Durante años la vimos como lo que era: una atleta olímpica, una figura mediática, una de las paraguayas más conocidas a nivel internacional. Pero en esta conversación apareció otra dimensión: la de Leryn Franco una mujer que reflexiona con honestidad sobre algo que todavía incomoda en muchas sociedades, incluida la nuestra.
El tiempo
La carrera, el éxito… y las decisiones
Franco habló con una franqueza poco habitual sobre un tema que muchas mujeres viven en silencio: la maternidad postergada.
Durante años su vida estuvo enfocada en el alto rendimiento, en competir, entrenar y representar al país. Como tantas profesionales, tomó decisiones pensando en el momento y en las oportunidades que tenía delante.
Pero el tiempo, inevitablemente, pasa.
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En la entrevista contó con mucha apertura que hoy enfrenta una realidad que comparten muchas mujeres: después de haber priorizado su carrera durante años, hoy no ha podido convertirse en madre.
No lo dijo con dramatismo ni con victimización. Lo dijo con una honestidad que desarma.
Una conversación necesaria
En medio de la charla apareció una reflexión que me pareció particularmente interesante.
Franco hablaba de la necesidad de entender a la mujer desde una perspectiva más amplia y más humana, no desde un modelo único.
Durante décadas, el discurso fue bastante rígido: o se privilegiaba la maternidad o se privilegiaba la carrera. Como si ambas cosas fueran incompatibles.
Su mirada es distinta.
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Hoy sostiene que la mujer debería poder hacer todo lo que desee hacer: trabajar, desarrollarse profesionalmente, ser madre si así lo quiere, o no serlo. Pero también cree que esa libertad requiere algo que todavía falta en muchos ámbitos: una comprensión más real de las etapas y necesidades de la mujer.
No solo en el deporte. En la vida.
El nuevo feminismo cotidiano
Escucharla me hizo pensar que, sin proponérselo, Franco expresa algo que podríamos llamar el feminismo del nuevo siglo.
Uno menos ideológico y más práctico. Un feminismo que no parte de la confrontación, sino de la experiencia: el derecho de cada mujer a diseñar su propia vida, con todas las contradicciones y desafíos que eso implica.
Porque la libertad también trae decisiones difíciles. Y a veces, incluso, renuncias que uno no imaginaba.
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La historia detrás de la figura pública
En Doble B la idea es justamente esa: salir de la superficie y conversar sobre lo que hay detrás de las historias que todos creemos conocer.
Con Leryn Franco apareció algo que probablemente muchas mujeres reconocen en silencio: la sensación de que la vida no siempre se organiza como uno pensaba cuando tenía veinte años.
Y que aun así, hay una forma de mirarla con serenidad. Tal vez por eso la frase que dijo en medio de la entrevista quedó resonando después:
Aprender a no tomarse todo de manera personal.
Ni siquiera los comentarios de los demás.
Ni siquiera, a veces, las vueltas inesperadas de la vida.