Ruta foodie en Río de Janeiro: del rodizio a las confiterías vintage y noches con espectáculo

En los viajes un punto importante es la comida, en especial para “foodies” o para quienes no solo buscan sabor sino una buena foto para redes. El curioso por naturaleza no deja pasar la oportunidad de probar lo más raro o aquello que ya vio en reels de otros. Y Río de Janeiro es un punto ideal para quienes disfrutan del buen comer.

Comer en Río de Janeiro: los recomendados.
Postres varios en Assador, Río de Janeiro.Alba Acosta

Los desayunos brasileños

No se puede vacacionar en Brasil sin admirar, en primer lugar, los desayunos. Ya sea que uno se hospede en un hostal de bajo presupuesto o en un Resort cinco estrellas, no faltan las frutas frescas, jugosas y coloridas, un buen puesto de huevos revueltos recién hechos, y los más deliciosos pães de queijo todavía humeantes.

Pan de queso.
Pan de queso.

Ya dependiendo del hotel la oferta se amplía a una variedad de quesos que incluye el queso coalho de la zona, panes de masa madre y las más sabrosas mermeladas caseras de frutas como el mburukuyá o la jabuticaba (yvapurũ).

Cadenas como Radisson incluyen además toda una isla de productos gluten free, sin lactosa y sin azúcar, algo indispensable para el turista de hoy, que busca vivir la experiencia auténtica sin tener que privarse de las delicias locales.

Bolo de cenoura.
Bolo de cenoura.

Para acompañar el café, no olvides probar las famosas cocadas o el bolo de cenoura, un delicioso pastel brasileño de zanahoria que conquista a todos.

El almuerzo en Río: ¿clásico, rodizio o algo bien diferente?

Entrar a un rodizio es aceptar una lógica distinta del comer: no hay carta que ordenar ni plato que esperar. Apenas te sentás, empieza a girar una coreografía precisa en la que la comida llega a vos, una y otra vez, como si el tiempo estuviera marcado por el fuego.

Picaña brasileña en un rodizio.
Picaña brasileña en un rodizio.

Nacido en Brasil, este estilo de servicio propone algo tan simple como seductor: pagás un precio fijo y, desde ese momento, los mozos desfilan con cortes recién asados que sirven directamente en tu plato. En una churrasquería, el ritual alcanza su forma más reconocible: los passadores recorren el salón con espadas cargadas de carne —vacuna, cerdo, pollo— y, con un gesto rápido, cortan porciones a medida que cada comensal asiente.

No hay apuro, pero tampoco pausas forzadas. El ritmo lo decide cada uno: aceptar, rechazar, volver a probar. En muchas mesas, una ficha verde o roja funciona como un semáforo íntimo que ordena ese flujo constante. Decir “sí” es dejar que el espectáculo continúe; decir “no” es, apenas, tomarse un respiro antes de que el desfile vuelva a empezar.

Una opción recomendable en Río de Janeiro es Assador, donde hasta siendo vegetariano la oferta es enorme, diversa y de primer nivel. Los acompañantes veggie desfilan con igual celeridad: encontrarás espárragos, ensaladas, verduras asadas, hongos shiitake, portobello, porotos típicos, quinoa, couscous y mucho más, en un ambiente tranquilo y con una vista envidiable a la costa.

Pero si estás buscando algo más clásico, varios hoteles ofrecen servicio a la carta abierto al público. No hace falta que estés hospedado en el Windsor para poder almorzar en uno de sus restaurantes, la Trattoria Alloro Al Miramar. Se trata de la más fina cocina italiana e internacional con toques brasileños.

Comer en Río de Janeiro: los recomendados.
Rúcula y burrata.

En este sitio podrás optar por carpaccio, pastas, quesos frescos, risotto, pescados de la zona o postres como el tiramisu. Si estás con ganas de algo más clásico aún: el menú de pizzas es amplísimo.

Sin embargo, si tu intención es realmente sumergirte en sabores puramente brasileños, la recomendación es darte una pasada por Sabores de Gabriela cuando estés en las cercanías del Jardín Botánico. En este pequeño restaurante sirven cocina bahiana memorable. Allí encontrarás platos tan raros como el vatapá, arroz meloso de camarón, pirarucú, la clásica moqueca, cavaquinha, bobó de camarón o postres como la famosa cocada, brigadeiros, quindim o un delicioso mousse de cupuazú. Todo ello de las manos de la chef Isis Rangel, una auténtica bahiana.

Acarajé, cocina bahiana.
Acarajé, cocina bahiana.

