El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ofreció este sábado 3 de enero de 2026 una conferencia de prensa desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida, para oficializar la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Durante su intervención, calificó la operación militar como un éxito “brillante” y definitivo.
“Maduro y Flores fueron acusados oficialmente por narcoterrorismo”, expresó Trump.
También destacó el trabajo de los militares en el operativo. “Ningún solo soldado estadounidense perdió la vida, ningún equipo fue destruido. Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos son las más fuertes, las más temidas del mundo”, afirmó.
Señaló que Estados Unidos va a gobernar Venezuela hasta garantizar una transición apropiada y legal. “Queremos paz, libertad y justicia para los venezolanos”, destacó.
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Igualmente, mencionó que compañías petroleras de Estados Unidos irán a Venezuela para “reconstruir” las empresas que están destruidas. “El petróleo volverá a fluir”, remarcó.
Por otra parte, comentó que están preparados para un segundo ataque a Venezuela, de ser necesario. Además, afirmó que las fuerzas militares se quedarán en el país durante el proceso de transición.
Trump también confirmó que Maduro y su esposa están siendo trasladados a Estados Unidos en un buque militar.
Intervención militar de Estados Unidos a Venezuela
La intervención militar directa de Estados Unidos en Venezuela alcanzó su punto crítico, tras una escalada de tensiones que comenzó formalmente en agosto de 2025. Bajo la administración de Donald Trump, Washington justificó inicialmente el despliegue de una flota naval masiva en el Caribe —la mayor en la región en ocho décadas— como una operación de lucha contra el narcotráfico y el “narcoterrorismo”. Sin embargo, el operativo derivó rápidamente en una confrontación abierta que incluyó ataques con drones y bombardeos estratégicos contra bases militares clave, como Fuerte Tiuna y la base aérea de La Carlota, con el objetivo explícito de desmantelar la estructura de mando del gobierno de Nicolás Maduro.
Los antecedentes de esta incursión se remontan a años de presión diplomática y económica, marcados por la imposición de sanciones severas y el ofrecimiento de recompensas millonarias por la captura de los altos mandos venezolanos. Eventos previos, como la fallida “Operación Gedeón” en 2020 —una incursión marítima organizada por exmilitares estadounidenses y disidentes venezolanos—, ya habían dejado al descubierto intentos de derrocamiento por vías irregulares. No obstante, el escenario cambió radicalmente a finales de 2025 cuando el Pentágono recibió autorización para ejecutar “operaciones terrestres y ataques quirúrgicos”, transformando la política de “máxima presión” en un conflicto bélico frontal en suelo sudamericano.
El desenlace de esta intervención se produjo el 3 de enero de 2026, cuando fuerzas estadounidenses confirmaron la captura de Nicolás Maduro tras un asalto aéreo en la capital. La operación, que dejó un saldo de víctimas civiles y militares aún por determinar, generó una condena inmediata de organismos internacionales y potencias aliadas a Caracas, como Rusia e Irán, quienes calificaron el acto como una violación flagrante a la soberanía nacional. Por otro lado, países aliados a Estados Unidos, como Argentina y Paraguay, manifestaron su apoyo a la intervención.
Actualmente, el país se encuentra en una situación de incertidumbre institucional mientras la comunidad internacional debate la legalidad del ataque y las repercusiones de una nueva era de intervenciones militares en América Latina.
