Noelia Castillo Ramos es la joven española de 25 años que consiguió acceder a la eutanasia tras dos años de disputa judicial con su propio padre Gerónimo Castillo, quien asesorado por el grupo ultracatólico Abogados Cristianos alegaba que Noelia sufría problemas de salud mental y que, por lo tanto, no estaba en condiciones de tomar una decisión plenamente libre.
Noelia estaba internada en la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes (Barcelona), ya que padecía una lesión medular irreversible que le provocó paraplejía, es decir, la pérdida de movilidad y sensibilidad en la parte inferior de su cuerpo. Esta condición fue resultado de un intento de suicidio en 2022, cuando se lanzó desde un quinto piso tras sufrir una agresión sexual múltiple.
Tras solicitarla en abril de 2024, contó con el aval científico unánime de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, un organismo independiente de profesionales encargados de evaluar estos casos en la región, quienes aprobaron la eutanasia en julio de 2024, momento desde el que su padre inició el proceso legal para evitarlo.
Sin embargo, finalmente la justicia llegó para Noelia, ya que en al menos cinco instancias intentaron frenar su intención y en todas las autoridades fallaron a su favor. El último recurso fue ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos que puso fin a la batalla legal, al fallar que la eutanasia podía aplicarse. Su caso es paradigmático ya que es el primero que llegó a los tribunales después de que se aprobara la ley de eutanasia en España en 2021.
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El primer país de tradición católica
España aprobó la ley de eutanasia en marzo de 2021 tras una votación en el Parlamento con 202 votos a favor, 141 en contra y 2 abstenciones. Se unió así a la corta lista de países en los que se reconoce el derecho de los enfermos a una “muerte digna”.
Con la medida, España se volvió el primer país de tradición católica en aprobar una legislación que garantiza a las pacientes terminales el acceso tanto a la eutanasia administrada por un médico, como también el suicidio asistido, en el que el paciente recibe los medicamentos con los que podrá poner fin a su vida.
En España la ley requiere que el solicitante sufra una enfermedad grave e incurable o un padecimiento “grave, crónico e imposibilitante” que cause un “sufrimiento intolerable”, al igual que en otros países donde la eutanasia es legal.
Además de España, hay otros ocho países donde es legal la eutanasia activa y son los siguientes:
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Países Bajos
Fue el primer lugar en el mundo en aprobar la eutanasia activa en abril de 2002.
La decisión se tomó luego de diferentes resoluciones judiciales con anterioridad que abrieron paso a la legislación.
En 1973, un médico fue condenado por haber facilitado la muerte de su madre tras reiteradas solicitudes explícitas de eutanasia.
El caso generó gran conmoción y, aunque se mantuvo la condena, el fallo del tribunal estableció criterios en los que no se requeriría que un médico mantuviera vivo a un paciente en contra de su voluntad.

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Bélgica
Poco más de un mes después de la aprobación en Países Bajos, Bélgica también legalizó la eutanasia y el suicidio asistido.
Fue también en 2014 el primer país del mundo donde se aprobó la eutanasia para menores de 12 años en casos de enfermedad terminal, “capacidad de discernimiento” y cuenten con autorización parental.
Luxemburgo
La aprobación fue traumática desde el punto de vista institucional. El Parlamento aprobó la ley de eutanasia en 2008, pero el Gran Duque Enrique se negó a firmarla por motivos de conciencia.
Para evitar una crisis constitucional, el Parlamento limitó los poderes del monarca, retirándole la facultad de “aprobar” leyes y dejándole solo la de “promulgarlas”. Así, la ley entró en vigor en marzo de 2009.
Los pacientes terminales tienen la opción de solicitar el procedimiento después de recibir la aprobación de dos médicos y un panel de expertos.
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Canadá
La eutanasia en Canadá es llamada “asistencia médica para morir” y fue legalizada junto al suicidio asistido en junio de 2016. A diferencia de Europa, el cambio vino de los tribunales cuando en 2015, la Corte Suprema dictaminó que la prohibición del suicidio asistido violaba la Carta de Derechos (caso Carter v. Canada).

Originalmente era para personas con muerte “razonablemente previsible”, pero en 2021 se amplió a enfermedades crónicas no terminales.
El país establece estrictos requisitos, que van desde solicitar el procedimiento 10 días antes de ponerse en práctica, la presencia de dos testigos independientes y la aprobación de dos médicos, quienes deben confirmar que el paciente no tiene cura y que está en una avanzada fase de sufrimiento.
Nueva Zelanda
El país fue el primero en el mundo en someter la eutanasia a referendo, junto a las boletas de las elecciones generales a finales de 2020.
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La mayoría de los votantes apoyó la medida, lo cual abrió las puertas para que la ley entrara en vigor el 6 de noviembre de 2021, 12 meses después del recuento final de votos.
Quienes soliciten la eutanasia deben tener 18 años y necesitan la aprobación de dos médicos.
Portugal
Desde 2023, los portugueses tienen derecho legal a solicitar la eutanasia.
