Misiones de rescate en Venezuela: la valentía del equipo canino

Silvya Arango, del equipo de rescate Florida Task Force 2, pasea a su perro labrador retriever Sisu, que participó en las labores de rescate, en un campamento en Maiquetía, estado de La Guaira, Venezuela, el 4 de julio de 2026, diez días después de los terremotos gemelos.
Silvya Arango, del equipo de rescate Florida Task Force 2, pasea a su perro labrador retriever Sisu, que participó en las labores de rescate, en un campamento en Maiquetía, estado de La Guaira, Venezuela, el 4 de julio de 2026, diez días después de los terremotos gemelos.190843+0000 MARTIN BERNETTI

Sisu, una labradora retriever, lidera los esfuerzos de rescate tras los sismos del 24 de junio en La Guaira, Venezuela, colaborando con más de 120 perros de 12 países en la búsqueda de sobrevivientes, mientras el tiempo se agota.

Sisu enfrentó su primera misión de búsqueda entre los escombros que dejaron los dos sismos en Venezuela con la misma determinación y energía con las que persigue su juguete favorito, una pelota naranja y azul.

Un integrante del equipo de rescate Florida Task Force 2 pasea a Sisu, su perro labrador retriever que participó en las tareas de búsqueda y rescate, en un campamento de Maiquetía, estado de La Guaira, Venezuela, el 4 de julio de 2026, diez días después de los terremotos gemelos.
Un integrante del equipo de rescate Florida Task Force 2 pasea a Sisu, su perro labrador retriever que participó en las tareas de búsqueda y rescate, en un campamento de Maiquetía, estado de La Guaira, Venezuela, el 4 de julio de 2026, diez días después de los terremotos gemelos.

Con su arnés negro, esta inquieta labradora retriever marrón se adentra entre los escombros de los edificios que se desplomaron con los terremotos ocurridos el 24 de junio. Busca sobrevivientes sin más herramientas que su olfato.

Esta integrante del Florida Task Force 2 resulta clave para encontrar personas con vida en una carrera contra el reloj.

Detectar dónde hay humanos

Los primeros en actuar son los perros cuando un equipo llega a un lugar donde se sospecha que hay víctimas vivas.

Vista del perro labrador retriever Sisu, del equipo de rescate Florida Task Force 2, que participó en las labores de rescate, en un campamento en Maiquetía, estado de La Guaira, Venezuela, el 4 de julio de 2026, diez días después de los terremotos gemelos.
Vista del perro labrador retriever Sisu, del equipo de rescate Florida Task Force 2, que participó en las labores de rescate, en un campamento en Maiquetía, estado de La Guaira, Venezuela, el 4 de julio de 2026, diez días después de los terremotos gemelos.

“El trabajo de ellos se basa en detectar dónde hay humanos” identificando la temperatura, el olor corporal y el dióxido de carbono que exhalan las víctimas, explicó a AFP Alexander Parada, también de la Florida Task Force 2, junto a la labradora retriever Piper, que rescató a dos personas en esta, su primera misión.

“Hacen un trabajo que nosotros no podemos hacer”, agregó Parada.

Cuando un perro indica alguna alerta, los socorristas envían a un segundo animal para confirmar el hallazgo, añadió Sylvia Arango, responsable de Sisu y guía canina desde 1998.

Rescatistas mexicanos y Halley, el perro que ayudó a localizar a Hernán Gil, ingresan al garaje del edificio desde el que fue rescatado en Catia La Mar, estado de La Guaira, Venezuela, el 2 de julio de 2026, ocho días después de los terremotos gemelos.
Rescatistas mexicanos y Halley, el perro que ayudó a localizar a Hernán Gil, ingresan al garaje del edificio desde el que fue rescatado en Catia La Mar, estado de La Guaira, Venezuela, el 2 de julio de 2026, ocho días después de los terremotos gemelos.

A partir de ahí, radares o cámaras afinan las coordenadas de dónde podrían estar las víctimas.

Con su olfato, los caninos de búsqueda agilizan las labores de rescate al inspeccionar grandes áreas con rapidez, dijo Parada, algo crucial dado que las posibilidades de encontrar gente con vida se reducen a medida que transcurre la ventana inicial de 72 horas.

“A salvo”

Sisu fue una de los más de 120 rescatistas de cuatro patas de una docena de países desplegados para agilizar las labores de rescate en varias comunidades de La Guaira, la región costera más impactada por los potentes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela.

