Entre ellos aparecen senadores, diputados, miembros del Parlasur y hasta un integrante del Consejo de la Magistratura.
Las decisiones tomadas por el Ministerio Público tuvieron el beneplácito de una ciudadanía cansada de tanta corrupción y saturada de tanta impunidad.
Hoy se reinicia la actividad judicial y se avivan las expectativas para un año que tendrá como condimento la marcha de estos procesos, que en algunos casos inclusive podrían llegar -de no mediar chicanas- a su fin.
Si bien la fiscalía es bien vista por estas acciones, no es menos cierto que en esto tuvo que ver el respaldo ciudadano.
Ese apoyo que se hizo sentir con intensidad con los escraches a senadores que obligaron a rever decisiones en cuanto a los fueros parlamentarios.
Ahora la ciudadanía estará atenta a la eficacia del trabajo del Ministerio Público y a la capacidad resolutiva de los jueces.
Existen fundadas dudas por la contaminación política a la que están sumidas ambas instituciones desde hace tiempo.
Sin embargo, también hay que decir que en otros tiempos era improbable esta cantidad de requerimientos de procesos penales para políticos.
Se debe decir también que se tiene que respetar la presunción de inocencia y evitar las condenas anticipadas.
Lo que se debe exigir es que el trabajo investigativo no deje dudas y que la decisión judicial se dicte conforme a las leyes y nada más.
Si el año pasado fue el Congreso Nacional el que terminó siendo vapuleado por la ciudadanía, este 2014 se constituirá en una dura prueba de fuego tanto para el Poder Judicial como para el Ministerio Público, cuyos operadores deberán demostrar que están a la altura de las exigencias de los nuevos tiempos.
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