Poder político de la mujer

Tras las elecciones municipales quedó nuevamente evidenciado que el poder de la mujer en el ámbito político de nuestro país tiene aún mucho camino por recorrer para lograr la igualdad. De 250 intendentes electos, sólo 25 son mujeres.

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El pasado 15 de noviembre fueron electos 250 nuevos intendentes. De las 77 candidaturas femeninas, sólo 25 fueron electas según los registros disponibles en el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE).

Carolina Aranda es una de ellas. Es la intendenta electa de Mariano Roque Alonso, que no sólo logró desbancar para este periodo la hegemonía de la ANR en dicha ciudad, sino que logró imponerse como la primera mujer al frente del Ejecutivo comunal, como así también a una Junta Municipal constituida históricamente sólo por hombres, según ella misma lo relató a ABC Color: “La junta municipal está constituida netamente de varones, ninguna mujer pudo ingresar en los escaños nunca”. Agregó que para el periodo pasado casi ingresa a la concejalía, sin embargo, sólo quedaron cinco de su partido, mientras que ella se encontraba en la sexta posición.

Pese a esto se convirtió en edil departamental, cuyos miembros actuales son 21 hombres y solo tres mujeres. Esto no obstante cambiará, según explicó, debido a que debe asumir su nuevo cargo en breve y otra par suya fue electa como edil de la ciudad de San Lorenzo, quedando sólo una mujer, pues los reemplazantes que ocuparán el lugar de las salientes también son hombres. “Ese espacio de género que conseguimos nuevamente lo perdimos”, lamentó.

Reconoció que en nuestro país el espacio femenino es muy reducido. “Si bien vamos conquistando espacios, la brecha sigue siendo muy amplia con respecto a la participación masculina”, consideró

En este sentido, dijo que la propia ley establece una participación femenil de apenas un 20% “A nivel TSJE es de un 20% y el estatuto de mi partido es del 33%. Pero esto no está sujeto a un 20% en la lista primaria. Es de acuerdo a cómo te ubicaste, y de la aplicación del sistema D Hont. Al final quedás muy lejos y la ley no nos ampara”, explicó.

Aranda admitió que la meta que logró en las pasadas elecciones no fue tarea fácil. Empezó trabajando en comisiones vecinales desde muy joven, específicamente en lo referente a ayuda social. Luego como líder estudiantil en el Colegio Comercio I. “También hice trabajo social dentro de la parroquia. Después de mucho tiempo tomé la decisión de entrar en la arena política no por herencia familiar, sino por la convicción de que todo eso que hice antes podría ser más fácil y alcanzar a más personas a través de la política”. Agregó que debió quemar todas las etapas posibles de la dirigencia y militancia política, empezando como miembro de mesa por su partido en comicios, apoderada, convencional, entre otros puestos, para finalmente llegar a ser concejal departamental. La flamante intendenta dijo sentirse orgullosa de haber alcanzado dicho puesto ya que es oriunda del barrio Central de la ciudad, nacida el 16 de abril de 1975.

Los datos de baja participación femenina -que también son analizados en el marco de la campaña “Elegimos la Igualdad. + Mujeres, Mejor Democracia”, impulsado por ONU Mujeres- dan cuenta además de que la mayor participación que lograron las mujeres fue de cinco puestos, esto en Itapúa. En contrapartida, los departamentos que no registran ni una mujer son: Misiones, Amambay, Canindeyú y Boquerón.

En este contexto, incluso la Misión de Observación Electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) manifestó su preocupación ante escasez femenina. Hugo de Zela, jefe de la misión explicó que solo hubo un 10,3% de mujeres candidatas a las intendencias y un 36,8% a las juntas municipales.

Consideró que esta situación obedece a la propia ley –cuota del 20%, que solo se aplica para las listas de internas partidarias-. Recomendó que, para garantizar un mayor acceso femenino, este porcentaje debe apuntar a la paridad y deben adoptarse sanciones contra las nucleaciones políticas que se resistan a hacerlo, con medidas que incluso impidan la inscripción de las listas en falta.

Pese a que estos números demuestran que las mujeres todavía deben trabajar mucho para lograr imponer la igualdad en este ámbito de representación en puestos de poder y liderazgo, no es menos cierto que hace no mucho tiempo atrás se daba por sentado que incluso el electorado femenino preferiría a un candidato varón y que el masculino rechazaría a una mujer. Hoy, sin embargo, las organizaciones políticas reconocen que una mujer puede tener mayor poder de captación de votos y menos resistencia que el hombre, de acuerdo a estudios difundidos.