Silvya Arango, del equipo Rescue Florida Task Force 2, pasea a su labrador retriever Sisu, que participó en las labores de rescate, en un campamento en Maiquetía, estado de La Guaira, Venezuela, el 4 de julio de 2026, diez días después de los terremotos gemelos.
Silvya Arango, del equipo Rescue Florida Task Force 2, pasea a su labrador retriever Sisu, que participó en las labores de rescate, en un campamento en Maiquetía, estado de La Guaira, Venezuela, el 4 de julio de 2026, diez días después de los terremotos gemelos.

Algunos, como el local Tsunami, un border collie con un ojo azul y otro marrón, conmovieron a los venezolanos con su historia de superación: de ser un animal rescatado de sufrir maltratos a salvar la vida de otros.

El perro de rescate llamado “Tsunami” recibe hidratación tras largas horas de trabajo en Caraballeda, estado de La Guaira, Venezuela, el 28 de junio de 2026, tras los terremotos gemelos.
El perro de rescate llamado “Tsunami” recibe hidratación tras largas horas de trabajo en Caraballeda, estado de La Guaira, Venezuela, el 28 de junio de 2026, tras los terremotos gemelos.

Como sus compañeros humanos, trabajaron rotándose en turnos de 12 horas en misiones peligrosas.

Estos animales operaron bajo las altas temperaturas de La Guaira, exponiéndose a deshidratación y a abrasiones en el pelaje, algo visible en el cuello de Sisu.

También se abrieron paso entre los derrumbes, incluso en estrechos túneles formados en el amasijo de paredes, columnas y vigas quebradas en busca de sobrevivientes.

Las operaciones les causaron a algunos heridas, fracturas y secuelas emocionales.

Un soldado de Vietnam descansa junto a un perro durante las labores de búsqueda en Catia La Mar, estado de La Guaira, Venezuela, el 5 de julio de 2026, tras los terremotos gemelos del 24 de junio.
Un soldado de Vietnam descansa junto a un perro durante las labores de búsqueda en Catia La Mar, estado de La Guaira, Venezuela, el 5 de julio de 2026, tras los terremotos gemelos del 24 de junio.

Pero el riesgo forma parte del trabajo.

“En el momento en que subimos a esos montones de escombros, no hay ninguna garantía de que vayamos a estar a salvo”, dijo Arango.

¿Qué cualidades debe tener un perro para convertirse en rescatista?

Pero, ¿qué cualidades debe tener un perro para convertirse en rescatista? Mucha energía, pero también capacidad de desenvolverse sin miedo en entornos inestables.

Rescatistas utilizan un perro de búsqueda para localizar víctimas entre los escombros de un edificio colapsado en Catia La Mar, estado de La Guaira, en las afueras de Caracas, el 4 de julio de 2026, tras los terremotos gemelos del 24 de junio.
Rescatistas utilizan un perro de búsqueda para localizar víctimas entre los escombros de un edificio colapsado en Catia La Mar, estado de La Guaira, en las afueras de Caracas, el 4 de julio de 2026, tras los terremotos gemelos del 24 de junio.

“En general, se llama fortaleza de carácter, es como cuando los llevas a ver algo raro y dicen ‘¡oh!’, y luego quieren investigarlo”, señaló Arango.

El género no supone diferencias.

Aunque los caninos de este equipo estadounidense son un su mayoría labradores retriever, también hay border collies, golden retrievers, pastores belga malinois y pastores alemanes.

El sábado, diez días después de los terremotos que dejan ya casi 3.000 muertos, misiones brasileñas y españolas continuaban inspeccionando zonas destruidas junto a sus perros.

Pero para Sisu y Piper era hora de empacar sus juguetes y prepararse para volver a casa.

Vista del perro labrador retriever Piper, del equipo de rescate Florida Task Force 2, que participó en las labores de rescate, en un campamento en Maiquetía, estado de La Guaira, Venezuela, el 4 de julio de 2026, diez días después de los terremotos gemelos.
Vista del perro labrador retriever Piper, del equipo de rescate Florida Task Force 2, que participó en las labores de rescate, en un campamento en Maiquetía, estado de La Guaira, Venezuela, el 4 de julio de 2026, diez días después de los terremotos gemelos.

Al cierre de las operaciones, Arango destacó que lo que más le emocionó de la primera misión de Sisu fue verla traer alegría en un mar de tristeza.

“Es una situación devastadora”, afirmó Arango.

“Pero cuando se acerca alguien que está sufriendo, nuestros perros pueden hacerles sonreír, y los niños tienen la posibilidad de acercarse a ellos y acariciarlos”, prosiguió. “Es también una oportunidad de (...) tratar por un momento de no pensar en los horrores que están viviendo, y simplemente recibir amor de un cachorro feliz”.