Algunas de las bodegas son ya muy conocidas por el consumidor local, sus vinos se consiguen en varios puntos de ventas, tales como restaurantes, vinotecas, bodegas e inclusive supermercados, pero hay otras que aún no están representadas en Paraguay. De alguna que otra forma, ya se han creado los contactos y puedo confirmarles que próximamente veremos estas etiquetas en nuestro mercado, siendo traídas por una o más importadoras, lo que a mí, como consumidor, me genera muchísima expectativa por la calidad de los vinos que tuvimos el placer de degustar.
Llegamos un viernes de tarde a Mendoza, nos instalamos en el hotel Sheraton (en el centro de la ciudad de Mendoza) que fue nuestro PC por dos días, y de allí fuimos a la primera bodega que nos aguardaba: Bodega Ricardo Santos. Nos recibieron Patricio Santos, el enólogo de la bodega, y su hermano Pedro Santos, administrador de la misma. Allí pudimos recorrer las instalaciones y degustar los vinos directamente de los tanques (alguno de ellos fermentando), con muchas novedades e inclusive experimentos que están siendo realizados por Patricio. Después de ello fuimos a la terraza de la bodega donde –en una mesa de cata– pudimos degustar una larga variedad de vinos, algunos de ellos inéditos (como el Torrontés Tercos) y su vino rosado, terminando con una rica cena de jamones, quesos y pan casero con aceite de oliva de la producción de la casa, que hizo el verdadero deleite de todos.
Al día siguiente teníamos cita para visitar la bodega Ruca Malén, una de las primeras bodegas boutique de Mendoza, cuyos vinos son importados al Paraguay por Casa Módiga SA. Comenzamos la visita por sus modernas instalaciones, en donde estaban recibiendo y prensando las uvas para hacer los mostos que se convertirán en vino. El trabajo era intenso y pudimos rápidamente cruzarnos con la enóloga, quien nos explicó el procedimiento del “remontaje” de los vinos para sacarle más color, sabor y aromas a las uvas tintas en maceración, lo que llamó bastante la atención de algunos componentes del grupo, ya que no lo habían visto antes. Posteriormente, antes de pasar a la mesa del almuerzo, disfrutamos del jardín de la bodega con un amplio césped, sentados al sol, con la vista de los viñedos, y los Andes majestuosos y nevados al fondo, degustando un riquísimo espumante realizado por el método tradicional (es decir, del mismo modo en que lo hacían en la abadía de Hautvillers, en la región de Champagne, por el monje benedictino Dom Perignon), que le daba buen cuerpo y mucha complejidad. Seguidamente, tuvimos un almuerzo de cinco pasos con maridaje que realmente nos encantó a todos por la variedad de los platos e ingredientes, que fueron acompañados por los vinos de todas sus líneas, tanto Yauquén, Ruca Malén, Kinien y Don Raúl, su vino de alta gama, que es un blend que lleva su nombre en homenaje a quien fuera el primer enólogo de la bodega, el Sr. Raúl de la Mota. Pasamos en total cinco horas en la bodega Ruca Malén y ¡ni cuenta que nos dimos! Disfrutamos, almorzamos y degustamos cocina de alta gama con excelentes vinos, lo que dejó al grupo con muy buena predisposición para ir a la siguiente bodega del día: la Bodega Decero.
Continuará...
¡Salud preciados lectores!, y hasta el próximo sábado.
oligayet@hotmail.com
