El acuerdo comercial Mercosur-UE y salir al mundo de la mano de Lula

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, saluda al ahora presidente de Paraguay, Santiago Peña (i), a su llegada en el Palacio de la Alvorada, en Brasilia (Brasil).  (EFE)
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, saluda al ahora presidente de Paraguay, Santiago Peña (i), a su llegada en el Palacio de la Alvorada, en Brasilia (Brasil). (EFE)Andre Borges

Sucesivas administraciones ejecutivas han otorgado un papel secundario a la política exterior. Hoy los escenarios son complejos y se requieren de directrices y posiciones firmes, que trasciendan gobiernos e impulsen al país a ubicarse como un actor importante, de peso, en la escena internacional.

El presidente electo Santiago Peña tendrá como jefe de política Exterior al economista Rubén Ramírez Lezcano.

Al nuevo gobierno le aguardan varios frentes en este ámbito, aunque dos asuntos bien puntuales podrían acaparar la agenda de la administración que inicia mañana con el juramento de Peña.

El primero: las negociaciones para el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre el Mercosur (bloque integrado también por Brasil, Argentina y Uruguay) y la Unión Europea (UE), pendiente de ratificación y con un obstáculo importante aún por superar: el anexo medioambiental o carta que los negociadores europeos enviaron al grupo sudamericano como condición para la firma definitiva del acuerdo comercial, de servicios e inversiones más importante del mundo.

La carta enviada en febrero pasado, y que ABC hizo publicó íntegramente por primera vez, genera resistencia en el sector agroproductivo de Paraguay y de los otros países miembros del Mercosur.

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El presidente de Brasil, Lula da Silva, había calificado de “inaceptable” la adenda y en la última Cumbre de la Amazonía declaró que no aceptarían imposiciones del “neocolonialismo verde”.

El bloque sudamericano debe responder a la carta de los europeos en las próximas semanas y la respuesta de Paraguay estaría en línea con las de Brasil y los socios uruguayos y argentinos.

El mismo Peña había manifestado su “simpatía” con la posición del presidente Lula de rechazar tal como está esa adenda que consta de nueve cláusulas y que son 1) “No regresión y niveles elevados y efectivos de protección medioambiental y laboral”; 2) “Cambio climático”; 3) “Diversidad biológica”; 4) “Bosques”; 5) “Derechos laborales”; 6) “Cooperación”; 7) “Derechos humanos”; 8) “Sociedad civil”; 9) “Monitoreo y control”.

“La expresión de Lula es muy entendible. Y es lo que sentimos también desde Paraguay (...) Es impensable que Paraguay pueda limitar su desarrollo. El país tiene que cuidar su medioambiente, pero tiene que seguir desarrolándose, porque tiene un potencial enorme en materia industrial”, había declarado el presidente electo desde São Paulo.

En asuntos bilaterales y ante el gran peso diplomático que representa Itamaraty, Peña tendrá que “enfrentar la delicada tarea de renegociar el Anexo C del Tratado de Itaipú con Brasil. Paraguay busca aumentar su acceso a la energía y mejorar la comercialización de su excedente, mientras que Brasil busca proteger sus intereses industriales”, destaca la licenciada en política exterior Julieta Heduvan. “Esta negociación requiere equilibrar las asimetrías entre ambos países”, puntualizó.

Está visto que tras las dos visitas a Brasilia y a juzgar por su declaraciones, Peña pretende salir al mundo de la mano del experimentado presidente Lula.

Brasil es el principal socio comercial de Paraguay y comparten la administración de la mayor productora de energía limpia del mundo, la hidroeléctrica Itaipú.

Además, en medios de comunicación extranjeros, el presidente electo enfatizó que su prioridad será la relación bilateral con Brasil.

Argentina y la hidrovía

El segundo: La decisión unilateral de Argentina de cobrar peaje a las embarcaciones que navegan por la hidrovía Paraguay-Paraná se perfila como segundo frente de conflicto más próximo y que requerirá de una diplomacia firme.

La intransigente postura argentina genera millonarios perjuicios al comercio paraguayo.

Pese a los reiterados reclamos, de las autoridades y gremios del Paraguay, como así también de Brasil, Bolivia y Uruguay, la Argentina mantiene su postura.

A finales de julio pasado, por primera vez en la historia desde la firma del acuerdo (1992), Argentina ordenó la interdicción de navegación de dos remolques extranjeros con mercaderías en el puerto argentino de San Lorenzo, provincia de Santa Fe. Esta retención se dio, hasta que estos buques cancelen la supuesta deuda generada por el peaje impuesto por Argentina.

La cancillería paraguaya. que hoy cierra su gestión, había denunciado la abierta violación del tratado a la libre navegación.

Nuevos aliados

El periodo de Mario Abdo Benítez estuvo marcado también por el establecimiento de vínculos diplomáticos, apertura de mercados y búsqueda de inversiones en países de Medio Oriente y Asia, con los que usualmente Paraguay no frecuentaba.

Otro asunto clave: la aprobación de la Evaluación de Gafilat en 2022. Paraguay es visto como cooperante en el combate al lavado de dinero, financiamiento del terrorismo y proliferación de armas de destrucción masiva.

Con la coordinación de Paraguay concluyeron las negociaciones del Acuerdo de Libre Comercio Mercosur-Singapur. También se avanzó con el pacto comercial con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por su sigla en inglés).

El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden (i), y el de Paraguay, Mario Abdo Benítez (d) posan en la foto oficial de la novena Cumbre de las Américas, en el Centro de Convenciones de Los Ángeles, California (EE.UU.). EFE/ Alberto Valdes
El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden (i), y el de Paraguay, Mario Abdo Benítez (d) posan en la foto oficial de la novena Cumbre de las Américas, en el Centro de Convenciones de Los Ángeles, California (EE.UU.). EFE/ Alberto Valdes

China y Estados Unidos

El analista político y abogado Mario Paz Castaing dijo que el principal desafío es Itaipú. “No solo la revisión del anexo C del acuerdo, sino de forma integral, y se avance hacia decisiones más favorable a la tesis desarrollista. Por otro lado, la negociación del bloque con la Unión Europea”. También consideró que entre los desafíos que afrontará el nuevo gobierno está un “asunto geopolítico clave: China-EE.UU.” y destacó que con Mario Abdo el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “le abrió las puertas de la Casa Blanca al Paraguay”.

La magíster en Estudios Latinoamericanos Julieta Heduvan consideró que el nuevo gobierno tendrá por delante como desafío su relación con Estados Unidos. “Peña debe abordar las tensiones crecientes con EE.UU. debido a la presencia cada vez más marcada de este país en la política doméstica paraguaya”.

Sostiene que “esto se manifiesta en visitas más frecuentes de representantes del gobierno estadounidense y en sanciones administrativas y financieras dirigidas a figuras políticas paraguayas influyentes”.

Heduvan observa que, aunque busca mantener una relación estratégica con EE.UU., Peña también aspira a limitar su influencia interna. En este escenario, la diplomacia y el equilibrio político son esenciales para salvaguardar los intereses paraguayos y mantener relaciones internacionales estables.