Mal con el dinero, mal en el amor

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Una de las primeras decisiones que debe tomar una pareja es la forma y profundidad en la que van a conversar sobre dinero. Desde las decisiones que toman como novios pueden percatarse sobre los temas que podrían ser motivo de discusiones en el futuro. Tener un plan de vida en común implica, ineludiblemente, ponerse de acuerdo sobre cómo utilizarán el dinero, pues prácticamente toda actividad, meta u objetivo necesita de dicha herramienta para llevarse a cabo.

¿Nos casaremos con o sin separación de bienes? Si esta pregunta produce roncha en la relación, entonces ya puedes prepararte para tener conflictos por motivos de dinero toda la vida, pues quien no comprenda que el matrimonio involucra tres contratos: amoroso, legal y económico, los cuales deben ser tratados de manera distinta, está arriesgando el bienestar y la estabilidad de su futura familia.

Diez cosas que debes saber

Conversar sobre dinero suele ser un tema tabú, pero discutir por dinero es lo más común del mundo; así lo demuestran las estadísticas mundiales que señalan que el 50% de los divorcios se dan por temas relacionados al dinero. Pero no se trata precisamente de falta de dinero, sino de llegar a acuerdos sobre metas y la manera de administrar el dinero en la familia.

1. No existe nada gratis: alguien terminará pagando en algún momento lo que ahora te sale gratis, por ejemplo vivir con tus padres implicará un alto costo para tu relación de pareja y para la crianza de los niños; un préstamo sin intereses de tu cuñado lo hará merecedor de brindar consejos que no has pedido y aceptar ayuda de tu suegro para comprar un auto será recordado por la eternidad.

2. Casa propia: es una decisión emocional, no financiera. Si tuvieras el dinero para comprarla al contado podrías invertirlo a plazo en varias entidades financieras y conseguirías, probablemente, cobrar intereses más altos que el monto que pagarías en alquiler. Si no disponen de ese dinero, entonces tomarán un préstamo hipotecario, cuyas cuotas se llevarán gran parte de los ingresos corrientes por lo que, aunque la deuda esté a nombre de uno, ambos deberán privarse de muchas cosas para poder pagar las cuotas por los próximos 15 o 20 años y será motivo de carencias o renunciamientos de la familia. ¿Quieren comprarse una casa propia? Adelante, pero antes evalúen que las cuotas no sobrepasen el 25% de los ingresos fijos que poseen y aclaren (de ser posible en documentos) a nombre de quien estará la casa.

3. Convencer no es conversar: cuando uno de los dos cede es porque el otro ha tenido el poder de con-vencer y, si ha vencido, es porque el otro ha sido derrotado y quien así lo siente tarde o temprano buscará venganza.

4. Tacaño: desgasta mucho la relación quien está contando cada céntimo o echa en cara cada gasto que ha realizado, como si el cariño expresado en los bombones o las flores pueda ser medido a través del monto de la factura. Lo mismo sucede con quien se alarma con cada gasto “innecesario” por más pequeño que sea, asfixiando a la pareja que debe esconder el papel del caramelo por haber gastado sin permiso previo en un gusto o un lujo.

5. Comprador compulsivo: demuestra baja estima o falta de confianza en sí mismo, pues necesita tener algo para sentir que es alguien. Esta adicción al gasto encubre problemas de fondo que pueden ser más profundos y que, por ello, podrían ahondar aún más las crisis de pareja, convirtiendo cualquier detalle en algo grave.

6. Lo que quiero no es igual a lo que necesito: queremos cosas distintas pero necesitamos cosas similares. Comprender que debemos identificar las prioridades y, una vez que estén cubiertas recién aspirar a lo que queremos, puede golpear tremendamente el disfrute de una pareja. Por ello, el listado in extenso de los gastos y la honesta clasificación de los mismos en necesidad, gusto o capricho debe realizarse de común acuerdo.

7. Cuentas separadas y cuarto compartido: independientemente a quien gana dinero o a quien gana más, será importante que compartan en pareja un presupuesto familiar, pero que se reserven para cada uno un importe similar a ser destinado a los gastos personales, que no deberá ser justificado al otro. Detalles de los gastos en la peluquería o en el fútbol, por ejemplo, pueden ser dilemas insalvables que terminan en discusiones eternas cada fin de semana destruyendo momentos valiosos en la relación.

