La realización en nuestro país durante la última semana de la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), dejó a su paso una larga serie de polémicas.
La principal giró entorno al proyecto de declaración contra todo tipo de discriminación que debía debatirse durante los días que el organismo sesionó en nuestro país.
Esta declaración generó molestias principalmente en grupos cristianos que consideraban que el documento daba vía libre a la unión igualitaria (matrimonio homosexual) y al aborto. Esto terminó generando un debate que por momentos se convertía en agresión y varias manifestaciones a favor y en contra del documento.
Las primeras manifestaciones se registraron el lunes, cuando activistas “pro-vida” y “pro-gay” se convocaron para realizar movilizaciones en las adyacencias de la sede de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).
Esa noche, la polémica ya no solo giraría entorno al debate sino que se le agregaría un condimento más.
Equipos periodísticos de varios medios llegaron hasta la zona para cubrir las movilizaciones de ambos grupos y conseguir los diversos puntos de vista.
Uno de los trabajadores de prensa que llegó hasta la zona fue Enrique Dávalos, periodista de Canal 13 y Radio Cardinal.
En conversación con ABC Color, Dávalos recordó que cuando llegó al lugar había apenas unas 30 personas de los grupos “pro-vida” que preparaban el escenario para los actos que realizarían en el lugar.
En compañía de los camarógrafos que lo acompañaban se preparaba para dirigirse a la zona de la que partiría la marcha cuando sus editores le dijeron que preferían que se quedara en el lugar y que aprovechara para tomar las declaraciones de los activistas pro-gay que se encontraban ahí.
“Para ese momento el ambiente en el lugar era tranquilo. No había tensión y los dos grupos mantenían distancia y respeto”, recuerda Dávalos.
De pronto, efectivos de la Policía llegaron al lugar para exigir que los activistas por los derechos de las minorías sexuales se desplazaran algunos metros más. “Dijeron que la intención era evitar que los grupos no se cruzarán”, agrega el periodista.
Para los efectivos de las fuerzas el orden, ambos grupos eran totalmente antagónicos por lo que consideraban que uno de ellos debía retroceder. Sin embargo, los activistas se negaron a moverse del lugar que habían elegido.
No había porqué de hecho. Se había llegado a un acuerdo previo con los de la “otra facción”: se mantendría el respeto y se evitaría la violencia de cualquier tipo.
Pero la respuesta no agradó a los efectivos policiales y los encargados ordenaron que el pelotón de antidisturbios comenzara a actuar. “De pronto aparecieron los cascos azules, te juro que no sé de dónde habrán salido tantos”, recuerda Dávalos.
Sin mediar palabra, el pelotón de cascos azules realizó una formación en “L” para evitar que los manifestantes avanzaran o salieran hacia la calle. Y comenzó la represión.
De pronto, manifestantes y periodistas se vieron empujados por escudos de metal y comenzaron a sentir golpes de tonfa contra sus cuerpos.
Dávalos trató de buscar una vez más al comisario encargado del operativo. Cuando acercó su brazo con el micrófono, un casco azul no encontró mejor opción que golpearlo con la tonfa (cachiporra).
En medio de la confusión, varios activistas recibieron golpes y terminaron en el piso.
Uno de los más golpeados fue el realizador Cristian Núñez del canal HispanTv, a quien los golpes le dejaron una herida abierta en la cabeza.
Dávalos recuerda haber sentido algunos golpes y cuando se percató, de pronto un oficial estaba tratando de golpearlo en la cara con una tonfa. “Pude reaccionar y poner mi brazo”, dice.
Los ánimos se fueron calmando, cuando otros periodistas que habían acompañado la marcha de los grupos “pro-vida” se encontraron con rastros de lo que había ocurrido.
Una de ellas, Noelia Díaz, de Unicanal, trató de acercarse a uno de los comisarios para conversar con él pero no pudo siquiera expresar una palabra cuando uno de los agentes decidió tirarle gas pimienta por la cara.
Los manifestantes se habían alejado, pero los policías decidieron seguir con la represión y se reagruparon.
Un camarógrafo se encontraba captando imágenes cuando un pelotón de antimotines comenzó a avanzar. El trabajador siguió filmando a medida que los policías se acercaban a los manifestantes.
A medida que los cascos azules se acercaban, el hombre se iba haciendo a un costado para darle paso al grupo de uniformados. Sin embargo, uno de ellos sin mediar palabra asesta algunos golpes a su escudo protector, para después terminar agrediendo violentamente al camarógrafo.
Además, unos 60 activistas denunciaron haber recibido golpes por parte de los efectivos policiales.
“El antidisturbio no conversa, utiliza todos los medios a su disposición cuando la mediación pacífica no tuvo éxito”, comenzó diciendo el Comisario Alcides Peralta en conversación con ABC Color cuando se le consultó sobre el caso.
“¿Pero sí o sí tienen que usar la fuerza comisario?”, le preguntamos. “Sí, porque para evitar eso se recurre primero a la mediación y ellos intervienen cuando no hay otra alternativa”, manifestó.
Peralta justificó el uso de la tonfa pues es “una herramienta reglamentaria”.
Cuando se le señaló que la manifestación no había caído en situaciones de violencia, Peralta solo atinó a decir que si se pidió la intervención de los cascos azules es porque de alguna manera los mismos estaban violentando el derecho de terceros.
“Había dos grupos antagónicos y no podíamos permitir que se encontraran”, aseguró.
Si bien reconoció que existió uso desmedido de la fuerza contra los trabajadores de prensa, Peralta trató de tirar un poco de responsabilidad a los periodistas diciendo que se podría coordinar mejor los trabajos para evitar esta clase de situaciones.
“Ya se abrió sumario contra el responsable”, terminó diciendo.
