En Brasil se hizo conocido el homicio de Rafael García Pedroso, que ocurrió el 31 de marzo último, cuando esperaba a su esposa frente a un centro de salud ubicado en la ciudad Frutal, en el estado de Minas Gerais, Brasil.
Dicho caso tomó notoriedad, ya que el principal sospechoso, Marcos Antônio da Silva Neto (19), sería el hijo de la víctima de feminicidio que cometió García Pedroso en el 2016.
Marcos tenía ocho años cuando presenció el femicidio de su mamá, Glauciane Cipriano, en medio de un asado. El 3 de julio de 2016, mientras Rafael y Glauciane, que eran pareja, compartían un asado con amigos, tras una discusión, el hombre la apuñaló unas 20 veces frente a todos.
La investigación determinó que el homicidio fue cometido por motivo fútil, con extrema crueldad y sin que la víctima pudiera defenderse, por lo que el caso fue catalogado como violencia doméstica y familiar.
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Si bien Rafael fue declarado culpable del asesinato de su esposa, el juicio fue anulado y recién en enero de 2026 comenzó a cumplir arresto domiciliario con un dispositivo electrónico de monitoreo en el tobillo.
Tras la muerte de su madre, Marcos y sus hermanos de 7 y 2 años fueron criados por su abuela materna, una empleada doméstica que vivía en un barrio periférico de Frutal.
Homicidio en venganza de un feminicidio
De acuerdo a lo que relató por el abogado de Marcos, José Rodrigo de Almeida, Rafael frecuentó la farmacia y el supermercado cercanos a la casa donde Marcos vive con sus hermanos. Al percatarse de esto Marcos, empezó a portar un arma con él por miedo a Rafael.
Un día antes del crimen, Marcos contó que Rafael pasó en moto frente a su casa, dio la vuelta a la manzana y volvió a pasar con la visera levantada, mirando directamente a él y a su hermana que estaban en la puerta.
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Un día después Marcos fue hasta donde estaba Rafael, quien esperaba a su esposa en la puerta de una unidad de salud, momento en el que apareció Marcos, lo sorprendió y le disparó cinco veces por la espalda.
El hombre murió en el lugar mientras que el joven escapó en moto, aunque cámaras de circuito cerrado captaron todo lo ocurrido.
Marcos se entregaría a la policía
Marcos confesó el crimen y se justificó al asegurar que vio cómo su víctima mató a su mamá. Su abogado dijo que su cliente tenía la intención de entregarse tras el crimen de Rafael.
Marcos, de 19 años, nunca eludió a las autoridades y expresó inequívocamente su intención de confesar los hechos y cooperar con la justicia, según afirmó el abogado.
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Detalló que cuando le mostró a Marcos una foto de Glauciane Cipriano, madre del ahora prófugo de la justicia, el joven rompió en llanto, tembló y pidió un abrazo. “Siente mucha rabia al ver la foto de su madre “, dijo el abogado.