica en un mayor énfasis –mejor mayor inversión– en la exploración y explotación de potenciales pozos petrolíferos en el territorio nacional, sino en una mayor utilización de la energía eléctrica con la que cuenta la República en las hidroeléctricas binacionales.

Las proyecciones que realiza la ANDE, e inclusive ciertos institutos conformados por técnicos del sector eléctrico, advierten que el SIN agotaría sus reservas de electricidad en Itaipú y Yacyretá a finales de la presente década. No obstante, ni las tasas de aprovechamiento de la energía paraguaya en las binacionales, tampoco las que reflejan el crecimiento de la demanda interna, que en 2021 apenas sobrepasó el 3%, abonan esa hipótesis.

El fortalecimiento de este flanco de la economía sobrevendrá cuando el país opte por aplicar, con eficiencia y visión de largo plazo, la aún ausente, pero reclamada política energética.

18%

El esquema de uso final de energéticos se compone del modo siguiente: Electricidad, 18%. Biomasa, 41% y los derivados del petróleo, 41%.

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