La presión tributaria en Paraguay se encontraría en torno al 23% del Producto Interno Bruto y no al 13%, si se consideran no solamente los ingresos tributarios dentro del cálculo, sino otros componentes como los ingresos no tributarios constituidos por las compensaciones y royalties transferidos por la Entidad Binacional Yacyretá y de la Itaipú, y que alcanzarían alrededor del 5,8%.
Dicho porcentaje no está incluido, cuando en realidad es un impuesto explícito pagado por todos los ciudadanos. La explicación radica en que todos estos recursos van al Ministerio de Hacienda, en lugar de que sean canalizados a la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), lo que permitiría reducir el costo de la electricidad. En el cálculo tampoco se incorporan los impuestos de las entidades descentralizadas como las pagadas a las municipalidades, por lo que la presión tributaria podría llegar al 23%, sin considerar el nuevo año base o el cálculo del Producto Interno Bruto actualizado por el Banco Central del Paraguay.
En Paraguay existen dos grandes entes recaudadores, la Subsecretaría de Tributación (SET) y la Dirección Nacional de Aduanas (DNA). Los recursos en concepto de tributos captados por estas dependencias son administrados por el Ministerio de Hacienda para dar cumplimiento a la serie de obligaciones que demanda el Estado, principalmente pago de salarios, programas sociales, jubilaciones, intereses de la deuda y una mínima parte, al financiamiento de proyectos de infraestructura.
Los tributos se clasifican en impuestos a la renta o directos e impuestos al consumo o indirectos. Los impuestos directos gravan las ganancias o utilidades de las actividades comerciales/servicios de personas físicas y jurídicas, mientras que los tributos indirectos gravan operaciones de compra de bienes y servicios específicos.
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Si se mira el comportamiento que ha tenido la masa tributaria en el país, se observa un crecimiento importante. En el año 2013, la Administración Tributaria registraba a un total de 799.084 aportantes, en el 2014 y 2015, el número aumentó a 895.090 y 996.758 respectivamente.
Mientras que en el 2016 y 2017, la cantidad llegó a 1.012.161 y 1.121.920 de personas que aportan al fisco. Estos números demuestran que entre el 2013 y el 2017, la masa tributaria se incrementó en 40%. Sin embargo, pese a la incorporación de más personas a la estructura impositiva del país, existiría aún una importante cantidad de personas que se encuentra fuera del sistema impositivo formal del país y que por su condición son pasibles de ingresar al circuito tributario.
En cuanto a la composición de la masa tributaria por principales impuestos, al cierre del 2017, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) siguió siendo el de mayor peso con el 50% de aportantes registrados por la Administración Tributaria, seguido por el Impuesto a la Renta del Pequeño Contribuyente (IRPC) con el 22,3%, el Impuesto a la Renta de Actividades Comerciales, Industriales y de Servicios (Iracis) con el 17,3% de los ingresos. Los demás tributos con importante cantidad de contribuyentes son el Impuesto a la Renta Personal (IRP) con el 5,6% y el Impuesto a la Renta de Actividades Agropecuarias (Iragro) con el 4,6%.
Dentro del esquema tributario de Paraguay, algunos impuestos se llevan la mayor carga de recaudación que otros, justamente por su alcance e impacto en la composición impositiva del país.
En el caso del Impuesto al Valor Agregado, en el 2017 recaudó más de G. 6,2 billones, con un peso del 49,8% de los ingresos totales. El otro tributo con una importante participación en el volumen de recaudación fue el Impuesto a la Renta de Actividades Comerciales, Industriales y de Servicios con aproximadamente G. 4,4 billones y que representó al 35.5% de la recaudación total, seguido por el Impuesto Selectivo al Consumo con un aporte que superó los G. 586.445 millones y que significó 4,7% dentro de la composición recaudatoria del año 2017.
Los demás impuestos que completaron el esquema de peso en los ingresos fueron el IVA Agropecuario con una participación del 3,2% y G. 402.867 millones, el Impuesto a la Renta Agropecuaria y el Impuesto a la Renta Personal con el 2,6% y 1,6%, respectivamente, de peso dentro de la recaudación total de la Subsecretaría de Estado de Tributación.
Así como la cantidad de contribuyentes vino aumentando en los últimos años, las recaudaciones también, tal como muestran los datos de la Administración Tributaria. En el año 2010, el registro daba cuenta de ingresos tributarios totales de G. 5,3 billones y en el 2017, cerró en más de G. 12,4 billones, es decir, los recursos captados se duplicaron en ese período de tiempo.
El crecimiento responde a cambios incluso de años antes en las normas vigentes que representaron una reforma estructural de la política fiscal. Entre estas modificaciones se destaca la Ley de Reordenamiento Administrativo y de Adecuación Fiscal del 2004, que introduce una reducción general de tasas. Por ejemplo, la del Impuesto a la Renta de Actividades Comerciales, Industriales o de Servicios se reduce de 30% a 10% en la norma del mencionado año.
Además, otros cambios en el funcionamiento impositivo del país como la entrada en vigencia del Impuesto a la Renta Personal en el 2012, la implementación del Iragro y el IVA Agropecuario en el 2014. El aumento en la recaudación a partir de estas políticas demuestra que contribuyeron a formalizar la economía.
