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Le roulé: Es un queso enrollado a mano y relleno con ajo, hierbas, arándanos y/o pimientos. Fue producido originalmente en la década de 1980 por Fromagerie Triballat, en la región Central de Francia. Elaborado con leche pasteurizada de vaca, el queso es fácilmente reconocible por el patrón espiral distintivo. Se comercializa en pequeñas porciones de no más de 150 g. Tiene una textura cremosa que se derrite en la boca, y combinado con hierbas frescas, ajo o arándanos produce un placer adicional. Este queso tiene un lugar respetable en la tabla de quesos, pero también se puede servir sobre una tostada o utilizarlo como ingrediente en la cocina. El Cranberry (arándanos), variante de Le Roulé, con su dulzura única, funciona bien para el postre o desayuno. Para maridar, se recomienda un Sancerre tinto o un Champagne.
Leicester: El de mayor circunferencia de todos los quesos ingleses, tiene un color anaranjado oscuro y la forma de una piedra de molino. De suave sabor a nuez, húmedo y escamoso, es muy diferente del cheddar en consistencia y sabor, debido al tratamiento distinto que recibe la caseína. Originario de Leicestershire (Inglaterra), este queso se hacía en granjas con la leche de vaca sobrante de la elaboración del queso stilton. Originalmente, se teñía con zanahoria o jugo de remolacha, hoy se colorea de naranja añadiéndole extracto de anato durante su fabricación. Algunos quesos de fábrica se aromatizan con hierbas, ajo o nueces. Puede servirse con pan, acompañado de berros o cebollitas tiernas, o incorporarse a una tabla de quesos. Funde bien y aporta color a salsas y sopas. En su condado de origen, se espolvorea sobre barras de pan remojadas en leche y untadas con mostaza que, posteriormente, se cuecen al horno. Su sabor suave combina bien con la mayoría de las comidas, vinos y cervezas, en especial con un Vin de Pays francés.
Leiden: Es un queso holandés especiado semejante al gouda, de sabor fuerte y penetrante. Su pasta es semidura a dura, cocida y prensada, con corteza encerada de color amarillo o rojo. Se condimenta generalmente con semillas de alcaravea, pero también hay variedades que llevan comino y clavo de olor. Lo caracteriza la impresión en su corteza de las llaves cruzadas del escudo de la ciudad holandesa de Leyden. Su fuerte aroma y sabor a comino o alcaravea se intensifica con la maduración. Puede servirse con el aperitivo, o con jamón y encurtidos.
Limburger: Conocido también como Limberger, es un queso que tiene su origen en los monasterios de Bélgica, pero fue adoptado e integrado a la tradición alemana por los maestros queseros de Allgau, hace más de cien años. Está hecho de leche pasteurizada de vaca con contenidos grasos entre 20 y 60 %; por su aroma pertenece a los quesos de olor fuerte. El color está en un rango entre el blanco y el amarillo o marrón. El sabor puede ser desde suave hasta ligeramente picante. Actualmente, este queso es elaborado en Bélgica, Alemania y Estados Unidos (Wisconsin), donde se produce una variedad de Limburger reconocida mundialmente por ser uno de los quesos más picantes que existen y tiene millones de fans. Se produce en forma de pequeñas barras de corteza marrón rojiza y pasta de color crema, y se comercializa envuelto en papel aluminio. Para acompañarlo se sugiere un Garrafeira portugués tinto o cerveza.
