El principal icono de la fe religiosa brasileña, una estatuilla de unos 40 centímetros de una virgen negra con un manto azul oscuro, debe atraer a unas 160.000 personas hasta el final del día, según la dirección del mayor templo católico del país.
La imagen de la milagrosa fue encontrada por tres pescadores hace casi tres siglos en las aguas del río Paraíba do Sul, lo que hoy fue recordado en la primera homilías del día, en la que participaron unas 30.000 personas.
Uno de los puntos más concurridos del santuario es la capilla de las velas, donde cada año son retirados unos 15.000 kilos de parafina de los cirios que los fieles encienden para realizar promesas o agradecer a la virgen.
En varias otras ciudades de todo Brasil las parroquias católicas oficiaron misas, procesiones y romerías en honor a este símbolo de la cultura popular brasileña.
En la localidad de Duque de Caxias, en el estado de Río de Janeiro, al menos 23 personas resultaron heridas durante una romería después de que se derrumbara parte de un puente de madera.
Los fieles se dirigían a la iglesia del Pilar, donde cada año unas 10.000 personas se reúnen para celebrar una misa campal en honor a la virgen.
