No debería extrañar cierta reticencia o excesivo cuidado para otorgar autorización para exploración, explotación y construcción de oleoductos que deben atravesar varios Estados, dada la magnitud del desastre ecológico ocasionado en el Golfo de México no hace mucho tiempo por la empresa multinacional British Petroleum (BP PLC). La explosión costó la vida a numerosos trabajadores y la pérdida imparable durante varias semanas de petróleo que surgía de la profundidad de las aguas, no solo dañó el medio ambiente sino también la economía de la zona. La pesca, el turismo, la industria hotelera y otras más se vieron afectadas en varios Estados, principalmente Luisiana y Florida.
No obstante dichas acusaciones, durante los años de gobierno de Obama la exploración y producción de petróleo supera los niveles alcanzados durante la administración del ex presidente George W. Bush., considerado amigo de la industria petrolera.
Asimismo, la importación de petróleo ha sido bastante menor. ¿Por qué entonces ha subido el precio del combustible? La razón principal es la inestabilidad geopolítica, en particular el conflicto con Irán. El cual, de convertirse en conflicto militar, apeligraría no solo la producción y transporte proveniente de este país, sino que podría afectar la de Arabia Saudita y la de otros productores del Golfo Pérsico. El latente conflicto, a su vez, estimula la especulación y contribuye al aumento del precio del petróleo y sus derivados. Pero la tendencia al alza de largo plazo se debe a la mayor demanda de países en crecimiento, especialmente de China e India.
El debate sobre la política energética actualmente se ha intensificado porque Obama decidió denegar autorización al proyecto Canadiense Keystone Pipe para la construcción de un oleoducto que partiría de ese país y pasaría por varios Estados americanos hasta terminar en el Golfo de México.
Las principales objeciones, sin embargo, no provienen solo del gobierno Federal, sino también del Estado de Nebraska, por donde pasaría el oleoducto. Preocupa a los habitantes y al Gobernador de dicho Estado el peligro de contaminación del agua y el daño irreparable a la población y a la agricultura, su principal actividad económica, que podría resultar de la pérdida del carburante. Otra objeción de índole nacional es que el Canadá no se compromete a que el petróleo o el producto refinado sea para venta exclusiva en los Estados Unidos; es decir, si resultare más ventajoso podría ser exportado a cualquier parte del mundo. Al respecto, un conocido congresista demócrata, el jueves 22 del corriente, en un programa de televisión de CNBC afirmó que mientras Estados Unidos importe petróleo, el que provenga del Canadá debe destinarse al consumo interno ya que el riesgo de contaminación lo corre Estados Unidos. Afirmó además que el país exporta jóvenes a Oriente Medio para defender a países productores y asegurar la provisión de petróleo a Estados Unidos.
Desde el momento de la denegación de la autorización para la construcción del oleoducto, los republicanos atacaron dicha decisión aduciendo que a Obama poco le interesa generar fuentes de trabajo, que obstaculiza la recuperación económica y que, como consecuencia, los canadienses han iniciado tratativas con China para construir sobre su propio territorio un oleoducto que desembocaría en la costa del océano Pacífico, donde el petróleo sería cargado en barcos y transportados a China.
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En la misma fecha y día citados anteriormente, Obama viajó a Oklahoma, estado productor de petróleo, donde pronunció un discurso en el que refutó las acusaciones de los republicanos y prometió acelerar los estudios y trámites para la autorización de la construcción de un oleoducto desde este Estado hasta el Golfo. Inculpó al Congreso de haber votado prematuramente a favor del proyecto Keystone; es decir, antes de concluirse los estudios requeridos y de obtener el consentimiento de Nebraska, para así obligarle a rechazar su aprobación y hacerle perder el apoyo y el voto no solo de los directamente interesados en la ejecución del proyecto, sino de todos los ciudadanos que le culpan de no hacer lo necesario para bajar el precio del combustible.
¿Quién tiene razón? A criterio de quien escribe, una evaluación requiere adoptar una perspectiva más amplia que la adoptada en pleno auge de contiendas electorales. La misma debe contemplar no solo los próximos meses sino las próximas décadas. Bajo esta perspectiva parece obvio que la dependencia del hidrocarburo como principal fuente de energía no es sustentable, ya que se trata de un recurso natural no renovable. Por tanto, Estados Unidos como los demás países, incluyendo el nuestro, debe concentrarse en desarrollar fuentes alternativas de energía. Sin embargo, a la hora de la votación, de poco le servirán a Obama y a los candidatos demócratas las consideraciones de largo plazo, pues lo que le interesa al elector es el precio que paga cuando carga combustible en su vehículo. Y este, con seguridad, se constituirá en un importante elemento de decisión a la hora de emitir su voto.
Razón. ¿Por qué subió el precio del combustible? La inestabilidad geopolítica, en particular el conflicto con Irán
Fuentes. EE.UU., como los demás países, incluyendo el nuestro, debe concentrarse en desarrollar fuentes alternativas de energía
(*) PhD en Economía por la Universidad de Stanford (EE.UU).