Otro sitio en las cercanías del botánico es Maguje, un restaurante para experimentar principalmente con los toques brasileños de mar. En este sitio podés empezar por probar los Mocktails frutados que mezclan mango, jengibre, jugo de tomate, tónica y más.

Como entrada ofrecen opciones de atún, mix de cogumelos, croquetas de carne asada, entre otros. Ya como platos principales las sugerencias van desde pasteles de camarón hasta arroz de cangrejo, lomo de pescado, etcétera.

Por último, si sos más de visitar sitios emblemáticos, con historia y un escenario de lo más fotogénico, el sitio a explorar es la Confeitaría Colombo, un bar de antaño que conserva no solo el encanto sino también la calidad de la comida. Este lugar fue fundado en 1894 por los inmigrantes portugueses Manuel José Lebrão y Joaquim Borges de Meirelles, y hoy es un “ícono histórico y de estilo Art Nouveau de la ciudad".

Es mejor acudir con reserva previa, ya que las filas para ingresar pueden llegar a dar vueltas a la manzana todo el año en hora pico. Una vez dentro, es cuestión de regalarse los platos más reconfortantes, como bolitas de bacalao, coxinhas de gallina, pasteles de camarón, hamburguesas de la casa, ensaladas, o carnes.

Pero el verdadero tesoro está en los postres y cafés: croissants, waffles, éclairs de pistacho, milhojas de chocolate, los famosos pasteles de Belém, y una gran variedad de tortas y helados. Todo grande, y todo instagrameable.

Happy hour, snacks y cenas con espectáculo musical

Las tardecitas y noches en Río de Janeiro no pueden concebirse sin caipirinha, y sin música mucho menos. Un lugar que invita a descansar y admirar el atardecer en la cidade maravillosa es Embaixada carioca, en pleno Pan de Azúcar. El sitio ofrece vistas espectaculares de la ciudad, con cócteles y lo mejor del finger food brasileño. No faltan las romanitas y bolitas de pescado, los pasteis de camarón, las empadas de camarón y otras frituras para consumir al paso.

Caipiriña de mburucuyá
Caipiriña de mburucuyá

Algunos hoteles ofrecen noches temáticas, como los jueves de vinos en el Radisson, donde por una suma fija uno puede degustar la amplia carta de vinos argentinos, chilenos, españoles, italianos y claro, brasileños. Además, tienen noches de Happy hour con Dj y rodizio de pizzas con caipiriñas que desafían lo que conocíamos de ellas: no solo las hacen con limón, sino que tienen caipiriñas de piña o de yvapurũ.

Para una salida cultural la recomendación es asistir a Roxy Dinner Show, un antiguo cine de la ciudad convertido en teatro con mesas perfectamente dispuestas para disfrutar no solo de una cocina de autor de primerísimo nivel, sino para quedarse embobado con la magia de la música brasileña.

Comer en Río de Janeiro: los recomendados.
Comer en Río de Janeiro: los recomendados.

De 19:00 a 21:00 el servicio a la carta del restaurante no defrauda. Cuenta con el toque del chef Danilo Parah, reconocido ampliamente por su cocina, como Mejor Chef Brasileño por la revista Veja.

El menú incluye entradas como un mix de hojas y hierbas con tomates asados y pesto de plantas de la Amazonía y castañas de pará o un crudo de atún con crema de queso coalho de cabra, pickles y más; platos principales como Filé mignon con milhojas de mandioca, salsa de yvapurũ y caviar de pimienta rosa, o pollo caipira de Minas Gerais relleno con verdes y una delicada crema de queso de la Sierra de Canastra, okra grillada y puré de batata; y postres como un suspiro con crema de coco y chocolate blanco con top de jalea de piña y coulis de mburukuyá y yerba mate, o texturas de chocolate con crema de maní y crema de de cumaru.

Luego, de 21:00 a 23:00, a beber y disfrutar de un show tipo Broadway con lo mejor de la danza, los colores y los sonidos de todo Brasil. Se accede solo con reservas y es un must para quien busque una actividad diferente.

Por último, para quien esté ansiando mostrar sus pasos de baile al ritmo local, la sugerencia es Rio Scenarium, ubicado en Lapa, un icónico pabellón de cultura y casa de shows inaugurado en 2001, famoso por su decoración con más de 10.000 piezas de antigüedades. Tiene lugar en un caserón del siglo XIX y ofrece samba, MPB y forró en tres plantas.

Entre ritmo y ritmo corren los platos típicos con camarones, pollo y carnes, y mucha caipiriña.

Más informaciones: @visitrio @confeitariacolombo @assadorbr @radissonriodejanirobarra @alloroalmiramar @roxydinnershow @rioscenarium @saboresdegabriela @windsorhoteis @embaixadacarioca @maguje.rio