La resiliencia en la escuela

Frente a los problemas sociales crecientes, resulta imprescindible que la escuela despliegue todo su potencial y los recursos que tiene a su alcance para lograr una comunidad educativa inclusiva, donde se fortalezca la capacidad interna de cada persona para superar las difíciles situaciones que le toca o le tocará vivir. Esto requiere pensar en términos de resiliencia.

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El concepto de resiliencia alude a la capacidad que muestran algunas personas para sobreponerse a situaciones traumáticas frente a las cuales la mayoría no puede resistir.

Con respecto a lo educativo, Rirkin y Hoopman (1991)(*) dicen: “La resiliencia puede definirse como la capacidad de recuperarse, sobreponerse y adaptarse con éxito frente a la adversidad y de desarrollar competencia social, académica y vocacional pese a estar expuesto a un estrés grave o simplemente a las tensiones inherentes al mundo de hoy”.

Perfil de una persona resiliente

Las principales características de una persona resiliente son:

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• La presencia de la idea de futuro: pensar qué va a hacer cuando salga del conflicto.

• La capacidad para relatar lo que le sucede o le sucedió.

• Autoestima y confianza para superar las situaciones.

“La resiliencia es una característica crucial para el éxito de alumnos y docentes. Todos tenemos algunas características resilientes, aunque estas a menudo pasan inadvertidas y es posible desarrollar más resiliencia”. (Henderson y Milstein).

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Por consiguiente, es necesario educar para que los alumnos sean capaces de:

• Tener un proyecto de vida a partir del conocimiento de las propias debilidades y fortalezas.

• Explicar lo que sucede y priorizar la comunicación y la lectoescritura.

• Sentir que los maestros tienen confianza en ellos.

Estrategias para ayudar a fortalecer la resiliencia (Henderson y Milstein)

Las escuelas son ambientes clave para que las personas desarrollen la capacidad de sobreponerse a la adversidad, de adaptarse a las presiones y problemas que enfrentan y adquieran las competencias (social, académica y vocacional) para seguir adelante en la vida.

Las principales estrategias para mitigar el riesgo y construir la resiliencia son las siguientes:

Pasos para mitigar el riesgo

• Enriquecer los vínculos.

• Fijar límites claros y firmes.

• Enseñar habilidades para la vida: cooperación, resolución de conflictos, destrezas comunicacionales, habilidades para resolver problemas y adoptar decisiones, y un manejo sano del estrés.

Pasos para construir resiliencia

• Brindar afecto y apoyo.

• Establecer y transmitir expectativas elevadas y realistas.

• Brindar oportunidades de participación.

Es importante desarrollar la capacidad de resiliencia en los docentes, que son quienes tienen que sortear múltiples situaciones adversas y fortalecerse para enfrentarlas con el mejor éxito posible.

Fuente: (*) Las referencias bibliográficas de los autores cuya cita acompañamos con asterisco se encuentran en el libro de Henderson y Milstein. Henderson, N. y Milstein, M. Resiliencia en la escuela. Buenos Aires, Paidós, 2003.

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