A dos semanas de la primera vuelta de los comicios presidenciales, Luiz Inácio Lula da Silva destacó el contraste entre su programa de carácter social y el de su principal rival, el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, muy enfocado en la seguridad.
“En vez de construir prisiones, quiero construir escuelas; en vez de aumentar las penas para menores de edad, quiero aumentar los años de escolaridad”, dijo durante un mitin en la ciudad de Florianópolis, ante el aplauso de cientos de seguidores.
Durante el discurso, el líder progresista tocó varios de sus temas favoritos, como el combate contra el feminicidio y su intención de prohibir las apuestas deportivas digitales, y cargó contra el sector agropecuario por votar a Bolsonaro.
“¿Por qué no me votan? El problema que tienen es una cuestión de piel, es porque soy del nordeste y pobre”, declaró, antes de recordar las inversiones hechas en el sector durante su Gobierno.
Además, acusó a Flávio Bolsonaro de querer ganar la elección para sacar de prisión a su padre, el expresidente Jair (2019-2022), condenado a 27 años por intento de golpe de Estado, mientras que él lo que quiere es “mantenerlo” en la cárcel.
El sur de Brasil, más rico, blanco y conservador que el resto del país, es una importante fuente de votos para la extrema derecha.
En las anteriores elecciones de 2022, Lula obtuvo apenas un 31 % de los votos en el estado de Santa Catarina, cuya capital es Florianópolis, frente al 69 % de Jair Bolsonaro.
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Flávio Bolsonaro también hace campaña este sábado en Santa Catarina, después de haber viajado a la región nordeste, el área más pobre de Brasil y un importante bastión electoral del Partido de los Trabajadores de Lula.
En un mitin en el estado de Bahía, gobernado por la izquierda desde hace años y donde el actual mandatario obtuvo el 72 % de los votos en 2022, el candidato ultra llamó a pasar página y tildó a su contrincante de “producto cansado”.
Las últimas encuestas muestran una carrera cada vez más ajustada de cara a la primera vuelta del 4 de octubre, con un 39 % de las intenciones de voto para Lula y un 36 % para Bolsonaro, un empate técnico.
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