Acabo de recibir los números de principios del mes de dos revistas muy importantes de Francia, Le Point y Le Figaro Magazine. Ambos, como siempre, tratando temas de política, economía, acciones diversas, sociales y casi la mitad de ambos números dedicados a los vinos. Sí, este es el periodo del año en que todas las miradas de Francia están dirigidas hacia el campo, donde crecen las viñas y se cosechan las uvas (desde finales de agosto, intensificándose a mediados de setiembre y culminando a principios de octubre, salvo en algún vino especial como el de cosecha tardía).
Es ahora cuando enólogos y viticultores califican a la cosecha del 2013 como mala, regular, buena o excelente. Aún no dieron los calificativos, pero sé que en las viñas se sufrió mucho este año, ya que parecía que la primavera nunca llegaba, retrasando el ciclo de floración y posterior maduración de las uvas.
Este fenómeno no solo se vive en Francia sino también en Italia, España, Portugal, Alemania, Hungría, Bulgaria, Inglaterra, Croacia y Grecia, todos países con gran tradición de viticultura.
Es importantísimo para los productores el poder obtener una buena cosecha, eso quiere decir que podrán negociar a mejor precio tanto las uvas como los vinos. Y desafortunadamente para ellos, eso depende en un 100 % de los caprichos de la naturaleza. Es por ello que los medios de prensa están tan atentos sobre los vinos, el mercado y sus precios.
Otra realidad
Nosotros, en Sudamérica, casi no vivimos esos embates del tiempo… Primero, porque se cosecha en regiones privilegiadas por el sol, con suelos ricos en minerales, sin contaminantes, casi desérticos, con agua proveniente de irrigación por goteo o por inundación con las acequias, prácticamente no hay plagas naturales en las zonas de los viñedos y además en muchos casos están en la altura. En este continente somos afortunados de poder producir buenos vinos, casi en su totalidad orgánicos, sin hacer mucho esfuerzo, gracias a las supercondiciones naturales de los viñedos de Argentina y Chile. Ya Brasil y Uruguay tienen características que se asemejan más a las europeas, pudiendo tener años muy diferentes.
Como no hay esa necesidad de divulgación y esa ansiedad del público, no se ven medios de prensa ser tan insistentes como los franceses sobre la calidad de los vinos, en el momento de la cosecha. Además, aquí en nuestro continente el vino se vende siempre al mismo precio con sus respectivos ajustes inflacionarios, nada más. Es difícil que un bodeguero venga y me diga: “Este año nuestros vinos valen un 80 % más porque la cosecha fue muy buena”... No estamos lejos de eso y debemos aprovechar tal situación.
Pero deseo aclarar una sola cosa, solo algunas regiones de gran renombre consiguen vender más caro por haber obtenido una cosecha de mejor calidad, y esas regiones son Borgoña y Burdeos, principalmente.
Por de pronto, disfruto de la lectura de las revistas, sus criterios y comentarios sobre cada una de las diferentes regiones de Francia y sus más de 460 regiones vineras AOC, mientras se me hace agua la boca del deseo de poder probar estos vinos.
Preciados lectores, ¡salud a todos! y buen fin de semana.
oligayet@hotmail.com
