Según el rotativo, que no aclara sus fuentes, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, está tratando de agendar una reunión con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, con motivo de la cumbre del G7 que se celebrará a mediados de junio en Francia.
De iniciarse, serían las primeras negociaciones para un acuerdo de libre comercio del Gobierno de Takaichi, que llegó al poder en octubre del año pasado con una ambiciosa agenda para reactivar la estancada economía del archipiélago.
Según Nikkei, el acuerdo con Mercosur se centraría en reducir los aranceles a los automóviles, así como en diversificar las fuentes de petróleo y minerales críticos de Japón.
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Japón importa alrededor de un 90 % de su crudo de Oriente Medio, y el cierre del estratégico estrecho de Ormuz por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha provocado interrupciones en su suministro que han obligado a las autoridades a sacar al mercado millones de barriles de sus reservas estratégicas, entre otras medidas.
La semana pasada, durante una reunión con su homólogo brasileño en Tokio, el ministro de Economía japonés, Ryosei Akazawa, apuntó a Brasil como posible fuente de crudo, en medio de las disrupciones por el cierre de Ormuz.
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El archipiélago también está tratando de diversificar sus fuentes de minerales críticos, como las tierras raras, para los que depende en gran medida de las exportaciones chinas.
Japón y el Mercosur llevan años avanzando la posibilidad de firmar un tratado de libre comercio. El pasado diciembre, ambas partes acordaron fortalecer sus relaciones bilaterales al alcanzar un Marco de Asociación Estratégica.
