Sin embargo, los ataques poseen un objetivo que se orienta a ocultar el origen de los fondos y/o a fragmentar la ruta de seguimiento y/o a dificultar la atribución de responsabilidad y, eventualmente, permitir que los activos sustraídos sean reutilizados dentro o fuera del ecosistema cripto.
En tal efecto, se ha esbozado una casuística (2024) en la que una “exchange” sufrió la sustracción de Bitcoins (BTC), y posteriormente, a raíz de ciertas maniobras “técnicas” de dispersión, fraccionamiento y mezcla de fondos se fue evidenciando la incidencia de presupuestos de complejidad, aunque la base del (BTC) funcione sobre una cadena de bloques pública.
Dicho lo anterior, se ha examinado cada transacción, puesto que, quedan registradas y pueden ser observadas por cualquier persona, aunque las direcciones no revelen de manera directa la identidad civil de quienes las controlan. Bajo dichas circunstancias, podemos esgrimir que el bitcoin no es plenamente anónimo, sino seudónimo, en vista a que todas las operaciones son visibles; no obstante, los titulares de las billeteras deben ser inferidos mediante vinculación de direcciones, datos de exchanges o cooperación con proveedores de servicios. Ante ello, se ha revelado que dichos agentes, después de sustraer los fondos (de manera fraudulenta), no suelen moverlos de manera lineal y simple, pues se apoyan en técnicas que sirven para dificultar la trazabilidad. Así, se tiene el “peeling chain” (cadena de pelado - técnica utilizada para ocultar el origen de fondos ilícitos) que involucra lineamientos para mover fondos desde una billetera inicial hacia varias direcciones sucesivas, retirando o separando pequeñas porciones en cada salto.
Por consiguiente, estos movimientos digitales no se presentan como una transferencia única hacia un destino final, sino como una cadena de operaciones en la que los fondos se van dividiendo progresivamente. En sí, la construcción dogmática permite que este tipo de acciones se vinculen a un fraccionamiento, que deduce una forma de ocultar y/o dispersar todo bien, y con ello, no solo es un movimiento de activos aislado, sino que ocupa una forma de complicar toda reconstrucción de la ruta por la cual transita el activo.
Definitivamente, estos parámetros se corresponden a la intención del lavado de activos, considerando que, desde la dogmática contemporánea, se reconocen a estos comportamientos como aquellos vinculados a la fase de estratificación, pues bien, se busca separar los fondos de su origen ilícito mediante capas sucesivas de operaciones. Así las cosas, hemos de confirmar que la “blockchain” deja rastros, pero esos rastros se vuelven más difíciles de interpretar cuando existen cientos de billeteras, múltiples saltos y/o fraccionamientos.
En ocasión a la discusión técnica, también se ha precisado el uso de mixers en razón a que los agentes utilizan diversos usuarios, a fin de que estos depositen criptoactivos en una herramienta común, de modo que luego reciban fondos equivalentes, pero provenientes de direcciones diferentes. Es, por tanto, que esta técnica busca debilitar la conexión directa entre la dirección de origen y la dirección de destino.
Por otro lado, hemos de inferir sobre una innegable precisión jurídica, pues, a priori, no se puede reflexionar respecto a que el uso de mezcladores ocupe o no una finalidad ilícita, es decir, que podemos estar ante usuarios que pueden utilizar herramientas de privacidad por razones legítimas, para buscar proteger su bien, y con ello preservar confidencialidad.
Entretanto, cuando se advierte una perspectiva probatoria, se tiene que la aplicación de un mezclador ocupa ciertos indicios en la formulación irregular, tal como el origen de los fondos, proximidad temporal al hackeo, volumen de activos, patrón de dispersión, conexión con billeteras previamente señaladas, interacción con mercados ilícitos o ausencia de justificación económica razonable.
De igual forma, se detallan ciertos patrones temporales, que resultan observables en razón a la hora de los depósitos y retiros para vincular operaciones, tal como ocurre en un caso hipotético en el que en una dirección se deposita cierta cantidad bajo un mezclador y, poco después, otra dirección recibe una cantidad equivalente, y, por ende, puede surgir una hipótesis de conexión. No obstante, los agentes pueden llegar a alterar dichos tiempos de retiro, programando salidas horas o días después, con el propósito de debilitar esa correlación.
Finalmente, se advierte sobre la rampa de salida “fiat”, que, es lo más tradicional cuando un agente roba activos digitales y luego intenta convertirlos en moneda estatal mediante un exchange, cajero cripto o intermediario. Ante ello, ocupa importancia el análisis blockchain, porque estas herramientas permiten seguir el movimiento de fondos, detectar direcciones vinculadas a actividades ilícitas, identificar patrones de lavado, emitir alertas y colaborar con autoridades o exchanges para bloquear activos.
Orienta a ocultar origen
Los ataques poseen un objetivo que se orienta a ocultar el origen de los fondos y/o a fragmentar la ruta de seguimiento a dificultar responsabilidad.
(*) Docente Investigador de la Carrera de Derecho de la Universidad Americana. Doctor en Derecho Universidad Nacional de Rosario - Argentina (UNR). Doctor en Ciencias Jurídicas UNA. Posdoctor en Ciencias (PD Cs.) - Mención Investigación Científica. Magíster en Ciencias Penales. X: @MatiasGarceteP