Disciplina positiva en el aula (1)

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Disciplina positiva en el aula (1)
Disciplina positiva en el aula (1)Archivo, ABC Color

La disciplina positiva es una herramienta que permite al adulto entender las conductas disruptivas de los alumnos y así poder brindarles una alternativa distinta, un giro proactivo a sus comportamientos.

A continuación, se sintetizan algunas directrices de la disciplina positiva.

1. Los niños que se portan mal tienen ideas erróneas sobre la manera de lograr su objetivo primario de pertenecer al grupo. Sus ideas erróneas conducen a la mala conducta. No podemos ser eficaces a menos que abordemos las creencias erróneas y no solo la mala conducta.

2. Celebre cada paso en la dirección de la mejora, en lugar de centrarse en los errores.

3. Una gran manera de ayudar a los niños a sentirse alentados es pasar tiempo especial con ellos.

4. Pida a sus alumnos al final del día que compartan con usted su «momento más triste» y su «momento más feliz» durante el día. Comparta con ellos. Le sorprenderá de lo que aprende.

5. Tenga reuniones de clase (meeting class) para resolver los problemas mediante la cooperación y el respeto mutuos. Esta es la clave para crear un ambiente de amor y respeto mientras ayuda a los niños a desarrollar autodisciplina, responsabilidad, cooperación y habilidades para resolver problemas.

6. Dele a los niños trabajos significativos. Ellos sienten pertenencia cuando saben que pueden hacer una contribución real.

7. Decidan juntos; los profesores pueden invitar a los estudiantes para ayudarle a elaborar las reglas de clase y hacer una lista en un gráfico titulado «Decidimos». Los niños tienen mayor motivación y entusiasmo cuando se los incluyen en las decisiones.

8. Asegúrese de que los niños entiendan de forma clara y precisa aquello que desea trasmitirles.

9. Enseñe y modele el respeto mutuo.

10. Actuar en el momento apropiado mejorará su eficacia. Enseñe a los niños acerca de los períodos de reflexión. Ustedes pueden ir a una sala aparte y hacer algo para sentirse mejor y, luego, trabajar en el problema con respeto mutuo.

11. Deshágase de la idea de que el fin es hacer que los niños lo hagan mejor, ya que si no lo logran solo hará que se sientan peor.

12. Utilice el «tiempo fuera» en forma positiva. Deje que sus alumnos le ayuden a diseñar un área agradable (almohadas, libros, música, animales de peluche) que les ayudará a sentirse mejor.

13. El castigo no funciona, capaz lo haga por ese momento; pero los resultados de largo alcance son negativos. Puede traer con ello el resentimiento, rebeldía, venganza o retiro.

14. ¡Enseñe a los niños que los errores son oportunidades maravillosas para aprender! Una buena manera de enseñar a los niños que los errores son oportunidades maravillosas para aprender es modelar mediante el uso de las tres R de la recuperación después de haber cometido un error:

Reconoce tu error.

Reconciliación: estás dispuesto a decir «lo siento, no me gustó la forma en que manejé eso».

Resolver: enfócate en las soluciones y no en culpables.

15. Centrarse en las soluciones en vez de consecuencias. Debemos pedir a los niños que participen en la búsqueda de soluciones que estén relacionadas con el problema y sean respetuosas, razonables y amables.

16. Asegúrese de que el mensaje de amor y respeto llegue al alumno. Comience con «Me preocupo por ti. Estoy preocupado por esta situación. Ven a trabajar conmigo en una solución».

Fuente: Extracto y traducción del texto: Nelsen, J., Lott, L. & Glenn, S. (1993). Positive discipline in the classroom. Three Rivers Press: New York.