La cumbre de la OTAN que se celebrará mañana y miércoles en Ankara, Turquía, marcará un punto de inflexión en la transformación de la Alianza hacia la denominada “OTAN 3.0”, un modelo en el que Europa deberá asumir un mayor peso en el gasto y la responsabilidad en defensa.
El encuentro estará dominado por la guerra en Ucrania y por la creciente tensión entre Estados Unidos y sus aliados europeos.
La cumbre de Ankara se perfila decisiva para redefinir el equilibrio interno de la OTAN, reforzar su capacidad militar y gestionar la compleja relación entre Estados Unidos y Europa en un escenario internacional cada vez más inestable.
Choque entre Trump y los socios europeos
El presidente estadounidense, Donald Trump, llegará a Ankara en plena confrontación con varios países europeos, reportó la agencia EFE.
El mandatario republicano acusa a sus aliados de depender en exceso del paraguas militar de Washington, de invertir poco en defensa y de no respaldar sus posiciones en conflictos como el de Irán con el que sigue técnicamente en guerra desde febrero pasado cuando estalló el conflicto bélico.

Trump critoicó abiertamente a los líderes europeos, entre ellos la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y al Gobierno español liderado por Pedro Sánchez, al que calificó de “desastre”. Además, anunció en mayo la retirada de 5.000 soldados estadounidenses desplegados en Alemania, una decisión que elevó la presión sobre Berlín y el conjunto de la alianza OTAN.
Según dijo asistirá a la cumbre “por respeto” al presidente turco Recep Tayyip Erdogan, al que considera una excepción entre lo que describió como aliados “terribles”, reflejando el deterioro en las relaciones transatlánticas.

¿Qué es la OTAN 3.0?
El concepto de “OTAN 3.0” fue popularizado por el subsecretario de Defensa de Estados Unidos, Elbridge Colby, para definir una nueva etapa en la que Europa debe reducir su dependencia militar de Estados Unidos y asumir una mayor responsabilidad en la seguridad del continente.
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¿Qué implica esto? Un incremento sostenido del gasto en defensa. En la cumbre de 2025 que se cumplió en La Haya, los miembros acordaron destinar el 5% del PIB a defensa para 2035. Desde entonces, los países europeos aceleraron el rearme: en 2025 aumentaron su inversión cerca de un 20%, lo que supone US$ 139.000 millones adicionales (unos 121.650 millones de euros).
Pese a estos avances, Trump insiste en que el esfuerzo es aún insuficiente y exige a los otros 31 miembros de la OTAN compromisos más contundentes, añade el artículo de EFE.

El papel del secretario Rutte
En este contexto de fricción, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, afronta el desafío de rebajar tensiones.
Durante una reciente visita a la Casa Blanca presentó datos y gráficos para demostrar el incremento del gasto europeo y tratar de apaciguar las críticas estadounidenses, incluso sentado frente al presidente Trump.
En Ankara, no obstante, se espera que Rutte presente “planes concretos” con calendarios detallados para cumplir los objetivos de inversión, con el fin de reforzar la cohesión interna de la Alianza Atlántica en un contexto delicado y con varios conflictos bélicos aún en curso.
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Ucrania: apoyo financiero, pero sin adhesión
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, participará en la cumbre. Los aliados reiterarán su respaldo político y militar a Kiev y prevén anunciar un compromiso económico anual de entre 60.000 y 70.000 millones de euros.
Entre las iniciativas destaca la compra conjunta de armamento estadounidense por parte de países europeos y Canadá en paquetes de 500 millones de dólares para su posterior envío a Ucrania.
Sin embargo, a diferencia de anteriores encuentros, no se esperan avances sobre la posible adhesión de Ucrania a la OTAN, ya que prevalece la postura de que un país en guerra no puede integrarse en la organización.
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Impulso a la industria militar
La industria de defensa tendrá un papel central en Ankara. Se celebrará un foro de alto nivel en el que podrían anunciarse contratos por decenas de miles de millones de dólares, con el objetivo de impulsar la producción, reducir la fragmentación del mercado y fomentar adquisiciones conjuntas.
Rutte ha advertido de que, pese al aumento presupuestario, el ritmo de producción militar no es suficiente para reponer los arsenales, mermados por el apoyo a Ucrania y por otros compromisos internacionales.
