“Este tipo de acciones agresivas no supondrán ningún beneficio para el enemigo sionista estadounidense ni para sus aliados; al contrario, no harán más que agravar la situación y podrían desencadenar consecuencias incontrolables que acabarían afectando a todo el mundo”, dijo en X el presidente iraní, Masud Pezeshkian.
Su declaración se produce el mismo día en que, según informó la agencia iraní Tasnim, Israel y Estados Unidos atacaron unas refinerías de gas iraníes en la Zona Económica Especial de Energía de Pars Sur, en Asalouye, en la costa sur.
El yacimiento atacado es junto al adyacente de North Field (que comparte con Catar) el mayor del mundo.
El presidente había utilizado hoy igualmente X para confirmar la muerte del ministro de Inteligencia del país, Ismail Jatib, en un bombardeo israelí de anoche.
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Jatib era la referencia del aparato de seguridad de la República Islámica de Irán estos últimos años. Clérigo chií, con estudios de jurisprudencia en el Seminario Islámico de Qom, fue alumno de figuras clave como el líder supremo Alí Jameneí, asesinado al inicio de la ofensiva el 28 de febrero, y ejercía como ministro de Inteligencia desde agosto de 2021.
El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, advirtió también en X que “Israel no tiene en cuenta las consecuencias de normalizar sus métodos de terror atroces”, pero señaló que “la comunidad internacional no debería pasar por alto esa temeridad, porque toda acción conlleva, inevitablemente, una reacción”.
En su mensaje criticó el silencio internacional al respecto: “Cuando se trata de Israel, las reglas habituales del juego no parecen aplicarse. Los mismos guardianes ‘de la ley y el orden’ se callan, se andan con rodeos o, peor aún, aportan armas y respaldo”.
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Araqchí consideró que la respuesta que está habiendo ante las agresiones contra su país “no es hipocresía”, sino “algo más frío: un colapso moral calculado donde las reglas existen solo para los adversarios y la impunidad está reservada para los aliados”.
