Óscar Aldama y Ana Malta: un regreso cargado de emoción, nuevas obras y una mirada al futuro

Ana Malta y Óscar Aldama.
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El dúo integrado por el pianista paraguayo Óscar Aldama y la cantante brasileña Ana Malta llega nuevamente a Paraguay con una propuesta musical que viene creciendo en escenarios de América y Europa. Tras una serie de presentaciones en Buenos Aires, Montevideo y La Plata, aterrizan en Asunción para presentarse este viernes 12 de diciembre en Táva (México 453), desde las 21:00. Entrada libre y gratuita.

Cuando el dúo conformado por el pianista paraguayo Óscar Aldama y la cantante brasileña Ana Malta habla de música, lo hace desde un lugar que combina oficio, identidad, viaje, introspección y misión cultural.

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No es casual que su regreso a Paraguay despierte tanto entusiasmo: llegan en un momento de expansión artística, con giras internacionales recientes, nuevos proyectos discográficos y la madurez necesaria para mirar su propio camino con una mezcla de emoción y claridad.

Ambos aterrizarán en Asunción tras una serie intensa de presentaciones en Buenos Aires, Montevideo y La Plata. “Estamos ahora en Buenos Aires… mañana vamos para Montevideo, y de ahí volvemos a La Plata antes de viajar a Asunción”, dice Aldama por medio de una entrevista virutal. A ese ritmo, el viaje ya es, por sí mismo, un relato.

Pero el punto de llegada tiene un sentido especial. El viernes 12 de diciembre, desde las 21:00, ofrecerán un concierto íntimo en Táva (México 453), mientras que el lunes 15, Aldama presentará su recital solo piano en el Instituto Cultural Paraguayo Alemán (ICPA). Por un capricho feliz de la vida, el concierto de Táva coincide además con su cumpleaños.

Volver a Paraguay siempre es algo muy emotivo para nosotros”, explica Aldama. “Tengo familia, amigos y toda una vida allí”. Para Malta, que ya conoce el país y su energía, este regreso también es significativo: “Es muy emocionante poder intercambiar la música brasileña con la paraguaya, con Sudamérica toda. Estamos muy cerca culturalmente, y la música es un lenguaje que permite que nos escuchemos mutuamente”.

Un dúo en pleno crecimiento

Aunque llevan años trabajando juntos, Aldama y Malta coinciden en que este momento es especial. Desde el lanzamiento de su álbum Rente América —su primer trabajo como dúo— ya han pasado dos años y en ese lapso la propuesta evolucionó, maduró y encontró un espacio nítido dentro de la música instrumental y vocal contemporánea del continente.

Uno de los hitos recientes fue su primera gira europea. “Pasamos por España, Italia, Suiza… incluso participamos en una jam session del Montreux Jazz Festival”, cuenta Aldama con una mezcla de humildad y asombro. Malta añade que aquella experiencia, especialmente la participación espontánea en Montreux, reafirmó algo que venían sintiendo: “Fue como un boom, un momento de expansión del dúo”.

Pero la anécdota que ambos recuerdan con más emoción ocurrió en Barcelona. “Fue en el Museo de la Música. La sala estaba llena, y después del concierto la gente se nos acercaba con lágrimas en los ojos”, relata Malta. Aldama complementa la imagen: “Nos decían que no están acostumbrados a escuchar este tipo de música… que no hay casi nada así allí”.

Ese encuentro con un público tan diverso les hizo entender algo esencial: su música no es un producto exótico, ni un nicho académico, ni una rareza folclórica; es una forma de transmitir sensibilidad. “Es una música que sale del alma, y la gente percibe eso en cualquier parte del mundo”, afirma Aldama.

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Un puente entre lenguajes y tradiciones

Uno de los aspectos más particulares del dúo es que ambos han elegido caminos que no son los más fáciles dentro de la música profesional. Malta, en vez de seguir la vía tradicional de la música popular brasileña o la voz lírica, eligió la voz como instrumento, un enfoque poco habitual incluso en la escena brasileña. “Para mí, la dificultad empezó desde el comienzo. La voz instrumental es algo no convencional, y tardé en consolidarme. Pero hoy cosecho los frutos de esa elección”, reflexiona.