8. Los niños no son baratos: antes de traer un niño al mundo hay que proyectar los costos relacionados a su crianza para los próximos 20 años y evaluar sinceramente la capacidad financiera que ello requerirá. Ser conscientes de esto al momento de decidir es necesario para asumir el mejor momento para esperar y recibir con amor, atención y cuidado a cada nuevo miembro de la familia, pues nuestros hijos se merecen ser cuidados con amor y responsabilidad económica.

9. Que pase lo que yo pasé: usualmente, uno de los dos quiere que su hijo pase (o no pase) lo que él vivió de niño y de joven, algunos creen que esas experiencias duras lo fortalecerán, mientras que otros consideran que si pueden evitar que su hijo pase carencias entonces deben hacerlo. Los extremos son malos por naturaleza, busquen la moderación entre ambos, mano de hierro con guante de seda puede ser un buen parámetro.

10. Vacaciones imperfectas: “Para ahorrar en las vacaciones iremos al departamento cerca del mar que es de una prima del cuñado de un amigo del vecino de mi suegra”. Pero, el resto del año no limpias, no cocinas, ni planchas y ahora en vacaciones debes cuidar sin ayuda a los niños y hacerte cargo de todas las cuestiones del hogar, por lo que al volver de vacaciones necesitas vacaciones. ¡Cuidado! evalúen los pros y contras antes de emprender el paseo, que no sea que por ahorrar terminen peleados en lugar de divertirse y descansar. A veces es mejor bajar las aspiraciones y disfrutar de la familia.

Cinco cosas que no debes hacer

1. Asumir que quiere lo mismo: ¿Dos personas con familias distintas, amigos distintos, hábitos distintos, un día se conocen, al tiempo están enamorados, deciden vivir juntos y por arte de magia quieren exactamente lo mismo? Nada más alejado de la probable realidad. Si nunca tienen discusiones de pareja es porque uno de los dos está siempre aceptando lo que el otro quiere.

2. Sin hablar es mejor: si la boca calla el corazón explota. No es sustentable una actitud pasiva, ya que, como una olla a presión sin válvula de escape, indefectiblemente va a terminar explotando y ensuciando hasta el techo. Como lo dice mi madre: cuídate del agua mansa.

3. Mentiras piadosas: no existen y son la mejor manera para infiltrar la desconfianza en la pareja. Lo que escondemos es porque alguna saña trae, ya que si estuvieras orgulloso de ello lo mostrarías triunfante. Piensa y analiza: si se descubre, en realidad ¿Vale la pena un disgusto con tu pareja? No permitas que lo escondido ponga en jaque tu vida, actúa con honestidad para poder exigir lo mismo.

4. Codeudor solidario: antes de salir de codeudor o garante de tu hermano o amigo, háblalo en pareja, resuelvan juntos los riesgos que pueden enfrentar más adelante por un tercero. En todo caso: tres son multitud.

5. Igual que mi papá, nunca tu esposo será igual a tu padre ni tu esposa igual a tu madre. Descubran lo que les enamora uno del otro y estén pendientes de las fortalezas que pueden potenciar, conversen sobre la metodología que les sirve a ustedes como pareja y familia. Cada persona es distinta, por ende, cada pareja y cada familia también. No busques ni iguales ni distintos a tus padres, valora a quien te ama y aprende a convivir con quien hayas decidido compartir tu vida, pero no lo compares a otra persona (ni para bien ni para mal).

La maravillosa complejidad del ser humano se manifiesta diariamente en cada intercambio y toma de decisiones de una pareja. No existe la receta perfecta, ni cuentas separadas ni conjuntas, ni si uno entrega al otro su salario y solo uno se encarga de administrarlo todo, busquen su mejor manera de comprenderse y aceptarse, pero háganlo con total transparencia. Nadie conoce el futuro ni que desafíos vamos a enfrentar, es mejor que ambos estén preparados para tomar decisiones financieras y nada mejor que el diálogo y el conocimiento para ello.

Sigamos Hablando de Dinero, porque así aprendemos a manejarlo mejor.

Compulsivo

Esta adicción al gasto encubre problemas de fondo que pueden ser más profundos y que, por ello, podrían ahondar aún más las crisis de pareja.

Asumir

Nada más alejado de la probable realidad. Si nunca tienen discusiones, es porque uno de los dos está siempre aceptando lo que el otro quiere.

Codeudor

Antes de salir de codeudor o garante, háblalo en pareja, resuelvan juntos los riesgos que pueden enfrentar más adelante por un tercero.

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