Las fuerzas armadas de Kuwait e Israel dijeron que sus defensas aéreas respondieron a los últimos ataques, en el marco de la guerra desatada el 28 de febrero con la ofensiva de Israel y Estados Unidos contra Irán.
La guerra ha asestado un duro golpe a la economía mundial, con los ataques iraníes de represalia contra aliados de Estados Unidos en el Golfo y el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa 20% del petróleo mundial.
Trump lanzó el ultimátum después de un ataque cerca de una planta nuclear iraní que causó evacuaciones.
Teherán anunció nuevas represalias, al tiempo que el ejército de Israel dijo que detectó un nuevo lanzamiento de misiles desde Yemen.
“Recuerden cuando le di a Irán diez días para HACER UN ACUERDO o ABRIR EL ESTRECHO DE ORMUZ”, escribió Trump en su plataforma Truth Social.
“El tiempo se acaba: 48 horas antes de que todo el infierno se desate sobre ellos”, dijo el presidente, y añadió: “¡Gloria a DIOS!”.
El general Ali Abdollahi Aliabadi, en un comunicado del Cuartel General Central Jatam al-Anbia, calificó el ultimátum de Trump como “una acción impotente, nerviosa, desequilibrada y estúpida”.
“Se les abrirán las puertas del infierno”, añadió, en alusión a lo dicho por el mandatario estadounidense.ç
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Búsqueda de un piloto
Entre tanto, sigue la carrera entre Estados Unidos e Irán por encontrar a un aviador estadounidense después de que un caza se estrellara en el suroeste de Irán.
Teherán dijo el viernes haber derribado un avión de guerra F-15 y medios norteamericanos reportaron que fuerzas especiales de Estados Unidos habían rescatado uno de los dos tripulantes, con el otro aún desaparecido.
El ejército de Irán también afirmó haber derribado un avión de ataque terrestre estadounidense A-10 en el Golfo.
La agencia de noticias local Mehr citó el sábado al vicegobernador de la provincia de Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad, Fatah Mohamadi, que dijo que la búsqueda del piloto involucra a “fuerzas populares y miembros de tribus junto con fuerzas militares y aún continúa”.
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Advertencia del canciller iraní
Horas antes, un bombardeo cerca de la planta nuclear de Bushehr mató a un guardia y obligó a Moscú a desalojar a 198 trabajadores de nacionalidad rusa. Tanto la cancillería rusa como el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) lo condenaron enérgicamente.
El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, advirtió que los continuos ataques contra instalaciones del Golfo y del sur de Irán podrían provocar una lluvia radioactiva que podría “terminar con la vida en las capitales del Consejo de Cooperación del Golfo, no en Teherán”.
El jefe del OIEA recordó que las plantas de energía nucleares o sus áreas cercanas “nunca deben ser atacadas” y expresó su “profunda preocupación” por el bombardeo, el cuarto incidente de ese tipo en solo unas semanas, según él. Aún así, precisó que no se detectaron niveles de radiación en la zona.
Rusia, que ayudó a construir la planta y colabora en su funcionamiento, condenó un ataque “nefasto” y llamó a cesar “inmediatamente” los ataques “contra las instalaciones nucleares iraníes”.
La capital iraní, en tanto, continuó siendo bombardeada. Un periodista de AFP vio una espesa capa de humo gris cubriendo el ‘skyline’ de la ciudad.
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Bombardeos contra infraestructuras
Los ataques estadounidenses e israelíes del sábado también alcanzaron una cementera y una terminal comercial en la frontera entre Irán e Irak, donde se reportó la muerte de una persona.
También fue bombardeada una planta petroquímica, donde cinco personas murieron, según el vicegobernador de la región, Valiollah Hayati, citado por la agencia Isna.
En otro frente, en Líbano, donde el ejército israelí combate al movimiento proiraní Hezbolá, dos niñas murieron y 40 personas resultaron heridas en bombardeos israelíes este sábado en el sur del país, según el Ministerio de Salud.
Por su parte, el ejército israelí reportó la muerte “en combate” de un soldado de 21 años en el sur de Líbano, lo que lleva a 11 el número de militares israelíes muertos desde el 2 de marzo en esa zona.
