El barril de Brent del mar del Norte, referente mundial, subía un 1,91% hasta los 120,29 dólares, luego de que el día anterior hubiera escalado cerca de un 6% y marcara su máximo histórico en cuatro años.
Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), referencia del mercado estadounidense, avanzaba un 1,9% hasta los 108,92 dólares. El miércoles había crecido casi 7%.
Los precios consolidaban así sus fuertes ganancias del miércoles ante la posibilidad de que tarde en llegar una solución para reabrir Ormuz, paso estratégico por el que suele transitar una quinta parte del crudo mundial y que se encuentra paralizado desde finales de febrero.
Según un alto funcionario de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump mencionó ante líderes del sector petrolero una posible prolongación “durante varios meses” del cerco que Washington ha impuesto a los puertos iraníes.
Mientras tanto, Trump declaró al portal de noticias Axios: “El bloqueo es algo más efectivo que los bombardeos. Se están asfixiando”.
Añadió que la acción naval no terminaría hasta conseguir un acuerdo con Teherán para abordar su programa nuclear.
Lea más: Trump discute con petroleros el futuro del sector y los precios se disparan
Este escenario inquieta a los inversionistas. El Brent llegó incluso a alcanzar durante la sesión del jueves los 122,53 dólares por barril, su nivel más alto desde mediados de 2022, cuando la invasión de Ucrania por parte del ejército ruso provocó una subida vertiginosa de los precios del petróleo y del gas.
“El contexto geopolítico no muestra signos de calma (...). Las capacidades de almacenamiento están saturadas (en el Golfo), las exportaciones son limitadas y el riesgo ya no se limita a la simple pérdida de suministro, sino que ahora abarca la caída duradera de la producción”, advirtió Stephen Innes, de SPI Asset Management.
Los mercados bursátiles asiáticos también tuvieron dificultades, con pérdidas destacables en Tokio (-1%), Hong Kong (-1,3%), Shanghái (-0,1%) y ganancias leves en Singapur, Wellington o Taipéi.
