“Había una manipulación del círculo más cercano de Maradona”, dijo Cottaro en referencia a Maximiliano Pomargo, asistente de Maradona y socio de Matías Morla, su abogado y apoderado.
También mencionó a Jonathan Espósito, un sobrino de Maradona que vivió con él antes de su muerte y, según quedó demostrado en el juicio, actuaba en complicidad con Morla y Pomargo.
“A Diego le manejaban los teléfonos y los llamados no pasaban. Vi la manipulación telefónica que había, (controlaban) si las hijas lo podían ver o no”, agregó.
El acompañante terapéutico, experto en adicciones, explicó que fue convocado por el médico Mario Schiter para asistir al exfutbolista durante su recuperación en la Clínica Olivos, donde fue operado por un hematoma subdural a comienzos de noviembre de 2020.
Cottaro relató que permanecía junto a Maradona durante jornadas de doce horas y que tenían una relación excelente, no obstante lo cual, pocos días después de la salida del astro de la clínica, la psiquiatra Agustina Cosachov, acusada en el juicio, le pidió “hacer un impasse” de su servicio, tras lo cual no volvió a ser convocado.
Horas antes de su testimonio, Cosachov había declarado ante el tribunal que nunca solicitó el servicio de acompañantes terapéuticos y sostuvo que estos “al principio sumaban, pero después dejaron de sumar”.
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El testigo discrepó con ese criterio y sostuvo que el abordaje del caso requería una intervención interdisciplinaria.
“Hablaban por Diego. muchas cosas que decían por Diego no las decía él, las decía el entorno”, afirmó.
En ese sentido, consideró que los distintos profesionales que participaban del tratamiento no actuaban de manera coordinada y sostuvo que el estado de Maradona exigía un seguimiento desde múltiples áreas de manera simultánea: “Para atender un paciente como Diego hay que dejar de lado el ego y los títulos y trabajar entre todos juntos”, afirmó.
La audiencia también incluyó la continuación de las declaraciones de dos de los imputados: el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el médico clínico Pedro Di Spagna.
Además de Cosachov, Perroni y Di Spagna, son juzgados en este proceso el neurocirujano Leopoldo Luque, la coordinadora médica Nancy Forlini, el psicólogo Carlos Díaz y el enfermero Ricardo Almirón.
