Conozco de nombre los vinos de esta bodega, tuve el placer de degustarlos en algún momento, sabía de su reputación. Viajando a Mendoza, pasé varias veces frente a sus instalaciones, pero nunca me detuve. Esta vez, llegó el momento de hacerlo, y el día era ideal para hacerlo: cielo azul y temperaturas cálidas, lo que hizo que la gente de Bodega Lagarde nos invitara a recorrer sus jardines y su huerta orgánica, así como interiorizarnos un poco más de cómo ellos elaboran sus vinos.
La visita
Teníamos marcada la visita para el mediodía. Entramos al espacio de la tienda, y nos estaban esperando; minutos después comenzó la visita a la bodega. Se nota que tiene sus años, pero todo está en su lugar, como corresponde, mezclando lo tradicional con la más alta tecnología vitivinícola. Muchas barricas y foudres de roble, piletas de concreto, en una sala donde el techo es de madera, ya casi centenario. En un sector apartado, se pueden divisar las botellas de vinos espumantes realizados con el método tradicional, con guarda sobre lías después de segunda fermentación, por más de tres años, garantizando así un máximo de potencial de elegancia y guarda. Una vez terminado el recorrido, fuimos a almorzar a su restaurante, considerado por muchos como uno de los mejores restaurantes de bodega de la región de Cuyo (San Juan y Mendoza).
Como el día estaba magnífico, nuestra mesa estaba en el patio, pegado al espaldero de donde colgaban las uvas Malbec, bajo la sombra de un gigantesco árbol de banano. Nos sentíamos privilegiados de poder disfrutar de un almuerzo, de buenos vinos, un excelente servicio y de la naturaleza. Es más, para el grupo, muchos lo recuerdan como uno de los mejores almuerzos durante este intenso viaje, en el cual recorrimos 10 viñas en Chile y 6 bodegas en Mendoza, Argentina.
Degustación
Comenzó el servicio de los vinos, que fueron todos presentados por una sommelier, y cada plato fue perfectamente descripto por la moza que nos sirvió. La expectativa iba creciendo a cada minuto, hasta que al fin comenzó el servicio con el primer vino, llamado “Proyecto Hermanas White Blend 2018” (elaborado con 60 % de uvas Sauvignon Blanc, 30 % de Chardonnay y 10 % de Viognier) con una crianza de ocho meses en barrica de roble francés. El segundo vino era un vino rosado “Goes Pink 2018”, un vino que me sorprendió primero por su composición, ya que lo elaboran con Pinot Noir y Malbec, donde el enólogo le da un ligero color rosado y mucho aroma frutal; en verdad, nos gustó mucho. Ya para el tercer vino, se presentaría ante nosotros el primer vino tinto de la casa, el “Lagarde Primeras Viñas Malbec 2015”. Para la gran mayoría del grupo, fue la oportunidad de descubrir por primera vez estos vinos importados al Paraguay por Shopping China y distribuidos en Asunción por Distron, causando en ellos una muy grata impresión y el deseo de continuar descubriendo los vinos de esta bodega.
El segundo vino tinto que degustamos fue su vino ícono, el “Henry Gran Guarda Nº1” cosecha 2016 (con 70 % de Malbec, 18 % de Cabernet Franc y 12 % de Petit Verdot). Tiene más de 24 meses de crianza de barrica nueva de roble francés y 12 meses de estiba en botella. Un vino que estaba increíble y que la sommelier tomó el cuidado de decantarlo, ya al comienzo del almuerzo, para que respire y sus taninos no sean tan agresivos. Seguidamente, tuvimos la oportunidad de probar dos vinos sorpresa que no están a la venta al público: una cosecha tardía para acompañar el postre y un espumante “Lagarde Brut Blanc de Noir” elaborado 100 % con uvas Pinot Noir. Todo estuvo perfecto, y en mi lista de recomendados de Mendoza de seguro Lagarde va a figurar.
Apreciados lectores, a todos ustedes ¡salud! Ya faltan muy pocos días para la ExpoVino 2019. Espero verlos ahí.
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