Iré tratando de responder cada punto y tal vez con algunos datos importantes para que se hagan un idea general y, sobre todo, para que a la hora de comprar un vino podamos entender un poco más sobre su precio, y sobre el gusto que podrá tener el vino cuando se usa esta barrica en su proceso de elaboración.
Aroma
¿Qué aporta realmente la barrica a los vinos? Pues, la verdad es que le aporta unos aromas a vainilla bastante intensos, ello se comprueba más fácilmente cuando se degusta un vino blanco que pasó por barrica. También aromas a caramelo, pero lo fundamental es que la barrica de roble, a través de los poros de la madera (el roble americano es menos poroso y el francés más poroso) libera los taninos del vino en dosis muy pequeñas. El tanino es un conservante natural que hace que el vino pueda envejecer más tiempo, siempre y cuando la botella sea guardada en condiciones óptimas. Pero eso no quiere decir que si el vino no pasó por barrica no puede guardarse, eso ya depende en un 100 % de la forma de vinificación que tiene de trabajar el enólogo, en la calidad del suelo y la calidad de las uvas.
Sabor
¿Cómo se siente en la boca el tanino que fue aportado por la barrica? Cuando el vino es aún muy joven lo sentimos como un vino muy áspero, que te seca el interior de los cachetes de la boca, muchos llegan a decir que el vino es “fuerte”. Esos taninos con el tiempo van reduciéndose y quedando más suaves. El problema es que no todos quieren comprar una botella y guardarla en condiciones para que los taninos queden más suaves. La verdad es que uno la compra con el único motivo de descorcharla, más tarde o más temprano.
A la vista
¿Qué se puede ver en el vino que pasó por barrica? En lo visual, nada aporta la barrica, salvo la belleza de ver en una viña su bodega, en donde las barricas están estratégicamente colocadas una al lado de la otra y, muchas veces, encimadas en perfecta forma lineal. La verdad es que la belleza está en el trabajo artesanal y manual, como se hacen las mismas y la forma en que las colocan, siempre con un escudo o símbolo de la viña en algún lugar visible, y el juego de luces que hace que la sala de barricas sea uno de los lugares más bellos para una foto. Lo que a mí más me impresiona es el grado de inversión de las bodegas, utilizando como ejemplo la antigua bodega de Zuccardi, donde el uso de la madera es muy normal, en total yacen allí 5000 barricas, haciendo crianza de sus excelentes vinos, y cuando pienso en que el costo de cada una de ellas (vacías) es de 1200 dólares, me puedo imaginar la inmensa fortuna que tienen allí invertida en la guarda de los vinos.
Marketing
Una cosa es casi segura, los vinos que se elaboraron y luego se guardaron en barricas nuevas o de segunda mano casi siempre lo mencionan en la contraetiqueta, en la cual está en el contenido de la explicación del vino como un sinónimo de calidad agregada. Así dicen, por ejemplo, “crianza de 12 meses en roble nuevo u ocho meses en contacto con barrica de roble”, ello a mí ya me da una idea muy clara de qué tipo de producto puedo encontrar dentro de la botella.
Esnobismo
Cuando se degusta un vino con utilización de barrica de madera, es muy corriente entre los aficionados que se inician en el mundo del vino que crean que solo estos vinos son buenos, ya que su costo es más elevado, principalmente, porque las bodegas deben amortizar los 1200 dólares invertidos en la barrica en tan solo 225 litros, lo que equivale a 300 botellas. De seguro, es sinónimo de una calidad superior al vino común, pero no siempre implica que realmente el vino sea superior.
Un mito se cae
Ya hace algunos meses atrás, en noviembre para ser exactos, para muchos se cayó el mito de la madera. En una cata a ciegas (es decir, sin saber qué vinos se estaban degustando) ante 56 degustadores conocedores y simplemente amantes del vino se degustaron 13 vinos de la cepa Malbec con precios que variaban desde los G. 80.000 hasta los G. 360.000. Los mismos eran de bodegas diferentes y el ganador, después de compilar los resultados, sorprendió a todos: el único de los 13 vinos que no tenía madera fue el ganador, en este caso el vino del prestigioso enólogo argentino Mauricio Lorca, llamado Ópalo Malbec 2010 con un costo aproximado de G. 107.000. Entonces, la madera es buena, pero no siempre del gusto del paladar de los aficionados al buen vino.
A todos, ¡salud! y hasta el próximo sábado.
oligayet@hotmail.com
