Europa continuó siendo la principal región receptora de turistas, con 793 millones de llegadas internacionales, un alza de 4% respecto a 2024 y de 6% frente a 2019. Asia y el Pacífico alcanzaron 331 millones de turistas, con crecimiento de 6%, mientras África registró una expansión de 8%, impulsada, principalmente por el norte africano. Oriente Medio creció 3% y se posicionó 39% por encima de los niveles previos a la pandemia, consolidándose como la región con mejor desempeño frente al 2019. Las Américas recibieron 218 millones de turistas, con un avance de 1%, aunque con resultados mixtos entre subregiones.
El informe también destaca que el gasto turístico mantuvo niveles elevados durante 2025. Los ingresos internacionales por turismo alcanzaron aproximadamente US$ 1,9 billones, un aumento de 5% respecto a 2024, mientras que las exportaciones totales vinculadas al turismo, incluido el transporte de pasajeros, llegaron a US$ 2,2 billones. Estos resultados reflejan no solo una mayor movilidad internacional, sino también un incremento en el gasto promedio de los visitantes en numerosos destinos.

En América Latina y el Caribe (ALC), las perspectivas para el sector turístico continúan siendo favorables. De acuerdo con IMARC Group, el mercado de viajes en la región alcanzó un valor de US$ 109.000 millones en 2025 y podría llegar a US$ 196.600 millones para 2034, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 5,86% entre 2026 y 2034. Entre los factores que impulsan esta expansión se encuentran el aumento de los ingresos disponibles, la mejora de la infraestructura, la expansión de rutas aéreas, los tipos de cambio favorables y la creciente demanda de turismo experiencial, sostenible y de aventura.
Para 2026, ONU Turismo proyecta un crecimiento de entre 3% y 4% en el turismo internacional, aunque persisten riesgos asociados a tensiones geopolíticas, conflictos internacionales, costos de viaje y eventos climáticos.
ALC concentra algunos de los principales activos turísticos del mundo, aunque todavía mantiene una participación relativamente baja dentro del mercado global, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La región alberga el 17% de los sitios naturales declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO y reúne 12 de los 14 biomas existentes a nivel global. Sin embargo, apenas capta el 6,2% de las exportaciones mundiales de turismo, pese a que el crecimiento del sector supera al promedio internacional: 5,2% frente a 3,3%.
Uno de los principales desafíos se encuentra en la capacidad de transformar el flujo de turistas en mayores ingresos para las economías locales. El ingreso promedio por visitante internacional en América Latina y el Caribe a los últimos datos disponibles había alcanzado US$ 938, cifra aproximadamente 20% inferior al promedio mundial de US$ 1.184. Este comportamiento refleja limitaciones vinculadas a conectividad, infraestructura, capital humano y sofisticación de la oferta turística.
Paraguay busca consolidar el turismo como fuente de ingreso y diversificación económica

En Paraguay, el turismo mantiene una participación menor dentro de la economía regional, aunque los últimos datos oficiales muestran señales de recuperación y expansión.
De acuerdo con la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), el país recibió más de 3.600.000 turistas internacionales durante 2025, mientras que el ingreso generado superó los US$ 1.400 millones.
El crecimiento del flujo turístico estuvo impulsado, principalmente, por visitantes provenientes de Brasil, Argentina y otros países del Mercosur, favorecido por eventos internacionales, turismo de compras y actividades vinculadas al segmento corporativo y de negocios. A esto se suma el aumento de la conectividad aérea y la expansión de inversiones en infraestructura hotelera y gastronómica.
Uno de los principales desafíos para Paraguay continúa siendo elevar el gasto promedio por visitante y ampliar la permanencia de los turistas dentro del país. En ese contexto, la estrategia oficial apunta al desarrollo de destinos emergentes, turismo de naturaleza, turismo histórico y fortalecimiento del sector de reuniones y eventos.
La mejora de la conectividad, la capacitación del capital humano y el fortalecimiento de la infraestructura aparecen como factores centrales para aumentar la competitividad regional y consolidar al turismo como una fuente adicional de generación de divisas y empleo.
La evolución reciente del turismo en América Latina y el Caribe evidencia que la región dispone de condiciones favorables para consolidarse como uno de los principales destinos turísticos del mundo, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo. La riqueza natural, cultural e histórica continúa siendo uno de sus mayores diferenciales competitivos, aunque las cifras muestran que todavía existe un amplio margen para traducir ese potencial en mayores ingresos, inversión y desarrollo económico sostenible. El desafío ya no pasa únicamente por incrementar la cantidad de visitantes, sino por elevar el valor agregado del sector y ampliar el impacto económico que genera en las economías locales.
En ese contexto, las recomendaciones planteadas para fortalecer la cooperación regional, mejorar la conectividad, desarrollar capital humano especializado y facilitar las inversiones adquieren una relevancia estratégica. El turismo involucra una extensa cadena de valor que integra transporte, hotelería, gastronomía, comercio, tecnología y servicios financieros, por lo que su crecimiento puede extender beneficios hacia múltiples sectores de la economía. Además, el avance de destinos emergentes y rurales permitiría una mayor descentralización de la actividad económica y nuevas oportunidades de empleo e ingresos fuera de los grandes centros urbanos.
Paraguay refleja parte de ese potencial. El fuerte aumento en la llegada de turistas internacionales y el crecimiento del impacto económico del sector muestran que el país comienza a posicionarse con mayor fuerza dentro de la región. La relativa mejora en la conectividad aérea, el desarrollo de eventos internacionales, el turismo de compras, el turismo de naturaleza y el fortalecimiento de la infraestructura hotelera ayudaron a impulsar esta expansión durante los últimos años.
No obstante, los desafíos estructurales continúan siendo relevantes. La infraestructura de transporte, la necesidad de mayor profesionalización del capital humano, la disponibilidad de financiamiento y la promoción internacional siguen siendo aspectos clave para sostener el crecimiento del sector. A esto se suma la necesidad de contar con políticas públicas coordinadas y de largo plazo que permitan consolidar una estrategia turística más integrada.
En términos económicos, el turismo puede desempeñar un rol importante dentro del proceso de diversificación productiva de Paraguay y de América Latina. La actividad tiene capacidad para atraer divisas, estimular inversiones, generar empleo y fortalecer el desarrollo regional. Sin embargo, para que ese potencial se traduzca en resultados sostenibles, resulta necesario avanzar hacia modelos turísticos con mayor valor agregado, mejor articulación público-privada y una visión regional más coordinada que permita elevar la competitividad de América Latina y el Caribe dentro del mercado turístico global.
Elevar la competitividad
Resulta necesario avanzar hacia modelos turísticos con mayor valor agregado, mejor articulación público-privada y una visión regional más coordinada que permita elevar la competitividad.

