Consultá al veterinario si notás: ojo cerrado o dolor, secreción anormal, opacidad o “velo”, pupilas desiguales o que no reaccionan, o tercer párpado visible/de golpe. En gatos, varias urgencias oftálmicas evolucionan en horas y pueden comprometer la visión.

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1) Entrecierra el ojo, lo mantiene cerrado o se rasca: suele doler
El blefaroespasmo (ojo apretado) es un indicador muy útil de dolor ocular. Puede aparecer por úlceras corneales (frecuentes tras arañazos o cuerpos extraños) o por uveítis (inflamación interna).

En clínica, la tinción con fluoresceína permite ver lesiones en la córnea que a simple vista pasan desapercibidas.
2) Secreción espesa, amarilla/verdosa o con sangre
No es lo mismo una lágrima clara que una descarga mucopurulenta. En gatos, la conjuntivitis por herpesvirus felino (FHV-1) es común y puede reactivarse con estrés; aun así, la presencia de pus puede indicar sobreinfección bacteriana o queratitis y requiere examen: algunas causas necesitan antivirales, otras antibióticos, y otras nada de eso.
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3) Córnea opaca, “azulada” o con aspecto de nube
La opacidad puede deberse a edema corneal por glaucoma (presión intraocular elevada) o por inflamación.

El glaucoma es especialmente traicionero: puede cursar con ojo “más grande” o rojo y deteriorar la retina rápidamente. Medir la presión (tonometría) define el rumbo.
4) Pupilas de distinto tamaño (anisocoria) o que no se achican con la luz
La anisocoria no es un detalle estético: puede reflejar dolor, daño en nervios o enfermedades internas.
Un cuadro clásico en gatos mayores es la hipertensión arterial, asociada a enfermedad renal o hipertiroidismo: estudios veterinarios describen que la presión alta puede causar hemorragias y desprendimiento de retina, con pérdida súbita de visión.
Si tu gato choca o “duda” en lugares conocidos, es una consulta prioritaria.
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5) Tercer párpado visible de repente o ambos ojos “hundidos”
Que se vea la membrana blanca/rosada (tercer párpado) puede aparecer por dolor ocular, pero también por enfermedad sistémica (deshidratación, malestar gastrointestinal) o por el síndrome de Haw.
Si surge de golpe, persiste o viene con decaimiento, amerita revisión porque el ojo puede estar “avisando” un problema general.
Qué hacer hoy en casa sin empeorar el problema
Evitá colirios humanos o restos de gotas viejas: algunos corticoides, por ejemplo, pueden agravar una úlcera.

Si hay legañas, limpiá suavemente con gasa y suero fisiológico, y llevá a tu gato con transportadora: el diagnóstico depende de observar la córnea, medir presión ocular y evaluar retina y pupilas.