El caso de Aldama es similar. Pianista formado tanto en la música popular como en la clásica, eligió construir una trayectoria centrada en la improvisación, el lenguaje latinoamericano, la composición personal y la música instrumental. “Seguimos siendo el lado B, del lado B, del lado B. Pero resistimos siempre por el arte”, dice, sin dramatismo, pero con convicción.

En Rente América, y en los conciertos que presentarán en Paraguay, ese enfoque se materializa en una mezcla de ritmos y colores: baião, samba, guarania, polca, milonga, música de cámara, jazz contemporáneo. No como collage, sino como diálogo. “Nuestra propuesta combina improvisación del jazz, lenguajes latinoamericanos y el sentir de cada ritmo”, explica Aldama. “No se trata de fusionar por fusionar, sino de dejar que la música llegue a su lugar natural”.

A esa búsqueda se suma la sensibilidad estética de Malta: “Me interesa mucho la libertad y la musicalidad propia de cada lengua, cada frase, cada sonido. Para mí, la voz es un instrumento que respira, vibra, crea timbres…”.

Ambos coinciden en que esta propuesta no intenta “representar” a un país, sino compartir una sensibilidad. Malta lo explica así:“Queremos expandir la música de nuestro país y de nuestro continente. Compartir cultura con el mundo es parte de nuestra misión”.

Aldama aporta otra capa: “Todas mis composiciones llevan ese acento paraguayo, esa garra guaraní. Hacer música es un intercambio: entra por el oído y vuelve como energía”.

El proceso creativo

En su forma de trabajar también hay una mística. Aldama lo describe como un acto vital:“La música es un alimento, como un desayuno diario. Sin crear, siento que peleo conmigo mismo”. La imagen es potente y sincera. No se refiere a inspiración romántica, sino a un estado de necesidad interna.

Malta, por su parte, habla de la creatividad desde el cuerpo y la escucha: “Estar abierta, estudiar, investigar, escuchar mucho… todo eso alimenta la música. Y cuando uno se conecta con lo que quiere decir, la voz viene sola”.

Trabajan juntos desde la escucha profunda. A veces una pieza nace del piano; a veces, de una idea vocal; a veces, de un ritmo; a veces, de un estado emocional. Su método es orgánico, flexible y muy humano.

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La presentación en Táva y lo que se viene

El concierto del 12 de diciembre incluirá repertorio del primer álbum, composiciones nuevas y arreglos que exploran sus influencias más recientes. Además, contarán con dos invitados locales: Paula Rodrigues (bajo) y Gonzalo Resquín (percusión). Ambos adelantan que esa noche compartirán piezas del nuevo disco, un proyecto que incluirá por primera vez canciones, además de música instrumental.

El recital de solo piano del 15 será un espacio distinto: íntimo, introspectivo, donde Aldama explorará repertorio propio y obras que han marcado su trayectoria. Será, probablemente, la contracara silenciosa y contemplativa del concierto del día 12.

También anticipan que próximamente realizarán una nueva gira por Europa, donde la recepción ha sido especialmente cálida.

Antes de cerrar, Aldama quiso agradecer a quienes hacen posible su regreso: BACO Producciones, especialmente Lara Barreto y Juanjo Corbalán; AIE Paraguay; y el Instituto Cultural Paraguayo Alemán (ICPA).

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Lo que esperan del público paraguayo

Sobre lo que buscan generar en el concierto, Malta lo expresa con seguridad: “Queremos que el público se lleve un poquito de nuestra música en la memoria, y que valore nuestra cultura latinoamericana, que es inmensa”. Habla de una música “más artesanal”, hecha con cuidado y sin artificio. Una música que “llena el alma”.

Aldama coincide: “La música en vivo tiene su magia. Solo quien estuvo presente puede sentirla”. Y agrega que tocar en Paraguay “es siempre algo muy especial”.

A pedido, dejaron también un mensaje para los jóvenes artistas. Malta dice: “Seguir tu corazón. Aunque trabajes en lo comercial, no abandonés tu verdadera búsqueda artística. Estudiar, escuchar, estar abierto y sostener tu sueño”.

Aldama completa la idea: “Salir de la caja, investigar, respetar la historia para crear cosas nuevas. Mucho estudio, mucha escucha… y dejar que esa luz interior —‘el farol que nos guía’, como decía Hermeto Pascoal— te muestre el camino”.