Durante una audiencia pública, representantes de la organización Reacción Paraguay expusieron los resultados de un relevamiento realizado en lo que va de 2026, que incluyó 64 escuelas, 91 visitas de monitoreo y 56 reportes ciudadanos. Los datos revelan serias deficiencias en infraestructuras tras la implementación del programa Hambre Cero.
Entre los ejemplos mencionados figuran instituciones donde una misma sala funciona como aula, dirección, depósito y cocina, así como escuelas donde docentes y directores debieron ceder oficinas, bibliotecas o aulas para permitir la preparación de los alimentos. También se reportaron escuelas sin utensilios básicos e incluso sin acceso a agua potable.
Uno de los puntos mencionados es que la Gobernación de Alto Paraná prevé destinar G. 363.469 millones al programa Hambre Cero en 2026 y apenas G. 5.051 millones están asignados a infraestructura escolar. Para Reacción, esta diferencia impacta directamente en la implementación del programa.
La ingeniera Sofía Pozzo, representante de la organización, sostuvo que, si bien la alimentación llega a los estudiantes, su implementación agravó la situación de infraestructura.
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“Hoy hay estudiantes que comen en pasillos o en aulas, porque no tienen comedores. Incluso hay instituciones sin agua, lo que impide garantizar condiciones higiénicas básicas”, afirmó.
Pozzo mencionó que más de 3.000 niños dan clases en instituciones con riesgo estructural. “Un día de lluvia puede provocar la caída de una teja. Es una situación urgente”, señaló ante los concejales departamentales.
Por su parte, el concejal Fernando Schuster (ANR-HC) dijo que la Gobernación debe priorizar las necesidades más urgentes en cuanto a infraestructura en las instituciones educativas dentro de sus posibilidades presupuestarias.
“El departamento es grande y hay distritos prioritarios por pobreza y otras carencias. Es muy difícil resolver todo al mismo tiempo”, indicó.
El informe refiere que 14 de las escuelas visitadas requieren cocinas y comedores. Además, detectaron la sobrecarga de trabajo de las cocineras, en su mayoría madres de familia, quienes cumplen jornadas de más de ocho horas sin compensación.
Como resultado de la audiencia, la organización planteó la necesidad de priorizar una respuesta urgente para las escuelas que tuvieron que ceder espacios para cocinar, coordinar con la Municipalidad de Ciudad del Este soluciones concretas de infraestructura, exigir a las empresas proveedoras la entrega de utensilios y equipamientos faltantes, y solicitar a la Gobernación un cronograma público de obras educativas 2026 con identificación de las escuelas beneficiadas.
