Brasil advierte que combate al crimen no puede ser pretexto para amenazar la soberanía

El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira
El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Mauro VieiraLEGNAN KOULA

Río de Janeiro. El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, afirmó este martes ante la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que el combate al crimen exige la cooperación de todos los países de la región, pero que no puede ser usado como pretexto para violar soberanías.

En su pronunciamiento en la reunión de la OEA en Panamá, el canciller brasileño advirtió que darle al crimen organizado una calificación diferente a la de un grupo criminal que busca ganancias puede servir de pretexto para medidas unilaterales que violan la soberanía.

Su pronunciamiento se produce dos semanas después de que, sin el aval del Gobierno brasileño, Estados Unidos calificara como grupos terroristas al Comando Vermelho y al Tercer Comando de la Capital, las dos mayores organizaciones criminales de Brasil.

“No podemos dejar de tener en cuenta que lo que enfrentamos son organizaciones criminales movidas por la ganancia, que buscan controlar territorios y mercados ilícitos”, afirmó.

De acuerdo con Vieira, los países de la OEA tienen que “resistir a la tentación de reclasificar (el crimen organizado) con rótulos que confunden fundamentos de distinta naturaleza, importados de otros contextos, que no contribuyen a desmantelar las redes criminales”.

Por el contrario, añadió, ese tipo de clasificación limita el intercambio de inteligencia entre los países americanos para combatir la delincuencia organizada.

Según Vieira, esa rotulación “puede convertirse en pretexto para respuestas que ignoran fronteras, jurisdicciones y la igualdad soberana de las naciones”.

El canciller brasileño admitió que el crimen organizado no respeta fronteras y que por eso se ha convertido en uno de los mayores desafíos del continente.

Por ese motivo, agregó que cualquier esfuerzo nacional para combatirlo solo será eficaz si cuenta con la cooperación de todos los países de la OEA mediante la coordinación y el diálogo permanente entre las fuerzas policiales y los organismos de inteligencia de todas las naciones.

En el mismo pronunciamiento, Vieira afirmó que Brasil seguirá defendiendo la concertación política y la construcción de consensos en el seno de la OEA por considerar que la organización “no tiene ni tendrá un dueño único”.

Agregó que la organización pertenece a todos sus miembros y esa característica es la que le confiere “credibilidad”, un valor que, dijo, “no se debe descartar a cambio de tentaciones o ambiciones pasajeras”.

En ese sentido afirmó que la acción de la OEA tiene que orientarse por principios básicos del derecho internacional como la igualdad soberana de las naciones, la autodeterminación nacional y la no intervención en asuntos de otros países.

“Brasil está convencido de que esos principios indicarán siempre el buen camino de la convivencia pacífica en el ámbito interamericano y serán siempre mejores que el camino marcado por las tentaciones del unilateralismo y de la uniformidad de las esferas”, dijo.

Además, agregó que los países de la OEA no son “ingenuos” sobre las dificultades del multilateralismo, pero sí son conscientes de que las medidas unilaterales y los grupos excluyentes no resolverán los problemas del continente.

“También debemos evitar retrocesos en los derechos humanos, tópico en relación al cual tenemos mandatos robustos, además de un sistema de promoción consolidado. Brasil rechaza cualquier intento de sofocar el debate sobre este tema y de naturalizar la injusticia y la marginalización”, dijo.

En ese sentido calificó como “chocante” el que la Asamblea de la OEA en Panamá no incluyera en su agenda un debate sobre los derechos de los afrodescendientes.

Nuestras sociedades fueron edificadas sobre el trabajo esclavizado de millones de africanos. Hoy más de 200 millones de afrodescendientes viven en el continente americano. En muchos países, incluso en Brasil, son la mayoría de la población”, dijo.

Pese a constituir una inmensa población, agregó, los afrodescendientes siguen subrepresentados en los espacios de poder y más que representados en las estadísticas de pobreza, violencia y encarcelamiento.

Una declaración que reconozca los derechos individuales de esas personas constituiría un gesto coherente del reconocimiento interamericano a la contribución fundamental de los africanos y de sus descendientes al desarrollo de nuestros países”, dijo.