Con los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 ya en su fase final en la nieve italiana, un nombre circula por un motivo menos técnico y más cultural: Jonas Hasler, atleta suizo de snowboard, hizo del tiramisú su ritual personal durante la competencia.
@jonas.hasler Missed slopestyle finals by a couple of spots but my Italian fam who adopted me took good care of me 🫶🏼 🇮🇹 #tiramisuman #wintersport #milanocortina2026 #olympics
♬ GTA San Andreas Theme (Remake) - Ben Morfitt (SquidPhysics)
No como plan nutricional ni como campaña comercial, sino como gesto identitario en pleno corazón gastronómico de Italia. Es el “testeador” oficial del postre italiano en las redes y ya se ganó el apodo de tiramisu man.
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Quién es Jonas Hasler
Hasler compite en el circuito internacional de snowboard y llegó a Milán-Cortina tras consolidar su presencia en pruebas europeas.

En un deporte en el que la precisión técnica y la preparación física son determinantes, el suizo aporta una narrativa distinta: la del atleta que también construye identidad fuera de la pista.
En medio del calendario olímpico, Hasler comparte en redes su búsqueda del mejor tiramisú en cada sede italiana.
La dinámica, informal y sin puntuaciones oficiales, suma cercanía a una competencia históricamente marcada por la tensión y el alto rendimiento.
El tiramisú como símbolo en plena sede italiana
La elección no es azarosa. El tiramisú —café, mascarpone y cacao— es uno de los postres más representativos de Italia y parte de su diplomacia cultural no oficial.

En el contexto de los Juegos de este año, el gesto adquiere una dimensión casi narrativa: competir en la nieve y, a la vez, explorar la tradición culinaria local.
Antecedentes olímpicos que tomaron a la comida también como protagonista
La relación entre atletas y gastronomía ya tuvo momentos virales en otros Juegos.
En los Juegos Olímpicos de París 2024, por ejemplo, un deportista compartió reseñas espontáneas de los muffins. Se trataba del nadador noruego Henrik Christiansen, quien inclusive terminó siendo conocido como el muffin man. En un encuentro reciente entre ambos mediante redes, Hasler inclusive comentó a Christiansen que fue él quien lo inspiró a hacer las degustaciones.
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Más cerca en el calendario regional, en los II Juegos Panamericanos Junior del año pasado en Asunción también hubo atletas que documentaron bocados entre competencia y competencia, reforzando una tendencia: la humanización de la élite deportiva a través de hábitos simples.
El que se ganó un lugar en los corazones de los paraguayos aquella vez fue Morgan Garside, jugador de hockey del team Canadá, quien se obsesionó con probar gelatinas todos los días y se volvió viral en TikTok.
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En Milán-Cortina 2026, mientras el foco deportivo está en las medallas y los podios, el ritual dulce de Hasler funciona como contrapunto cultural. En plena alta competencia, también hay espacio para construir relato. Y, a veces, ese relato se sirve en cucharadas.
