Existe una línea invisible que une casi todo el cine de no ficción hecho en nuestra tierra: la necesidad de contar historias paraguayas. En un contexto donde la historia oficial a menudo deja lagunas o donde los relatos de los márgenes quedan sepultados, el documental nacional asume la responsabilidad de ser testimonio y arraigo.
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Lejos del mito de que somos un país sin memoria, estos directores demostraron que el pasado y el presente laten con fuerza cuando se los filma con honestidad, dándole voz a quienes resguardan nuestra identidad desde el territorio, la militancia o la cultura popular.
Sin embargo, celebrar este día también nos enfrenta a una contradicción dolorosa. Mientras el cine paraguayo cosecha aplausos en festivales internacionales, para el espectador local acceder a estas obras es una tarea titánica. Tras la desaparición de plataformas privadas nacionales, como por ejemplo Kili Video, que en su momento intentó centralizar y democratizar el streaming de producción local, nos hemos quedado huérfanos de un espacio propio.

Hoy no existe ninguna institución dedicada a preservar y difundir el patrimonio audiovisual nacional o un sitio web unificado donde se pueda ingresar a ver, o al menos alquilar de manera legal y directa, los documentales ya estrenados de nuestro país.
Difundir este cine se ha vuelto un acto de resistencia que depende de la dispersión de internet: un rastreo casi artesanal entre canales de YouTube, cuentas de Vimeo o catálogos extranjeros. Celebrar a nuestros documentalistas exige también reclamar ventanas estables para que sus historias vuelvan a la comunidad que las inspiró.
El origen de este día, de hecho, nace de una herida y de un homenaje: se estableció el 29 de junio en memoria de Renate Costa, la extraordinaria realizadora que falleció en esta fecha en el año 2020 y cuya sensible obra marcó un antes y un después en nuestra cinematografía. Por eso, reivindicar este listado no es solo un ejercicio de difusión cultural, sino un acto de gratitud hacia los ojos que insistieron en mirar lo que nos duele y lo que nos define.
1. Renate Costa
Cuchillo de Palo (108) (2010)
A partir de una inquietud íntima y familiar, la directora emprende la reconstrucción de la vida de su tío Rodolfo Costa, poniendo luz sobre la persecución sistemática y las violaciones a los derechos humanos que sufrió la comunidad homosexual (los denominados “108”) bajo el régimen de Alfredo Stroessner. Es un relato valiente sobre los silencios que heredamos y las heridas colectivas que aún cuesta sanar.

2. Arami Ullón
Apenas el Sol (2020)
La cineasta acompaña el andar de Mateo Sobode Chiqueno en su conmovedor registro de las vivencias, cantos y memorias del pueblo Ayoreo en el Chaco paraguayo. A través de este viaje, el filme expone el impacto devastador del desarraigo territorial y cultural, convirtiéndose en una pieza clave sobre la resistencia indígena.

3. Paz Encina
Ejercicios de Memoria (2016)
Con su característico rigor conceptual y una narrativa de alta sensibilidad estética, Encina aborda la figura de Agustín Goiburú, el líder político opositor desaparecido en el marco del Plan Cóndor. La película reconstruye este fragmento de nuestra historia reciente mediante los recuerdos de infancia de sus hijos, hilando una reflexión poética sobre la ausencia, la dictadura y los lazos que resisten al olvido.

4. Mauricio Rial Banti
Tren Paraguay (2011)
Una mirada sumamente nostálgica y sensorial al esqueleto del ferrocarril Carlos Antonio López. El fallecido director rescató los retazos de vida, las anécdotas y las vivencias de los antiguos ferroviarios y pasajeros, transformando los andenes vacíos en un testimonio sobre el paso del tiempo y la desidia estatal.
Overava (2012)
En esta producción, Rial Banti se sumergió en el imaginario popular que rodea al plata yvyguy (los tesoros ocultos de la Guerra de la Triple Alianza). Más allá del mito del oro enterrado, la cámara indaga en la obsesión y las experiencias místicas de los buscadores que intentan descifrar los misterios de nuestra tierra.

5. Marcelo Martinessi
La Tierra en Paraguay (2012)
Un crudo análisis sobre la profunda desigualdad en la distribución de la tierra en nuestro país, rastreando el conflicto agrario desde la posguerra de la Triple Alianza hasta las ocupaciones de Ñacunday y la masacre de Curuguaty. La obra funciona, además, como un homenaje al legado del sociólogo Tomás Palau y su histórico compromiso con el estudio de la lucha campesina.
La Voz Perdida (2016)
Un premiado y potente cortometraje de no ficción centrado en los ecos de la masacre de Curuguaty del año 2012. La obra construye un retrato minimalista pero doloroso sobre la injusticia, el duelo y el reclamo social a través del relato y la presencia de una abuela y madre.

6. Hugo Gamarra
El Portón de los Sueños (1998)
Un pilar de nuestra cinematografía, donde el realizador acompaña al célebre escritor Augusto Roa Bastos en su reencuentro con Iturbe, la ciudad de su niñez, tras los años de exilio. Cabe resaltar que el documental cuenta con composiciones escritas por Jorge “Lobito” Martínez como banda sonora para la película.
Profesión Cinero (2007)
Un homenaje entrañable a la figura de Tito Juan Vera Amarilla, un proyeccionista que recorría las comunidades más aisladas del interior del país para llevar la pantalla grande allí donde no existía la electricidad, rescatando la magia comunitaria del cine itinerante.

7. Ramiro Gómez
Tierra Roja (2006)
Una obra de observación pura que retrata la cotidianidad de cuatro familias campesinas en el interior de Paraguay. Prescindiendo de las entrevistas tradicionales, Gómez logra capturar el ritmo pausado del campo, el arraigo a la tierra y la resistencia cultural expresada en el habla cotidiana del guaraní.

8. Patricia Aguayo Royg
Cadete Amarilla, mi hijo (2019)
Un documental de investigación crudo y frontal que reabre el caso de la sospechosa muerte de un joven cadete en la década de los noventa. El filme analiza de manera crítica la persistencia de los abusos y los códigos de violencia heredados de la dictadura dentro de las estructuras militares en plena transición democrática.

9. Juan Manuel Salinas
Paraguay, droga y banana (2016)
Un documental de investigación periodística que desentraña los orígenes del narcotráfico en Paraguay durante la década de los sesenta y setenta, bajo el amparo de la dictadura stronista, extendiéndose hasta los primeros años de la transición. A través de archivo audiovisual y testimonios, Salinas desarma el entramado de poder, complicidad estatal y violencia que transformó al país en un punto estratégico para el crimen organizado en la región.

10. Juanjo Pereira
Bajo las banderas, el sol (2025)
A partir de un hallazgo extraordinario de apenas 120 horas de imágenes de archivo dispersas por el mundo, este documental reconstruye visualmente los 35 años de la dictadura de Alfredo Stroessner. La película se adentra en este fragmento rescatado del olvido para analizar una de las épocas más oscuras y duraderas del siglo XX en la región, evidenciando cómo las secuelas e implicancias de ese régimen autoritario siguen operando y calando hondo en la sociedad paraguaya actual.

