Binacionales retroceden a US$ 189,3 millones, por debajo de los niveles de 2022 a 2025

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ABC Color

Los ingresos de divisas provenientes de binacionales muestran trayectoria volátil en la última década, con fuerte dependencia de factores administrativos, operativos y de compensación asociados a Itaipú y Yacyretá. Según datos del BCP, entre enero y mayo de 2016 estos ingresos totalizaron US$ 195,2 millones y alcanzaron uno de sus niveles más altos en 2019, de US$ 359,9 millones. El salto implicó alza absoluta de US$ 96 millones frente a 2018 y una variación relativa de 36,4%. Sin embargo, el comportamiento posterior evidencia fragilidad del flujo: en 2020, los ingresos se redujeron a US$ 188 millones con caída de US$ 171,9 millones, equivalente a -47,8%.

Desde el 2020, la recuperación fue parcial y poco lineal. En 2021, los ingresos volvieron a caer levemente hasta US$ 183,8 millones con una variación de -2,2%. En 2022 se observó una mejora hasta US$ 200,8 millones, un aumento de US$ 17 millones y una expansión de 9,2%. En 2023, el flujo ascendió a US$ 207,9 millones, equivalente a un incremento de US$ 7,2 millones y 3,6%. No obstante, en 2024 volvió a retroceder a US$ 201,5 millones, con una baja de US$ 6,4 millones y -3,1%. El resultado de 2025 fue más favorable, ya que el acumulado a mayo llegó a US$ 220,9 millones, con un crecimiento de US$ 19,4 millones y 9,6%.

El dato más reciente marca un cambio relevante. A mayo de 2026, el ingreso total de divisas de las binacionales se ubicó en US$ 189,3 millones, frente a US$ 220,9 millones en igual periodo de 2025, representando una caída absoluta de US$ 31,6 millones y una contracción relativa de 14,3%. El retroceso no es menor: el nivel de 2026 se ubica por debajo de los registros de 2022, 2023, 2024 y 2025, y se acerca nuevamente a los valores observados en 2020 y 2021, años de menor dinamismo dentro de la serie reciente.

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Desde una mirada económica, este comportamiento merece una lectura crítica. Los ingresos de las binacionales constituyen una fuente relevante de divisas para el país, pero su evolución muestra una alta irregularidad. No se trata de un flujo que crezca de forma sostenida ni que acompañe necesariamente el desempeño general de la economía. Por el contrario, la serie confirma que los recursos asociados a royalties, compensaciones por cesión de energía y compensaciones por terreno inundado pueden registrar saltos importantes en determinados años y caídas abruptas en otros. Esta característica reduce su previsibilidad y limita su aporte como fuente estable para la planificación macroeconómica.

Al observar los componentes, Itaipú continúa como la principal fuente de ingreso. En todo 2025, los ingresos de Itaipú sumaron US$ 411,6 millones, mientras que Yacyretá aportó US$ 43,5 millones. El total anual fue de US$ 455,1 millones. Así, Itaipú explicó alrededor del 90,4% del total anual, frente a 9,6% de Yacyretá. La concentración es clara: el flujo de divisas de las binacionales depende principalmente de Itaipú, lo que aumenta la exposición del país a cualquier modificación en los pagos, cronogramas, compensaciones o condiciones vinculadas a esta entidad.

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En el acumulado enero-mayo de 2025, Itaipú aportó US$ 194,8 millones y Yacyretá US$ 26,1 millones, para un total de US$ 220,9 millones. En igual periodo de 2026, Itaipú generó US$ 164,8 millones y Yacyretá US$ 24,5 millones, con un total de US$ 189,3 millones.

Por tanto, la caída total de US$ 31,6 millones se explica, principalmente por Itaipú, cuyo aporte disminuyó en US$ 30 millones, equivalente a una baja de 15,4%. Yacyretá también retrocedió, aunque en menor magnitud: sus ingresos bajaron en US$ 1,6 millones, con una reducción de 6,1%.

La composición también muestra un cambio moderado. En enero-mayo de 2025, Itaipú representó 88,2% del total y Yacyretá 11,8%.

En el mismo periodo de 2026, Itaipú redujo su participación a 87,0%, mientras que Yacyretá subió a 13,0%. Este aumento relativo no responde a una mejora estructural significativa, sino a una caída más pronunciada de Itaipú. Es decir, la participación de Yacyretá crece dentro de una torta más pequeña.

Los datos del Banco Central del Paraguay muestran que el ingreso de divisas de las entidades binacionales tuvo un deterioro relevante a mayo de 2026. La caída de 14,3% no responde a un único mes, aunque febrero tuvo un peso determinante. El resultado también confirma una debilidad estructural: Paraguay depende fuertemente de Itaipú dentro de este flujo, pero los ingresos no muestran una trayectoria estable. Para una economía que necesita fortalecer sus fuentes de divisas, previsibilidad fiscal y planificación de largo plazo, esta volatilidad representa un desafío. Las binacionales siguen siendo una fuente importante de recursos, pero los datos recientes muestran que no pueden ser leídas como un ingreso automático, creciente ni garantizado.

No es un flujo sostenido

No se trata de un flujo que crezca de forma sostenida ni que acompañe necesariamente el desempeño general de la economía.

Reduce previsibilidad

Esta característica de las caídas reduce su previsibilidad y limita su aporte como fuente estable para la planificación macroeconómica.

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