El efecto colateral de la guerra en Oriente Medio, que comenzó el pasado 28 de febrero tras el ataque coordinado entre Estados Unidos e Israel contra Irán, se extiende del petróleo a los fertilizantes, materia prima hoy para el sector de la agroproducción y los alimentos en todo el mundo.
Como represalia a los ataques, la República Islámica respondió con represalias contra intereses estadounidenses en la región y cerró de facto el paso marítimo compartido con Omán, produciendo un corte en la cadena de distribución y suministro global para el sector energético y ahora en la agroproducción lo que hace temer a organismos internacionales como las Naciones Unidas una crisis alimentaria.
Por el estrecho de Ormuz solía transitar alrededor de un tercio de los fertilizantes que se consumen a nivel mundial.
Desde la ONU advierten que decenas de millones de personas podrían enfrentarse al hambre y la inanición “en unas semanas” si no se permite el paso de fertilizantes por el estrecho de Ormuz, según AFP
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Países afectados
Las exportaciones que pasan por esa vía marítima estratégica están destinadas en general a Brasil, China, India y países de África.
“Tenemos unas semanas por delante para prevenir lo que probablemente será una crisis humanitaria de gran magnitud”, afirmó Jorge Moreira da Silva, director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) y líder del grupo de trabajo que tiene como objetivo evitar una crisis humanitaria inminente, en una entrevista con la AFP.
“Podríamos ser testigos de una crisis que sumirá a 45 millones de personas más en el hambre y la inanición”, añadió.
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El secretario general de la ONU, António Guterres, creó en marzo un grupo de trabajo, dirigido por Moreira da Silva, para poner en marcha un mecanismo que permita el paso de los fertilizantes y de las materias primas conexas como el amoniaco, el azufre y la urea.
El portugués afirma que se ha reunido con representantes de más de 100 países para lograr que los Estados miembros de la ONU apoyen este mecanismo. Pero la iniciativa no convence a las partes implicadas en el conflicto -Estados Unidos, Irán y países del Golfo-.

La siembra “no espera”
“El problema es que la temporada de siembra no espera” , subrayó Moreira da Silva, pues hay siembras que terminan en solo unas semanas en algunos países africanos.
Según él, el paso de cinco buques cargados de fertilizantes y de materias primas conexas al día permitiría que los agricultores se libraran de una crisis.
“Es una cuestión de tiempo. Si no abordamos rápidamente el origen de la crisis, tendremos que gestionar las consecuencias con ayuda humanitaria”, agregó.
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Cuatro meses para la “normalidad”
Si se alcanza un acuerdo, el mecanismo podría funcionar en siete días, asegura el responsable de la UNOPS. Según él, aunque el estrecho reabriera inmediatamente, se necesitarían al menos cuatro meses para volver a la normalidad.
Aunque los precios de los alimentos aún no se hayan disparado, Moreira da Silva dio cuenta de un “fuerte aumento” del precio de los fertilizantes que, según expertos, acarreará necesariamente una bajada de la productividad agrícola y, en última instancia, una subida de los precios de la comida.
“No podemos estar dándole vueltas a algo que es posible y urgente: permitir el paso de los fertilizantes por el estrecho y, de ese modo, minimizar el riesgo de una grave inseguridad alimentaria mundial” , insistió
