Cortar las uñas no es un capricho estético: cuando crecen de más, cambian el apoyo del pie, pueden favorecer dolor, resbalones, uñas quebradas e incluso lesiones en el lecho ungueal. En ciudad —donde el asfalto no siempre desgasta lo suficiente— el recorte suele ser parte básica del cuidado.

El punto crítico es el “vivo” (la zona interna con vasos y nervios). Si se corta, duele y sangra; si se evita por miedo y se deja crecer, el vivo también se alarga, haciendo más difícil volver a una longitud segura.
En uñas claras suele verse como una sombra rosada; en uñas negras hay que avanzar con más prudencia.
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Antes de empezar: herramienta, luz y un plan corto
Un cortaúñas tipo guillotina o tijera de tamaño adecuado funciona bien; una lima o torno puede ayudar a redondear, pero requiere habituación por el sonido y la vibración.

Buscá buena iluminación, una superficie estable y premios pequeños. La regla de oro: mejor pocas uñas por sesión que una lucha completa.
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La técnica que reduce el riesgo
Sujetá la pata con firmeza suave, sin retorcer articulaciones. Cortá en ángulo, retirando pequeñas láminas.
En uñas negras, observá el corte: cuando aparece un centro más oscuro o húmedo, está cerca del vivo y conviene detenerse.
Si tu perro se pone rígido, retira la pata o jadea sin calor, son señales de estrés: haga una pausa.
Convertirlo en rutina
La etología lo explica simple: si el perro anticipa incomodidad, intentá evitarla.
Entrená fuera del “día de corte”: tocá sus patas un segundo, premiá; mostrá el cortaúñas, premiá; simulá un corte sin cortar, premiá.
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Mantené sesiones de menos de dos minutos. En cachorros, este entrenamiento temprano marca la diferencia.
Si sangra: qué hacer y cuándo preocuparse
Mantené la calma. Presioná con una gasa limpia y usá polvo hemostático (o, si no hay, almidón de maíz como medida puntual).
Si el sangrado no cede en 10–15 minutos, si la uña se quebró o si el perro cojea, consultá con el veterinario.
Cuándo conviene delegarlo
Pedí ayuda profesional si hay uñas muy largas, perros con miedo intenso, antecedentes de mordida, dolor articular, o si toma medicación que afecte la coagulación. Un veterinario o peluquero canino puede recortar gradualmente para “hacer retroceder” el vivo sin causar trauma.
