“Esta tendencia es preocupante”, alerta la organización de la ONU, que considera que unas competencias sólidas en matemáticas son esenciales “para impulsar el desarrollo económico y social, fomentar la innovación y encontrar soluciones a los problemas mundiales urgentes”.
El análisis, elaborado junto con la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA), se basa en datos del TIMSS (Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias) recopilados entre 1995 y 2023.
En concreto se recaban datos en 47 países y territorios al final de la educación primaria y en 38 en el primer ciclo de secundaria, entre ellos España, China, Australia y Estados Unidos.
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Brecha
Aunque las niñas han mostrado “históricamente” resultados inferiores a los de los niños en matemáticas, la brecha se había reducido notablemente en los años 2000 y 2010, subrayan los autores.
Pero desde 2019 la dinámica se ha invertido. En 2023, los niños superaron a las niñas al final de primaria en el 81% de los países estudiados, frente al 52% en 2019, el 39% en 2015, el 41% en 2011 y el 26% en 2003.
Las diferencias también se reflejan en la distribución de los niveles de competencias. En 2023, el 21% de los países presentaba una proporción más alta de niñas que no alcanzaban el umbral internacional mínimo en matemáticas al final de primaria, frente al 4% en 2019 y el 2% en 2015.
En la secundaria
Paralelamente, desde 2007 la proporción de países en los que los niños tienen un nivel particularmente bajo no ha dejado de disminuir, hasta prácticamente desaparecer en 2023 (2%).
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En secundaria, la situación parece más matizada, pero la tendencia sigue siendo preocupante. Si bien la proporción de países en los que los niños superan a las niñas es menor que en primaria, aumenta claramente a largo plazo.
La Unesco y la IEA atribuyen en parte este retroceso a los efectos duraderos de la crisis de la covid, ya que el cierre prolongado de las escuelas incrementó las pérdidas de aprendizaje en matemáticas y debilitó la confianza y la implicación de las niñas.
Para frenar esta dinámica, ambos organismos llaman a actuar desde la escuela primaria, reforzando la confianza de las niñas en matemáticas mediante actividades lúdicas, formando al profesorado en los sesgos de género para combatir los estereotipos y garantizando un seguimiento sistemático de los resultados por sexo.
