Más que una moda, se trata de registrar de forma sistemática cómo te sentís y qué ocurre a tu alrededor, para detectar patrones. Bien hecho, puede ayudar a anticipar días difíciles, planificar tareas exigentes cuando solés estar con más energía y, sobre todo, distinguir entre variaciones normales y señales de alerta.
¿Qué es el mood-mapping y por qué funciona?
El mood-mapping consiste en anotar a diario tu estado emocional (por ejemplo, calma, irritabilidad, tristeza, motivación), junto con variables que influyen en él: horas de sueño, dolor, sangrado, apetito, consumo de alcohol o cafeína, carga de trabajo, conflictos, ejercicio y nivel de estrés.
Sin registro, todo depende de la memoria, que suele exagerar lo reciente y olvidar lo gradual.
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En mujeres con ciclo menstrual, el mapeo permite observar posibles correlaciones con fases del ciclo (folicular, ovulación, lútea y menstruación), donde fluctúan hormonas y síntomas físicos que pueden modular el ánimo.
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Cómo empezar sin complicarte
La clave es la constancia, no la perfección. Elegí un formato: papel, una nota en el celular o una app. Reservá un minuto al final del día y usá una escala simple (por ejemplo, del 1 al 5) para tres dimensiones: energía, ánimo y ansiedad/irritabilidad.
Añadí una frase de contexto: “dormí 5 horas”, “discusión”, “entrené”, “dolor fuerte”.
Tras 2–3 ciclos (o 6–8 semanas, si no menstruás), revisá tus registros en busca de repeticiones: ¿hay días en los que sistemáticamente baja la tolerancia? ¿La tristeza aparece tras varias noches de mal sueño? ¿El dolor precede a la irritabilidad?
El objetivo no es etiquetarte, sino entender qué gatilla qué.
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Qué patrones suelen aparecer
Muchas personas detectan una curva: mayor energía y sociabilidad alrededor de la ovulación y más sensibilidad emocional en la fase lútea (los días previos a la menstruación), donde también puede aumentar la fatiga.
Pero no existe un “ciclo universal”: el estrés crónico, cambios de rutina, anticonceptivos, posparto o condiciones como endometriosis alteran el mapa.
El mood-mapping también sirve para decidir cuándo consultar. Si los cambios interfieren con el trabajo, los vínculos o el autocuidado, si aparecen ataques de pánico, ideas autolesivas, o si los síntomas premenstruales son intensos y recurrentes (posible trastorno disfórico premenstrual), es recomendable hablar con un profesional de salud mental y/o ginecología.
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Llevar tu registro puede hacer la consulta más precisa.
Mapear el ánimo no reemplaza un diagnóstico, pero sí devuelve algo valioso: contexto. En tiempos de cansancio y exigencia constante, entender tus propios ritmos puede ser el primer paso para planificar con más compasión y menos culpa.
