Estimulación temprana

Este artículo tiene 12 años de antigüedad

Actividades ideales para el niño como la exploración y el reconocimiento de objetos mediante la manipulación, la búsqueda, el reconocimiento y la denominación de los mismos ayudan a estimularlos. Es útil y beneficioso favorecer el desarrollo a temprana edad.

“Si nosotros, los adultos, podemos lograr renovar nuestra infancia, seremos capaces de descubrir cómo los niños nos enseñan a jugarnos la vida. Para enseñarles a nuestros niños a ser leales, decididos, resueltos, emprendedores, responsables, laboriosos, amigos de la libertad, sin miedos, sin vergüenzas, sin temores, con fe, esperanza y amor, debemos aprender de ellos y recuperar nuestra propia infancia, no para obrar como niños caprichosos, inmaduros, autoritarios o déspotas, sino para descubrir la alegría que resplandece en el alma del inocente”. Así reza el libro Aprender con terapias breves, de la Lic. Marta Graciela Formigoni, fonoaudióloga y magíster en Salud Materno Infantil. En su material cuenta acerca de la atención y estimulación temprana del niño, que consiste en aprovechar la capacidad de aprendizaje y adaptabilidad del cerebro en beneficio del pequeño. “Esto es posible mediante un programa de ejercicios y juegos, de tal manera a proporcionar una serie de estímulos repetitivos, para que se potencien aquellas funciones cerebrales que posteriormente resultan de mayor interés. La estimulación debe realizarse teniendo en cuenta la etapa de desarrollo en la que se encuentra el niño y hacerse en todos los niveles de lenguaje”, explica la Lic. Nadia A. de Font Reux.

El lenguaje es la base de la comunicación y por eso el niño necesita aprender un vocabulario correcto. La profesional puntualiza que por medio del estímulo precoz el infante logra comunicarse y que el lenguaje oral se desarrolla desde el momento del nacimiento. A partir de ese momento comienza con el balbuceo, en el que presenta emisiones vocálicas, reproducciones de sonidos aislados y de sílabas. En esta etapa se le podría ayudar imitando sonidos onomatopéyicos como el de la vaca muuuuu, el pato cuac cuac, el auto pip pip, la lechuza shh shh. Igualmente se aumentaría el vocabulario a partir del uso del nombre real de los objetos e intentando que el niño los mencione. Otra opción sería utilizando láminas, videos y cuentos, para favorecer el aspecto comprensivo.

“Por otra parte, la etapa lingüística se inicia a partir de la primera palabra, a los 12 meses aproximadamente, aumentando el vocabulario. A los 14 meses comienza la etapa holofrástica, es decir de palabra y frase, en la que emite elementos con varios significados, como por ejemplo abe, que significaría abrir y sucede lo mismo con otras variadas acciones. De 18 a 24 meses el vocabulario mayor es de 50 palabras, combina dos o tres palabras en una frase, en sus expresiones utilizan nombres, acciones, adjetivos y adverbios como mamá come o nena linda. Luego utiliza las preposiciones y su lenguaje es comprensible”.

¿Cómo ayudarlos?

“La madre es la principal influyente, ya sea con juegos, músicas, actividades rutinarias del hogar, alimentación, cuidados de higiene, paseos, entre otras labores”, reflexiona.

Para desplegar su lenguaje se utilizan muñecos, títeres, autos, animales y pelotas. Asimismo, logra la captación de fundamentos esenciales para categorizar conceptos, interiorizarse con los demás, ejercitar y utilizar la capacidad de análisis y síntesis, asociar, diferenciar, y acumular recuerdos e información.

“Su cuerpo y espíritu se encuentran rebosantes de energía, que debería ser canalizada por otros medios independientes al que le ofrece el ámbito social. El juego de diferentes texturas, construcción o cubos, le prepara para la vida, le ayuda a encontrar y solucionar obstáculos, responde a una exigencia de creación y expresión de su personalidad. Un niño que no juega será un adulto que no madura”, enfatiza de Font Reux.

Tareas en el hogar

“Se consideran marcadores de riesgo en el desarrollo del lenguaje a la dificultad en la relación vincular madre e hijo, la limitada intencionalidad comunicativa, también a la no comprensión de la palabra no, emisiones vocálicas monótonas y la limitada capacidad de resolver una actividad lúdica”. En el hogar se deben aprovechar situaciones cotidianas favoreciendo la percepción visual y la manipulación de juguetes coloridos, con sonidos y de diferentes texturas. Otra acción es ubicarse frente al bebé para que ellos imiten los gestos. Estimular la comprensión mediante pedidos sencillos, como “dame beso”, “prestame el oso”, entre otros ejercicios.

Tareas en el hogar

“Se consideran marcadores de riesgo en el desarrollo del lenguaje a la dificultad en la relación vincular madre e hijo, la limitada intencionalidad comunicativa, también a la no comprensión de la palabra no, emisiones vocálicas monótonas y la limitada capacidad de resolver una actividad lúdica”. En el hogar se deben aprovechar situaciones cotidianas favoreciendo la percepción visual y la manipulación de juguetes coloridos, con sonidos y de diferentes texturas. Otra acción es ubicarse frente al bebé para que ellos imiten los gestos. Estimular la comprensión mediante pedidos sencillos, como “dame beso”, “prestame el oso”, entre otros ejercicios.

Texto || dbattilana@abc.com.py