Sin embargo, aún la brecha entre la formalidad e informalidad es considerable. Un estudio realizado por el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT) denominado “Estimación de la brecha de cumplimiento del IVA en Paraguay”, reveló que el nivel de incumplimiento o evasión del Impuesto al Valor Agregado en el país se ubica en 30,9% con respecto al potencial de recaudación existente, número superior a la brecha promedio del IVA en América Latina del 25,9% y la del IVA en la Unión Europea del 17,9%.
Gastos tributarios
En Paraguay, además, existen varios beneficios fiscales que fueron implementados con el objetivo de incentivar y promover a ciertos sectores de la economía nacional. Los gastos tributarios son los recursos monetarios que el Estado deja de percibir debido a incentivos o beneficios fiscales que reducen la carga tributaria directa o indirecta de determinados sectores.
De acuerdo al Informe de Finanzas Públicas, el Estado dejó de percibir en el 2017 alrededor de G. 2,716 billones (1,6% del PIB) por exoneraciones, alícuotas reducidas y regímenes especiales. Mientras que, para este año, se estima no recaudará aproximadamente G. 2,643 billones (1,4% del PIB), es decir, sería el monto y porcentaje que podría sumarse a la presión tributaria del país.
Al considerar los ingresos provenientes de impuestos, no se pueden obviar los gastos que estos financian. Al observar los antecedentes de años atrás, el gasto público también ha experimentado un aumento contenido como parte del proceso de crecimiento de la intervención del Estado, el cual sufre un quiebre en el año 2012 con el incremento salarial del 38% para los funcionarios públicos, que terminó generando un déficit a las cuentas públicas desde ese año a esta parte, es decir, los ingresos comenzaron a ser insuficientes para la demanda existente.
En ese sentido, en el 2011, la relación de ingresos tributarios/salarios era de 64%, es decir, de cada 100 guaraníes que ingresaban al Estado en concepto de impuestos, 64 eran para el pago de salarios, pero en el 2012 la misma comienza a incrementarse pasando a 82 guaraníes, llegando incluso a 86 guaraníes un par de años después, pero que luego fue reduciéndose mediante la implementación de la Ley de Responsabilidad Fiscal, que parcialmente logró contener los aumentos salariales.
Esta situación ha dejado un escaso margen de recursos al Estado para destinarlos a la ampliación y financiación de programas y proyectos de impacto socio-económico. Debido a esto, se viene planteando la necesidad de aumentar los recursos públicos aumentando la presión tributaria mediante la suba de las tasas impositivas, lo que solo terminaría impactando sobre los contribuyentes que ya se encuentran dentro del circuito impositivo.
Por ello, antes de pensar en aumentar los impuestos, se debería apuntar a otro tipo de modificaciones más urgentes, como avanzar hacia un sistema más efectivo de gestión tributaria, empujar una reforma en el gasto público, además, en el financiamiento del sistema de salud pública.
Con respecto a darle mayor efectividad al sistema impositivo actual, se podrían buscar mecanismos que permitan un mayor acceso a los grupos que se encuentran fuera del circuito formalizado, así como facilitando las transacciones a los contribuyentes que se encuentran dentro de la estructura tributaria, como la factura electrónica, que actualmente está en etapa de implementación. Solo con este tipo de soportes electrónicos se podría reducir de forma considerable el foco de evasión impositiva existente en el país.
Finalmente, comparar la presión tributaria de Paraguay con el promedio de América Latina, donde existen dos economías poco comprometidas en materia tributaria como Argentina y Brasil, no resultaría justo para el país, aunque los niveles de evasión y de informalidad siguen siendo muy altos, lo que se remarca, serían importantes focos de ataque antes de buscar políticas que apunten a la suba de impuestos.
En Paraguay existen dos grandes entes recaudadores, la Subsecretaría de Tributación (SET) y la Dirección Nacional de Aduanas (DNA). Los recursos en concepto de tributos captados por estas dependencias son administrados por el Ministerio de Hacienda para dar cumplimiento a la serie de obligaciones del Estado.
Los números muestran que entre 2013 y 2017, la masa tributaria se incrementó en 40%. Pero pese a la incorporación de más personas a la estructura impositiva, existiría aún una importante cantidad de personas que se encuentran fuera del sistema impositivo formal.
Así como la cantidad de contribuyentes ha aumentado, las recaudaciones también, tal como indican los datos oficiales. En el 2010, el registro daba cuenta de ingresos tributarios totales de G. 5,3 billones y en el 2017 cerró en más de G. 12,4 billones, es decir, los recursos captados se duplicaron en ese período de tiempo.
IVA-IRPC
Al cierre del 2017, el IVA siguió siendo el de mayor peso con el 50% de aportantes, seguido por el Impuesto a la Renta del Pequeño Contribuyente (IRPC) con el 22,3%.
El agro
El IVA Agropecuario tuvo una participación del 3,2%; el Impuesto a la Renta Agropecuaria y el Impuesto a la Renta Personal, 2,6% y 1,6%, respectivamente.
Formalizar
Para dar más efectividad al sistema impositivo, se podría buscar mecanismos que permitan un mayor acceso a los grupos situados fuera del circuito formalizado.
Cambios
La denominada Ley de Reordenamiento Administrativo y de Adecuación Fiscal del año 2004 introdujo una reducción general de tasas tributarias.