Pero al no haber una reglamentación específica al respecto para aplicarla, esto hace que la ley no sea muy útil en la práctica.
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Pero además, a petición de varios diputados conservadores y de la Proveedora de la Justicia, cargo equivalente al Defensor del Pueblo, el Tribunal Constitucional de este país examinó el texto y vetó varios puntos en 2025.
Colombia
En Colombia, la eutanasia fue despenalizada en 1997, pero solo se convirtió en ley en 2015, siendo el primer país de América Latina en permitirla. Desde entonces se han llevado a cabo 157 procesos.
En julio de 2021, la Corte Constitucional del país extendió el derecho a una muerte digna a quienes padezcan “un intenso sufrimiento físico o psíquico” por causa de una lesión o enfermedad incurable.
Desde que fue promulgada la ley de eutanasia en Colombia, el Ministerio de Salud estableció los lineamientos para regular el derecho a la muerte digna.
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Estos establecen que el paciente debe tener una enfermedad en estado terminal, considerar que la vida ha dejado de ser digna producto de la enfermedad y manifestar el consentimiento de manera “clara, informada, completa y precisa”.
Además, la ayuda para morir debe prestarla “un profesional de la medicina” con la autorización de un “comité científico-interdisciplinario”.
Uruguay
Uruguay se sumó en octubre de 2025 a la lista de países donde está permitida la eutanasia.
20 de los 31 legisladores presentes votaron a favor del proyecto de “Ley de Muerte digna” tras un recorrido legislativo que duró cinco años.
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Según la consultora Cifra, el 62% de los uruguayos estaba a favor de esta ley, aunque contaba con el rechazo de grupo católicos y algunos sectores conservadores de la sociedad uruguaya.
El texto aprobado permite que adultos psíquicamente aptos en la etapa terminal de una enfermedad incurable e irreversible, o que padezcan un sufrimiento insoportable, tengan la opción de elegir la eutanasia y que esta sea realizada por un profesional de la salud.
Ecuador
En el país andino fue emblemático el caso de Paola Roldán, paciente de esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
Desde 2020, Roldán emprendió una emprendió una campaña de sensibilización a favor de las personas que sufren esta rara enfermedad, que afecta a dos de cada 100.000 personas en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud.
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Hasta que finalmente introdujo una demanda ante la Corte Constitucional de Ecuador, para pedir que se declarara la inconstitucionalidad del artículo 144 del Código Orgánico Integral Penal, que sanciona con penas de entre 10 y 13 años de prisión el homicidio simple, incluyendo los actos de eutanasia.
Tras una larga batalla legal y varios meses de deliberación, en febrero de 2024 la Corte Constitucional le dio la razón y emitió un fallo favorable a su demanda. Paola Roldán falleció 4 días después.
De esta forma, Ecuador se convirtió en el noveno país del mundo en despenalizar la muerte asistida en circunstancias extremas.
Ahora, dos años después, la Asamblea Nacional de Ecuador inició este mes de marzo el primer debate del proyecto de Ley Orgánica de Eutanasia, con el objetivo de regular el acceso a una muerte digna en el país.
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Qué pasa en el resto de América Latina
En Perú, aunque las leyes prohíben la eutanasia, una corte falló en 2021 a favor de la solicitud de Ana Estrada, una mujer que padecía polimiositis, una enfermedad rara y degenerativa, y que reclamaba su derecho a una muerte digna. Su caso se considera como una excepción.
En México, la eutanasia no es legal y varios proyectos de ley para autorizarla han fallado en el Congreso, pero en Ciudad de México y estados como Aguascalientes, Jalisco, Michoacán y Yucatán, entre otros, se permite que pacientes en estados terminales rechacen los tratamientos paliativos, algo que algunos conocen como “eutanasia pasiva”.
La situación es similar en Argentina, donde el Senado aprobó en 2012 una ley que autoriza a rechazar tratamientos que prolongan artificialmente la vida de pacientes con síntomas terminales o irreversibles.
En Chile, también desde 2012, los pacientes en estados terminales pueden rechazar la continuidad de los tratamientos.
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En diciembre de 2020, la Cámara de Diputados del país andino aprobó el proyecto de ley de Muerte digna y cuidados paliativos que busca, bajo determinadas condiciones, que una persona pueda solicitar asistencia médica para morir.
En Cuba, a finales de 2023, la Asamblea Nacional aprobó la muerte digna como parte de una legislación que actualiza el marco legal del país para su sistema de salud universal y gratuito.
“Se reconoce el derecho de las personas a acceder a una muerte digna, mediante el ejercicio de las determinaciones para el final de la vida, que pueden incluir la limitación del esfuerzo terapéutico, los cuidados continuos o paliativos y los procederes válidos que finalicen la vida”, decía el borrador final de la legislación.
El doctor Alberto Roque, del Instituto de Oncología y Radiobiología de La Habana, le dijo a la agencia Reuters que la medida establece el “marco legal para la futura eutanasia en cualquiera de sus modalidades, es decir, eutanasia activa o suicidio asistido”.
