Día de la Guarania: un recorrido por canciones que son parte de nuestra memoria

Hombre con cabello corto y oscuro, vestido formalmente, sostiene su identificación en un entorno de oficina.
La identificación de José Asunción Flores como socio de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música.Gentileza

Cada 27 de agosto, Paraguay recuerda el nacimiento de José Asunción Flores y celebra el Día Nacional de la Guarania, un género que nació hace un siglo y terminó convirtiéndose en una de las expresiones musicales más reconocibles del país.

José Asunción Flores nació el 27 de agosto de 1904 en el sector de Punta Karapá, ubicado en el barrio Ricardo Brugada. De su inventiva nació la guarania en 1925, después de un proceso de experimentación con la música paraguaya.

En sus memorias, el propio compositor recuerda que, luego de realizar un trabajo sobre “Ma’erãpa reikuaase”, polca de Rogelio Recalde, comenzó a componer “Jejuí”, la obra instrumental que sería el punto de partida del nuevo género.

A partir de entonces, Flores desarrolló una música de ritmo más lento y carácter expresivo, que pronto encontró en la poesía de Manuel Ortiz Guerrero a uno de sus grandes aliados. De ese encuentro surgieron algunas de las obras fundamentales del género, mientras la guarania comenzaba a expandirse dentro y fuera del Paraguay.

Hombre de pie con traje claro y corbata en calle adoquinada de Asunción, rodeado de autos clásicos de colores variados.
José Asunción Flores nació en la Chacarita y desde allí, hizo nacer el género más emblemático de nuestro país.

Pero la historia de Flores también estuvo atravesada por el exilio. En 1949 rechazó la Orden Nacional del Mérito en protesta por el asesinato del estudiante Mariano Roque Alonso y, posteriormente, el régimen de Alfredo Stroessner le prohibió regresar al país.

Mientras sus composiciones seguían sonando y la guarania alcanzaba reconocimiento internacional, Flores permaneció en Buenos Aires, donde murió el 16 de mayo de 1972 sin haber podido volver a Paraguay. Sus restos fueron repatriados en 1991 y hoy descansan en Asunción, junto a los de su amigo y colaborador Manuel Ortiz Guerrero.

La casa donde vivió José Asunción Flores, ubicada en el barrio Chacarita de Asunción.
La casa donde vivió José Asunción Flores, ubicada en el barrio Chacarita de Asunción.

Una música nueva para expresar al Paraguay

La historia de la guarania es, así, también la historia de un creador que llevó consigo una parte del Paraguay durante décadas de exilio. Quizás por eso sus canciones, y las que vinieron después, quedaron asociadas de manera tan profunda a la nostalgia, la distancia, el amor y la memoria.

Su importancia trascendió las fronteras paraguayas. Con el paso de las décadas, compositores, poetas e intérpretes de distintas generaciones ampliaron el repertorio y llevaron estas canciones a otros países. La guarania dejó de ser solamente una creación de Flores para convertirse en un género vivo, apropiado y recreado por diferentes artistas.

Mural que retrata a José Asunción Flores en su casa natal de la Chacarita.
Mural que retrata a José Asunción Flores en su casa natal de la Chacarita.

En 2024, la Unesco incorporó a la guarania a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconociéndola como una expresión colectiva de valores paraguayos que combina elementos de la música indígena y popular, el idioma guaraní y los ritmos sincopados de tempo lento inspirados en la polca paraguaya.

Hoy forma parte de la memoria musical paraguaya y continúa transmitiéndose en familias, escuelas, agrupaciones y escenarios. A modo de recorrido por ese repertorio, estas son algunas guaranias emblemáticas.

Guaranias para volver a la memoria

“India” — Letra: Manuel Ortiz Guerrero | Música: José Asunción Flores.

Una de las obras fundamentales surgidas del encuentro entre Flores y Ortiz Guerrero. Su melodía y su poesía se convirtieron en símbolos de la música paraguaya y la canción alcanzó una difusión que trascendió ampliamente al país.

“Paraguaýpe” — Letra: Manuel Ortiz Guerrero | Música: José Asunción Flores.

Otra muestra de la sociedad artística entre el compositor y el poeta guaireño. En la obra de ambos, la ciudad, el paisaje y los sentimientos asociados a la identidad paraguaya encuentran una forma particularmente íntima de expresión.

“Ne rendápe aju” — Letra: Manuel Ortiz Guerrero | Música: José Asunción Flores.

Con su título en guaraní, esta pieza pertenece también a ese núcleo de canciones que consolidaron la colaboración entre Flores y Ortiz Guerrero y ayudaron a definir el carácter poético de la primera generación de guaranias.

“Lejanía” — Letra y música: Herminio Giménez.

Giménez fue otro de los grandes compositores que ampliaron el universo de la guarania. “Lejanía”, registrada como guarania desde mediados del siglo XX, lleva al género hacia uno de sus territorios más recurrentes: la distancia, la nostalgia y el recuerdo.

“Mis noches sin ti” — Letra: María Teresa Márquez (Argentina) | Música: Demetrio Ortiz.

Una de las guaranias paraguayas que alcanzó mayor circulación internacional. La música de Demetrio Ortiz se encontró aquí con los versos de la argentina María Teresa Márquez, en una canción de amor y ausencia.

“Recuerdo de Ypacaraí” — Letra: Zulema de Mirkin (Argentina) | Música: Demetrio Ortiz.

Si existe una guarania que convirtió un paisaje paraguayo en una imagen musical reconocible en el mundo, es esta. La canción de Demetrio Ortiz y Zulema de Mirkin, dedicada al lago Ypacaraí, se convirtió en una de las composiciones paraguayas más difundidas e interpretadas.

“Canción del arpa dormida” — Letra: Atahualpa Yupanqui (Argentina) | Música: Herminio Giménez.

Esta obra tiene además una historia particular: fue escrita en homenaje al arpista paraguayo Félix Pérez Cardozo, amigo de Yupanqui. El poeta argentino llevó sus versos a Herminio Giménez para que les pusiera música, dando como resultado una guarania que une dos tradiciones musicales del Río de la Plata.

“Mborayhu asy” — Letra: Rosalía Díaz León | Música: Juan Escobar.

El título, que alude al amor doloroso, resume uno de los territorios expresivos más propios de la guarania: la posibilidad de convertir la tristeza, la ausencia y el desamor en melodías de particular intensidad.

“Regalo de amor” — Letra y música: Mauricio Cardozo Ocampo.

Una de las canciones más populares de Cardozo Ocampo, compuesta como una declaración amorosa. El propio compositor escribió letra y música de esta guarania, que con el tiempo se convirtió en una canción asociada al amor compartido y a las celebraciones afectivas.

“Mi dicha lejana” — Letra y música: Emigdio Ayala Báez.

Una guarania de carácter amoroso que alcanzó popularidad desde la década de 1940. La obra fue grabada por el conjunto de Félix Pérez Cardozo en 1941 y ayudó a dar a conocer el nombre de Ayala Báez, compositor que también trabajó junto a figuras como Herminio Giménez y Eladio Martínez.

Más de cien años después de su nacimiento, la guarania conserva aquello que estuvo en el centro de la búsqueda de José Asunción Flores: una manera particular de cantar lo que somos, lo que extrañamos y aquello que seguimos llevando con nosotros.

Su incorporación al patrimonio cultural inmaterial de la humanidad no hizo más que reconocer internacionalmente una condición que ya forma parte de la memoria paraguaya: la guarania no es solamente un género musical, sino una de las formas en que el Paraguay aprendió a escucharse a sí mismo.